Aún siendo mujer, no me considero calificada para aconsejar sobre la generalización de qué les gusta a las mujeres.
Hace unos días hablaba una conductora de radio sobre unos investigadores en el Reino Unido que habían desarrollado un modelo matemático sobre los gastos que realiza una persona mientras corteja a otra (léase hombres a mujeres, porque así lo plantearon) y la conclusión es que los regalos extravagantes son mejores que los regalos caros. Los regalos caros son aquellos que tienen valor de reventa y los extravagantes son más del tipo de “experiencia”, como podrían ser boletos para el teatro, un concierto, o una cena elegante. La diferencia es que los regalos que se centran en experiencia tienen su valor precisamente ahí, en haber pasado ese momento juntos, mientras que tú no sabes si ese anillo o esos aretes que regalaste los están usando mientras van a cenar a un lugar extravagante con alguien más.

Bueno, algo leí sobre el modelito matemático este, que está diseñado para proteger a los buscadores de las malas intenciones de las buscadas, y vice versa a ellas de un hombre que no tenga intenciones de compromiso. Así que la mejor opción para que ellos encuentren a su mera-mera es un regalo extravagante pero sin valor de reventa.

Ahora bien, no creí poder sacar un post de ese artículo, así que lo dejé pasar. Pero hoy andaba leyendo una revista que daba 10 consejos de que hacer con una mujer, escrito por una mujer, donde el número uno era que cuando se va el galán de viaje puede pasar un par de horas (seguro que se pasa más) en Victoria’s Secret comprandole a su nena algún modelito. También sugería que si la vas a dejar plantada por cuestiones de chamba la mandaras a un spa. Que la sorprendieras con un viajecito diciéndole casualmente que ya tenías los boletos de avión y cosas por el estilo. De las 10, la única que se me hizo completamente razonable y foolproof (porque las otras tienen su riesgo, ni que decir su costo, digo una de ellas decía que le podías comprar un Mercedes Benz) es escucharla.

Así que mi apoyo incondicional como consejo, así que pongan atención chamacos, es hacerle caso a la tipirina. Las mujeres somos muy fijadas en eso de que recuerden algo que dijimos, así que si en algún momento haces el esfuerzo de ponerle atención a un pedacito de trivia sobre la persona con la que estás saliendo, y luego lo conviertes en un detalle. Como por ejemplo, decirle que recuerdas que su color favorito es el rojo. O comprarle una pulserita que ella mencionó pasando que le gustó mucho, o saber cuál es su sabor favorito de helado…y la tienes prácticamente hecha.

A menos que la mujer en cuestión tenga en los ojos, mente y corazón signos de pesos (euros, dólares, yenes…) la verdad es que a la hora de que se nos caiga la babita por algo que haga por nosotras un uei no distinguimos entre el coche y una muy bien planeada florecita. Yo creo que el significado siempre es mucho mayor.

Por cierto, sobre el artículo anterior, ni siquiera tiene que ser extravagante, un picnic en la sala de la casa pega igual que reservaciones super guau. Claro, sólo si estás buscando el efecto, no demostrarle que cartera mata carita. Aunque hace poco que me preguntaron choro mata carita y mata cartera, pero nos gusta la combinación choro-carita y choro-cartera. A menos que esté en tu futuro permanente mantener al primero :P

En fin.

a.

FELIZ SEMANA!

P.S. Si quieren leer más sobre el estudio: aqui, aqui y acá.

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