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¿todo lo que baja tiene que subir?

¿todo lo que baja tiene que subir?

En enero del 2012 estábamos en Cancún. Sentados en la playa viendo el mar, viendo la gente pasar, haciéndonos mensos cómo sólo las vacaciones lo permiten.

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Limpiando telarañas

¿porqué dejé de escribir en este espacio que me ha traído tantos y tan buenos amigos?

Además de hacerme famosa en internet. Wink Wink.

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Empezando

Empezando

Empezar es de las partes más difíciles.

Requiere mucha paciencia, porque es el periodo donde más inicias y fallas. También requiere recordarse constantemente qué es lo que quieres obtener (bajar de peso) y porqué quieres obtenerlo (inserte razones personales aquí).

Llevo empezando y dejándolo desde mi post pasado. Por mucho en esta vuelta lo que más me ha costado trabajo es reiniciar el ejercicio. Es muy claro que me falta energía y que hacer ejercicio genera energía, entonces para aumentar mi pila lo que necesito es moverme más. Pero me ha fallado mucho la voluntad, entonces toca ser paciente e intentar de nuevo. Empezar de a poco y hacerlo hasta que no cueste trabajo.

Lo mismo con la dieta. En este momento mis cocos son 2: los fines de semana y el estrés. Estoy así, fin de semana = no hay responsabilidades. Si no hay responsabilidades no tengo que cuidarme. Pásenme el pan y los tacos. Y el estrés no se cura con comida, pero se disfraza un montón. Entonces lo que tengo que hacer es empezar a distraerme. Respirar, hacer ejercicio, darme una vuelta, tomar un té, cerrar los ojos…

Hoy con lo que estoy lidiando es con el mal humor de tener hambre. Es un efecto temporal, pero verdaderamente real. Y es un túnel que se cruza más o menos rápido pero es una chinga y es horrible además estarle ladrando a quien se te para enfrente porque toda tu concentración está enfocada en no romper la dieta y descuidas el ser paciente con las demás personas.

Lo siento a los que les ladré hoy. Tenía hambre. Pero si me dan chance y me apuro a dejar de arrancar y parar, pronto nos veremos de otro lado donde puedo volver a ser la dulce personita que soy y donde se siente como que tienes gran parte del camino avanzado aunque falte mucho mucho por hacer.

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Soy un cliché

Soy un cliché

Siempre he sido un cliché, en muchos escenarios, pero al que me refiero ahora es a pertenecer al 90% de personas que bajaron de peso y volvieron a subir.

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Nueve años de blog

Que más bien son 9 años de tener el dominio porque hace meses y meses que no escribo.

 

anyways. Feliz aniversario alicedice 

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Medio Maratón Internacional de la Cd. de México

Medio Maratón Internacional de la Cd. de México

En otro arranque de fe infinita sobre mi misma, me lancé a hacer el medio maratón de la Cd. de México.

Fue hoy, como verán, ya que ando escribiendo esto, lo sobreviví, aunque varias veces durante el camino creí que a lo mejor no lo iba a terminar. Pero lo terminé, y si no hubiera sido porque estaba ligeramente deshidratada lo hubiera terminado con lágrimas rodando por mi carita de la emoción.

Varios de ustedes no lo saben, pero aunque estoy inscrita en el Maratón de Chicago este octubre, hace como mes y medio decidí que este no es el año de hacer un maratón completo. Entonces no iré. Pero no quería que esa decisión cortara hacer algo más este año, entonces me fui por el medio maratón (y ya, creo que este es el evento atlético impresionante final por este 2012, en 2013 si los mayas lo permiten, vamos de nuevo pro Chicago y algún triatlón interesante como Xel-Ha y seguro Tequesquitengo de nuevo).

Regresando al evento de hoy. Ayer estaba muy nerviosa porque sabía que el cuerpo no me da para correrlo y tenía la firme decisión de caminarlo. Corriendo hasta donde se pudiera (estimo que corrí como 8 kms, los primeros 5 completos y luego intermitente hasta donde pude que fue por ahí del 12) y después caminando a la meta. Ya metida en ese mole hubiera llegado a la meta así tuviera que ser rodando o a gatas.

Estuvo difícil. La subida en Revolución es notoria. La bajada en Insurgentes es insuficiente. El ánimo y la buena onda que rodea estos eventos es muy emocionante. Y, Criss no lo sabe, pero si no la he visto ahí en donde me pegó de gritos (por Viaducto e Insurgentes) no hubiera yo acabado la carrera. En mi cabecita ya estaba yo lista para tomar mi dinero de emergencia y treparme en un taxi. Ahora, de que la vi a la meta fueron 2 horas más entonces si fue un gran gran gran boost.

Como lo platiqué por teléfono hace rato, en el kilómetro 12 estaba cuestionando la necesidad de meterme en estas cosas, por ahí del 15 estaba perdiendo mi voluntad de seguir adelante, en el 18 la de seguir con vida, en el 19 prometí no volver a hacer una carrera nunca, en el 20 ya estaba pensando en la del año que entra. Y luego, la meta.

Es una gran meta, con fondo la bandera y la Catedral. Linda linda.

Mi foto no es tan linda, pero bueno, estaba pensando en otra cosa en ese momento.

Acá las fotos que tomé durante la carrera.

Y entre otros hacks mentales para distraerme del dolor de pies (y tobillo izquierdo, y ampollas que se formaron y reventaron y espalda tensa, y calor, les digo que es una sufridera esto jaja), me puse a hacer checkins de foursquare que son estos:

Y el siempre importante Playlist (este de 60+ canciones, llegué, como en 3 carreras anteriores con Party Rock, pero esta fue casualidad total)

El resumen es que me divertí mucho, lo tomé con calma (donde calma era no quitar el ojo del objetivo de llegar a la meta a como diera lugar), quiero hacer otro el año siguiente y estoy bien pinche orgullosa de mí.

Mil gracias a todos quienes me apoyaron, animaron, me dieron agua, gatorade, ánimos, abrazos, sonrisas, porras y tweets de apoyo y reconocimiento. I love you.

-a-

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Triatlón Tequesquitengo 2012

Triatlón Tequesquitengo 2012

En estos últimos 10 meses le he pegado mucho al ejercicio. A correr, a nadar (aunque lo he abandonado un poco y lo extraño mucho, era una graaaan práctica espiritual, pero ah como quita tiempo) y a hacer bicicleta.

Claramente, el siguiente paso lógico era un triatlón.

Lo pensé, me animé, me desanimé, dejé de entrenar, me re animé, me inscribí.

Las razones para no hacerlo eran muchas, de entrada que me quedaba claro que no iba a dar el tiempo máximo permitido para mi categoría (1:15 hrs totales). Luego, unas cosas más prácticas, como por ejemplo que mis anteojos y la bici nomás no hacen match. Los domingos en la bici tan sólo pasaba un empedrado y sentía como que los lentes me iban a salir volando de la cara. Y en general desconfianza sobre mi capacidad de completarlo. Porque claro, si me iba a meter, era para hacerlo de inicio a fin.

En un arranque de “me late que si voy a poder” me inscribí. Y terminando la inscripción me compré lentes de contacto. Resulta que llevaba un par de semanas con la idea de operarme para quitarme los lentes, pero hace unos 6 años me descartaron de candidato, cambió la tecnología, y ahora me descartaron de nuevo. Ni modelo, de contacto serán. Bueno, son, ya los ando usando.

Nos lanzamos a Teques el viernes, primero a dejar las bicis en los racks de transición y luego a la junta para n00bs que dieron en Cuernavaca. No está tan sencillo el deporte este (o como dice Criss, los 3 deportes, je) y la junta me dio un poco de luz sobre el tema.

Cuando fuimos a entregar la bici dimensioné el problema de que el lago y la carretera están a muchos muchos metros de distancia que había que trepar en un camino de terracería bien pinche inclinado. Había que subirlo corriendo, yo lo subí caminando y con trabajo, pero pensando en que tenía que hacer una buena administración de la energía si quería terminar.

Mi misión tal cual era completarlo. Tiempos, estilo o sufrirle en otra edición. En esta, ir, divertirme y terminarlo. Yo quería mi medalla. Spoiler alert: ¡tengo la medalla!

Dormí poquito y nerviosa. En la noche le dediqué un poco de tiempo a organizar el kit triatlonero. El traje de baño con shorts para el agua y la bici. Los bikers para correr. Los tenis, los calcetines, la playera oficial del evento, casco, guantes, gatorade, un Milky Way para el doping de azúcar pre competencia, el Polar para medir tiempos y ritmo cardiaco. Les digo que son un despapaye y hay que llevar mucha cosa.

A las 5 am partimos hacia el evento. Compitió también y con pinches alas en los pies @verde75 (a quien sonsaqué para un Maratón, hace bien en presionarme por ir al triatlón) y @yosola de quien no puedo dejar de agradecer no sólo la chinga que se partió por acompañarnos sino las porras desde las gradas. 😀

A las 6 y cacho estábamos dejando el coche, viendo amanecer y yo me cuestionaba mi pertenencia y participación. Pero ni me dejé pensarlo. Si lo pensaba mejor me iba a ir a desayunar y ver a los demás competir.

Luego el ajetreo, dejar las cosas junto a la bici, bajar al agua, esperar un poco a que iniciara el evento, ver al primer grupo, las pirinolas de 16-17 años que lo terminan en pinche chinga como almas que lleva el diablo. Eso o traen motor. No manchen.

A las 8:08 salió mi grupo, una bola de señoras (y yo, je) que nadamos en cardumen (tal cual, es una cosa muy rara nadar pateando y jalando y esquivando gente). Me sentí que nadé como pececito en río. Salí muy feliz de haber nadado consistente.

Salí del agua 13 minutos después y me tomó 13 minutos más (lentísimo) subir la ladera, montarme en la bici y salir a conquistar un caminito de 10K de subidas, y bajaditas y subidotas y bajaditas. Ah en bici de montaña, además. No sé si haga alguna vez otro triatlón pero en bici de montaña de nuevo definitivamente no. Para mí la bici fue lo más pesado. Hice los 10 K en 45 minutos, como 20 minutos atrás de todos los demás del evento. No vi a casi nadie en toda la ruta de bici, pero estuvo increíble porque básicamente tenía la carretera y parte de la Autopista del Sol para ir disfrutando. Digo, ¿cuándo vas en bici por ahí? Está bien chido. El clima de pelos. La bici pesada pero cooperando. Me encantó.

Regresé a transición con las piernas medio de gelatina y que nomás no querían correr. Entonces caminé y luego corrí un poco y caminé de nuevo. Llegó un oficial en motoneta a confirmarme lo que yo ya sabía, que era la última de mi categoría. Me presionó animosamente, me decía “¿abandonas o te apuras?” y yo le decía no abandono porque me faltan 2K, 1K, 800 mts (me lo dijo muchas veces) y me apuro lo más que puedo pero ya no me cooperan las piernas.

Al final corrí lo que pude, los últimos 200 metros increíbles. Ver la meta y escuchar que @yosola había organizado una porra de media grada estuvo increíble. De hecho, me animó mucho en la transición porque el calor, el peso y el changuito mental que duda de tu capacidad, son muy gruesos. Muchas veces pensé abandonar, pero me recordé que el único plan era terminar y que lo demás era secundario (como ser la pinche última, pero como me gusta mucho ser especial y diferente, eso también lo disfruté).

Salí del evento, abracé a la niña que acabó penúltima (se le rompió la bici) y me formé por mis fotos con mi medalla:

Total que lalalalala, ahora pueden llamarme triatleta. Se siente bien.

-a-

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Así que el bloguito ya tiene ocho…

Así que el bloguito ya tiene ocho…

Este blog cumple ocho años.

Suena a hora de regresar con más frecuencia a escribir por acá.

Mientras tanto, pues eso, ocho. años. wow.

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Octubre 7, 2012

Octubre 7, 2012

En un arranque de fe infinita sobre mi misma, decidí que este es el año de correr un Maratón.

Ya ni me acuerdo qué fue lo que hizo que tomara la decisión. Pero desde finales del año pasado era una decisión tomada, con todo y la selección del lugar: Chicago.

El 1 de febrero iniciaron las inscripciones, y está limitado a 45mil corredores, pero ya había escuchado yo que se llena rapidísimo. Dicho y hecho, alcancé lugar y al día siguiente llegó mail de que ya estaban todos los lugares asignados. Pero uno de ellos es el mío.

Chicago es medio famoso por ser una buena elección para correr tu primer maratón. Tiene elementos clave como que la ruta no es demasiado empinada (Boston tiene pésima fama de eso en las millas finales), la fecha generalmente provee de un muy buen clima para la corredera y es una ciudad hermosa donde hay mucho espíritu corredor. Entonces el público también dicen que ayuda mucho.

Entonces, tengo una cita para rebasar mis límites el 7 de octubre de este año. (Porras, bienvenidas)

Casi todo lo que hago es pensando en el Maratón. Nadar, correr, hacer bicicleta, seguir con la dieta, establecer planes de entrenamiento, etc.

Digo casi porque a veces me gana el default huevón que tengo y convenientemente se me olvida que tengo que entrenar para correrlo y se me olvida que octubre llegará en un parpadeo y que el mínimo entrenamiento que recomiendan son 5 meses y que eso es ya (bueno en un mes) pero ¡ya!

La cuestión es que en esos momentos donde bajo la guardia tengo que apretar un poco más. Ayer estaba nadando y busqué obligarme a no soltar el paso en la patada (aunque mi muslo se rebela, se duerme, hormiguea y amenaza con doler nomás salimos de la alberca y vas a ver lo que es bueno), y encontré que ayuda mucho usar la fecha del Maratón como mantra: Oc-tu-bre sie-te dos-mil-do-ce, patada, patada, patada, respira, patada. Oc-tu-bre sie-te dos-mil-do-ce. You get the idea.

Hasta pensé que no sería mal tatuaje ponerme la fecha, pero se me antoja mucho más el dibujo de Picasso de su perrinski. Pero eso del tatuaje es otra historia.

La historia es que tic tic tic tic tic, si todo sale como espero, como he planeado y entrenado, para final del año voy a poder poner junto a mi nombre: “Maratonista” y eso me provoca muchas emociones juntas, emoción, miedo, terror, pánico, angustia, duda, ganas, insomnio, fuerza, resolución, deseo. Es una cosa grande y complicada. Es un performance de un año. Pegado al otro que ando viviendo que ya les conté.

Así andamos, pintando esta meta en un estilo muy artístico. Eso, considero, está increíble.

😀

-a-

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