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Empezando

Empezando

Empezar es de las partes más difíciles.

Requiere mucha paciencia, porque es el periodo donde más inicias y fallas. También requiere recordarse constantemente qué es lo que quieres obtener (bajar de peso) y porqué quieres obtenerlo (inserte razones personales aquí).

Llevo empezando y dejándolo desde mi post pasado. Por mucho en esta vuelta lo que más me ha costado trabajo es reiniciar el ejercicio. Es muy claro que me falta energía y que hacer ejercicio genera energía, entonces para aumentar mi pila lo que necesito es moverme más. Pero me ha fallado mucho la voluntad, entonces toca ser paciente e intentar de nuevo. Empezar de a poco y hacerlo hasta que no cueste trabajo.

Lo mismo con la dieta. En este momento mis cocos son 2: los fines de semana y el estrés. Estoy así, fin de semana = no hay responsabilidades. Si no hay responsabilidades no tengo que cuidarme. Pásenme el pan y los tacos. Y el estrés no se cura con comida, pero se disfraza un montón. Entonces lo que tengo que hacer es empezar a distraerme. Respirar, hacer ejercicio, darme una vuelta, tomar un té, cerrar los ojos…

Hoy con lo que estoy lidiando es con el mal humor de tener hambre. Es un efecto temporal, pero verdaderamente real. Y es un túnel que se cruza más o menos rápido pero es una chinga y es horrible además estarle ladrando a quien se te para enfrente porque toda tu concentración está enfocada en no romper la dieta y descuidas el ser paciente con las demás personas.

Lo siento a los que les ladré hoy. Tenía hambre. Pero si me dan chance y me apuro a dejar de arrancar y parar, pronto nos veremos de otro lado donde puedo volver a ser la dulce personita que soy y donde se siente como que tienes gran parte del camino avanzado aunque falte mucho mucho por hacer.

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Soy un cliché

Soy un cliché

Siempre he sido un cliché, en muchos escenarios, pero al que me refiero ahora es a pertenecer al 90% de personas que bajaron de peso y volvieron a subir.

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Nueve años de blog

Que más bien son 9 años de tener el dominio porque hace meses y meses que no escribo.

 

anyways. Feliz aniversario alicedice 

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Medio Maratón Internacional de la Cd. de México

Medio Maratón Internacional de la Cd. de México

En otro arranque de fe infinita sobre mi misma, me lancé a hacer el medio maratón de la Cd. de México.

Fue hoy, como verán, ya que ando escribiendo esto, lo sobreviví, aunque varias veces durante el camino creí que a lo mejor no lo iba a terminar. Pero lo terminé, y si no hubiera sido porque estaba ligeramente deshidratada lo hubiera terminado con lágrimas rodando por mi carita de la emoción.

Varios de ustedes no lo saben, pero aunque estoy inscrita en el Maratón de Chicago este octubre, hace como mes y medio decidí que este no es el año de hacer un maratón completo. Entonces no iré. Pero no quería que esa decisión cortara hacer algo más este año, entonces me fui por el medio maratón (y ya, creo que este es el evento atlético impresionante final por este 2012, en 2013 si los mayas lo permiten, vamos de nuevo pro Chicago y algún triatlón interesante como Xel-Ha y seguro Tequesquitengo de nuevo).

Regresando al evento de hoy. Ayer estaba muy nerviosa porque sabía que el cuerpo no me da para correrlo y tenía la firme decisión de caminarlo. Corriendo hasta donde se pudiera (estimo que corrí como 8 kms, los primeros 5 completos y luego intermitente hasta donde pude que fue por ahí del 12) y después caminando a la meta. Ya metida en ese mole hubiera llegado a la meta así tuviera que ser rodando o a gatas.

Estuvo difícil. La subida en Revolución es notoria. La bajada en Insurgentes es insuficiente. El ánimo y la buena onda que rodea estos eventos es muy emocionante. Y, Criss no lo sabe, pero si no la he visto ahí en donde me pegó de gritos (por Viaducto e Insurgentes) no hubiera yo acabado la carrera. En mi cabecita ya estaba yo lista para tomar mi dinero de emergencia y treparme en un taxi. Ahora, de que la vi a la meta fueron 2 horas más entonces si fue un gran gran gran boost.

Como lo platiqué por teléfono hace rato, en el kilómetro 12 estaba cuestionando la necesidad de meterme en estas cosas, por ahí del 15 estaba perdiendo mi voluntad de seguir adelante, en el 18 la de seguir con vida, en el 19 prometí no volver a hacer una carrera nunca, en el 20 ya estaba pensando en la del año que entra. Y luego, la meta.

Es una gran meta, con fondo la bandera y la Catedral. Linda linda.

Mi foto no es tan linda, pero bueno, estaba pensando en otra cosa en ese momento.

Acá las fotos que tomé durante la carrera.

Y entre otros hacks mentales para distraerme del dolor de pies (y tobillo izquierdo, y ampollas que se formaron y reventaron y espalda tensa, y calor, les digo que es una sufridera esto jaja), me puse a hacer checkins de foursquare que son estos:

Y el siempre importante Playlist (este de 60+ canciones, llegué, como en 3 carreras anteriores con Party Rock, pero esta fue casualidad total)

El resumen es que me divertí mucho, lo tomé con calma (donde calma era no quitar el ojo del objetivo de llegar a la meta a como diera lugar), quiero hacer otro el año siguiente y estoy bien pinche orgullosa de mí.

Mil gracias a todos quienes me apoyaron, animaron, me dieron agua, gatorade, ánimos, abrazos, sonrisas, porras y tweets de apoyo y reconocimiento. I love you.

-a-

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Triatlón Tequesquitengo 2012

Triatlón Tequesquitengo 2012

En estos últimos 10 meses le he pegado mucho al ejercicio. A correr, a nadar (aunque lo he abandonado un poco y lo extraño mucho, era una graaaan práctica espiritual, pero ah como quita tiempo) y a hacer bicicleta.

Claramente, el siguiente paso lógico era un triatlón.

Lo pensé, me animé, me desanimé, dejé de entrenar, me re animé, me inscribí.

Las razones para no hacerlo eran muchas, de entrada que me quedaba claro que no iba a dar el tiempo máximo permitido para mi categoría (1:15 hrs totales). Luego, unas cosas más prácticas, como por ejemplo que mis anteojos y la bici nomás no hacen match. Los domingos en la bici tan sólo pasaba un empedrado y sentía como que los lentes me iban a salir volando de la cara. Y en general desconfianza sobre mi capacidad de completarlo. Porque claro, si me iba a meter, era para hacerlo de inicio a fin.

En un arranque de “me late que si voy a poder” me inscribí. Y terminando la inscripción me compré lentes de contacto. Resulta que llevaba un par de semanas con la idea de operarme para quitarme los lentes, pero hace unos 6 años me descartaron de candidato, cambió la tecnología, y ahora me descartaron de nuevo. Ni modelo, de contacto serán. Bueno, son, ya los ando usando.

Nos lanzamos a Teques el viernes, primero a dejar las bicis en los racks de transición y luego a la junta para n00bs que dieron en Cuernavaca. No está tan sencillo el deporte este (o como dice Criss, los 3 deportes, je) y la junta me dio un poco de luz sobre el tema.

Cuando fuimos a entregar la bici dimensioné el problema de que el lago y la carretera están a muchos muchos metros de distancia que había que trepar en un camino de terracería bien pinche inclinado. Había que subirlo corriendo, yo lo subí caminando y con trabajo, pero pensando en que tenía que hacer una buena administración de la energía si quería terminar.

Mi misión tal cual era completarlo. Tiempos, estilo o sufrirle en otra edición. En esta, ir, divertirme y terminarlo. Yo quería mi medalla. Spoiler alert: ¡tengo la medalla!

Dormí poquito y nerviosa. En la noche le dediqué un poco de tiempo a organizar el kit triatlonero. El traje de baño con shorts para el agua y la bici. Los bikers para correr. Los tenis, los calcetines, la playera oficial del evento, casco, guantes, gatorade, un Milky Way para el doping de azúcar pre competencia, el Polar para medir tiempos y ritmo cardiaco. Les digo que son un despapaye y hay que llevar mucha cosa.

A las 5 am partimos hacia el evento. Compitió también y con pinches alas en los pies @verde75 (a quien sonsaqué para un Maratón, hace bien en presionarme por ir al triatlón) y @yosola de quien no puedo dejar de agradecer no sólo la chinga que se partió por acompañarnos sino las porras desde las gradas. :D

A las 6 y cacho estábamos dejando el coche, viendo amanecer y yo me cuestionaba mi pertenencia y participación. Pero ni me dejé pensarlo. Si lo pensaba mejor me iba a ir a desayunar y ver a los demás competir.

Luego el ajetreo, dejar las cosas junto a la bici, bajar al agua, esperar un poco a que iniciara el evento, ver al primer grupo, las pirinolas de 16-17 años que lo terminan en pinche chinga como almas que lleva el diablo. Eso o traen motor. No manchen.

A las 8:08 salió mi grupo, una bola de señoras (y yo, je) que nadamos en cardumen (tal cual, es una cosa muy rara nadar pateando y jalando y esquivando gente). Me sentí que nadé como pececito en río. Salí muy feliz de haber nadado consistente.

Salí del agua 13 minutos después y me tomó 13 minutos más (lentísimo) subir la ladera, montarme en la bici y salir a conquistar un caminito de 10K de subidas, y bajaditas y subidotas y bajaditas. Ah en bici de montaña, además. No sé si haga alguna vez otro triatlón pero en bici de montaña de nuevo definitivamente no. Para mí la bici fue lo más pesado. Hice los 10 K en 45 minutos, como 20 minutos atrás de todos los demás del evento. No vi a casi nadie en toda la ruta de bici, pero estuvo increíble porque básicamente tenía la carretera y parte de la Autopista del Sol para ir disfrutando. Digo, ¿cuándo vas en bici por ahí? Está bien chido. El clima de pelos. La bici pesada pero cooperando. Me encantó.

Regresé a transición con las piernas medio de gelatina y que nomás no querían correr. Entonces caminé y luego corrí un poco y caminé de nuevo. Llegó un oficial en motoneta a confirmarme lo que yo ya sabía, que era la última de mi categoría. Me presionó animosamente, me decía “¿abandonas o te apuras?” y yo le decía no abandono porque me faltan 2K, 1K, 800 mts (me lo dijo muchas veces) y me apuro lo más que puedo pero ya no me cooperan las piernas.

Al final corrí lo que pude, los últimos 200 metros increíbles. Ver la meta y escuchar que @yosola había organizado una porra de media grada estuvo increíble. De hecho, me animó mucho en la transición porque el calor, el peso y el changuito mental que duda de tu capacidad, son muy gruesos. Muchas veces pensé abandonar, pero me recordé que el único plan era terminar y que lo demás era secundario (como ser la pinche última, pero como me gusta mucho ser especial y diferente, eso también lo disfruté).

Salí del evento, abracé a la niña que acabó penúltima (se le rompió la bici) y me formé por mis fotos con mi medalla:

Total que lalalalala, ahora pueden llamarme triatleta. Se siente bien.

-a-

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Así que el bloguito ya tiene ocho…

Así que el bloguito ya tiene ocho…

Este blog cumple ocho años.

Suena a hora de regresar con más frecuencia a escribir por acá.

Mientras tanto, pues eso, ocho. años. wow.

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Octubre 7, 2012

Octubre 7, 2012

En un arranque de fe infinita sobre mi misma, decidí que este es el año de correr un Maratón.

Ya ni me acuerdo qué fue lo que hizo que tomara la decisión. Pero desde finales del año pasado era una decisión tomada, con todo y la selección del lugar: Chicago.

El 1 de febrero iniciaron las inscripciones, y está limitado a 45mil corredores, pero ya había escuchado yo que se llena rapidísimo. Dicho y hecho, alcancé lugar y al día siguiente llegó mail de que ya estaban todos los lugares asignados. Pero uno de ellos es el mío.

Chicago es medio famoso por ser una buena elección para correr tu primer maratón. Tiene elementos clave como que la ruta no es demasiado empinada (Boston tiene pésima fama de eso en las millas finales), la fecha generalmente provee de un muy buen clima para la corredera y es una ciudad hermosa donde hay mucho espíritu corredor. Entonces el público también dicen que ayuda mucho.

Entonces, tengo una cita para rebasar mis límites el 7 de octubre de este año. (Porras, bienvenidas)

Casi todo lo que hago es pensando en el Maratón. Nadar, correr, hacer bicicleta, seguir con la dieta, establecer planes de entrenamiento, etc.

Digo casi porque a veces me gana el default huevón que tengo y convenientemente se me olvida que tengo que entrenar para correrlo y se me olvida que octubre llegará en un parpadeo y que el mínimo entrenamiento que recomiendan son 5 meses y que eso es ya (bueno en un mes) pero ¡ya!

La cuestión es que en esos momentos donde bajo la guardia tengo que apretar un poco más. Ayer estaba nadando y busqué obligarme a no soltar el paso en la patada (aunque mi muslo se rebela, se duerme, hormiguea y amenaza con doler nomás salimos de la alberca y vas a ver lo que es bueno), y encontré que ayuda mucho usar la fecha del Maratón como mantra: Oc-tu-bre sie-te dos-mil-do-ce, patada, patada, patada, respira, patada. Oc-tu-bre sie-te dos-mil-do-ce. You get the idea.

Hasta pensé que no sería mal tatuaje ponerme la fecha, pero se me antoja mucho más el dibujo de Picasso de su perrinski. Pero eso del tatuaje es otra historia.

La historia es que tic tic tic tic tic, si todo sale como espero, como he planeado y entrenado, para final del año voy a poder poner junto a mi nombre: “Maratonista” y eso me provoca muchas emociones juntas, emoción, miedo, terror, pánico, angustia, duda, ganas, insomnio, fuerza, resolución, deseo. Es una cosa grande y complicada. Es un performance de un año. Pegado al otro que ando viviendo que ya les conté.

Así andamos, pintando esta meta en un estilo muy artístico. Eso, considero, está increíble.

:D

-a-

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Los primeros 35

Los primeros 35

He perdido 35 kilos.

Y no tengo la más mínima intención de volverlos a encontrar, aunque a veces el camino se pone rudo y me lleno de dudas de mi capacidad para conservar mi nuevo peso o para llegar al peso meta que me propuse.

No ha habido un momento en mi vida adulta que no haya estado yo en algún punto del sobrepeso, obesidad u obesidad mórbida. El peso que tengo hoy es el más bajo que he tenido en todo el milenio. Y aún me faltan 26 kilos para llegar a mi peso meta.

Lo que he aprendido es que bajar de peso, como todo, es un proceso. Hace años que quería hacerlo y siempre pensé que en algún momento en el futuro por fin me iba a animar a hacerlo. Mientras tanto aproveché para seguir subiendo de peso.

Algo hay en el cerebro humano que siempre busca posponer los cambios. Mañana. El lunes. Luego. Cuando tenga ganas. Cuando cumpla 35 años. En año nuevo. Siempre después. Como que de algún modo creemos que nuestro yo futuro va a tener mejores herramientas o mejor fuerza de voluntad que el yo de ahora, quien además es el único que se enfrenta a una hamburguesa con papas y refresco al mediodía y una pizza completa para cenar.

Como sea por fin lo estoy haciendo. Y no ha sido fácil. Me he rebelado todo el camino. Entre el no quiero y el no puedo he tenido que irme colando para hacerlo. Porque mi default sigue siendo “pásame el bote de galletas” y luego vemos. Entonces hay que constantemente luchar contra ese default. Y ese default lleva mucho tiempo cultivándose han sido años y años y años y años de permitirlo y de incentivarlo. Irlo reemplazando con mejores decisiones y mejores hábitos no es trivial. De hecho, me ha generado mucha frustración y cubetas de lágrimas (soy bien pinche chillona, ojalá bajara uno los kilos por los lagrimales, me cae que ya hubiera terminado).

Esta imagen que me robé de postcrossing me hizo mucha gracia porque describe mucho de mi identidad anterior.

Pero por fin un día empecé. No hay semana que no piense en cómo es que alguien toma la decisión de iniciar algo después de estarlo posponiendo media vida. Y me intriga profundamente. Quiero entender bien cuál fue mi detonador y estoy muerta de curiosidad de cómo fue el de todas las personas que inician un proceso largo de cambio, léase también bajar de peso, dejar de fumar, abandonar una relación destructiva, etc. Para mi caso específico he encontrado 3 eventos que pasaron más o menos por la misma época. El primero es que se perdió mi perrinski y en medio de la desesperación me aventé un rezo apostando que si aparecía yo iba a por fin bajar de peso (si apareció); la segunda es que tuve un noviecito y me provocó una cosa del estilo “mira, este imbécil me quiere mucho, a ver si lo copiamos y por fin empiezo a quererme un poco” y la última fue que me picaron la cresta, tuve una conversación que me resultó de lo más insultante y amenazadora y fue centrada primordialmente en mi capacidad profesional, básicamente me condenaron a un techo laboral permanente a menos que tomara acción y dejara de “esconderme” detrás de mi cuerpo.

Supongo que quieren saber cómo le he hecho. El resumen es: dieta, ejercicio y tiempo. Fue hasta que bajé como 20-22 kilos que me empezó a decir la gente que si había bajado de peso. Para entonces yo llevaba en un proceso serio más o menos 8 meses. Al día de hoy llevo casi un año de esto (10 meses más en serio, arrancar me tomó un par de meses).

La cosa ha sido más o menos así: tengo hipotiroidismo (que no causó que yo llegara al peso que llegué, pero no ayuda), fui con una doctora que me ajustó y con eso bajé 4 kilos. Cuando mi doctora vio que había bajado 4 kilos me animó a seguir bajando más. El inicio fue una dieta sin restricción de calorías pero eliminando azúcar y carbohidratos, luego empecé a hacer ejercicio. Me metí a hacer algunas carreras, me metí a una dieta mucho más estricta para ganar velocidad (es una cosa de alimentos altos en proteínas súper de la NASA; hagan de cuenta la evolución cien años adelante de los licuados de slim fast), luego empecé a correr y nadar (desde octubre voy casi diario a la alberca), luego le metimos bicicleta, desde noviembre todos los domingos, pero sobre todo ha sido seguirle y seguirle y seguirle.

No todo ha sido lineal. Es más, nada ha sido lineal. He tenido varios periodos largos en los que bajo medio kilo, luego retomo un ritmo más parecido a un kilo cada semana y media. Y también he tenido periodos de no dieta, por lo menos dos en vacaciones, cuando fui a Hawaii y cuando fui a Cancún, más Navidad y Año Nuevo. Pero ahí el truco es siempre retomarlo como si no hubiera hecho ninguna pausa.

OK, me parece que hasta aquí es la introducción. Hay mucho más que contarles, que es un poco adentrarme en detalles, que no sé cómo irlos contando porque hay unos horribles. Se reciben preguntas si quieren saber algo específico. Y pues ahora, fotos.

Marzo 2011, el inicio:

Julio 2011:

Comparativo Febrero 2011 a Septiembre 2011:

Noviembre 2011:

Varias de febrero 2012:

Esta que es del 2008:

Y esta que es del martes de esta semana:

Para despedirme, la dedicatoria, gracias por su paciencia y apoyo a todos mi amigos cómplices de camino, a mi socio y mejor amigo “el dude” que me ha presionado en este tema los últimos 20 años, a Criss, Verde y Mau han sido inspiradores e invaluables y a mis papás y hermana que me echan porras. Falta un poquito más. Este año lo conseguimos.

-a-

P.S. Si conocen a alguien que tenga mucho peso por bajar y que lo esté haciendo, anímenlo, a mi me ha ayudado mucho cuando me dicen que se me nota. Así vas rellenando el tanque para seguir con el esfuerzo.

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Books, Books, Books: 2012 Edition

Books, Books, Books: 2012 Edition

Cuando visito una tienda de libros, o cuando reviso sitios como Audible o Amazon me entra esta sensación de angustia de todos los libros que no alcanzaré a leer en mi vida. Aunque cada vez lo manejo mejor, el origen es que me gusta mucho leer y me da cierto corajito que se me van a escapar miles y miles de libros que seguramente son buenísimos y que ahí andan pero no serán leídos (por mí).

(pausa para confesar que he leído una cantidad de basura enorme, así que ahí una de las contradicciones de mi vida)

Este año quiero hacer una estrategia un poco diferente, porque ahora mi preocupación es no terminar de leer en mi vida los que tengo comprados acá en libreros y medios digitales (sí cedí a la tecnología ¿qué le vamos a hacer?)

El año pasado me funcionó mucho usar tiempos muertos para avanzar en la lectura. Los audiolibros son la piche onda. Los discriminé en principio, pero ahora los amo, y la aplicación de audible para Android es buenísima. Traigo mis libros en el cel, en el ipod, en el Kindle y en la laptop. Cuando puedo los voy escuchando, sobre todo en tramos largos cuando voy sola.

Otra cosa que ha servido, tanto para comprar más como para retomar leer más es el Kindle, porque es muy conveniente para cargar y porque tiene la ventaja de que su tinta electrónica efectivamente se puede leer aun y cuando caiga encima directo el sol, lo que da mil ventajas a tenerlo en las vacaciones tumbada en la playa o junto a la alberca. Lo que no he resuelto es cómo evitar que se moje por tenerlo en la playa o junto a la alberca.

Leer en la noche hace algunos años que no me ha funcionado. A veces lo hago, pero son las menos. En las noches me acuesto, juego con los perruscos, veo algún episodio de TV en la computadora, pero sobre todo es mi momento de ponerme al corriente de los podcasts que escucho (que pasaron de 20 a 4 nomás porque no me da tiempo tampoco y me agobia ver como se acumulan episodios que tampoco escucho).

Bueno, pues la nueva estrategia es que seleccioné los libros que en este momento tengo mayor interés de leer. La idea es que independientemente de si llegan nuevos y los compre o no, estos son los que voy a leer y terminar antes de hacerme una nueva lista de aquellos que me interesen en ese momento.

Son (sin orden, algunos los ando leyendo simultáneo):

Her Fearful Symmetry (ya ni tengo muchas ganas de leerlo, es más un compromiso conmigo porque era mi propósito de fin de año y quedó pendiente)

Estos sí tengo ganas de leerlos:

Lolita
One Day
Change Anything; The new science of personal success
59 Seconds
Chi Walking
The Nonrunner’s Marathon Guide for Women: Get Off Your Butt and On with Your Training
Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us
Your Own Worst Enemy: Breaking the Habit of Adult Underachievement
Shockaholic (Carrie Fisher me hace reír mucho)

OK pues esos son en los que me voy a súper concentrar en leer, entender y terminar. Así las cosas de temas de lectura en este inicio de año. Por cierto, les deseo un gran 2012, se lo merecen.

Y para despedirme, a quien le interese, en Goodreads.com me encuentran también como alicedice.

-a-

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