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Musings

Justo anoche pensaba, entre dormida y despierta que estoy en un momento en mi vida en el cual la palabra operativa es disfrutar. Disfrutar y adentrar para después poder recordarlo y revivirlo, cada momento que ando viviendo, los cuáles varían en intensidad, pero están definitivamente del lado feliz de la balanza.

Y claro, venía jugueteando con la idea de postear al respecto, pero por una cosa u otra como que nomás no me senté frente a mi dashboard a escribir. Y ahora sucedió algo que me hizo venir corriendo a escribir todo esto que me anda rodando por la cabeza.

Me llamó un amigo y me dijo que leyó que el año 2005 era un año horrible para la humanidad. Y que se rió. Pero que la verdad al haberlo vivido le regresa la imagen de cuando lo leyó y dice que ha sido uno de los años más difíciles de su vida.

Para mí, lo fue el 2004. Basta con echarse un clavado a mis archivos, por ejemplo estás épocas del año pasado y verán la tristeza profunda que era el motor de mis escritos. Pero tenía mucha fé depositada en el 2005, y la verdad es que pausada pero constantemente mi vida ha mejorado considerablemente. De salir de la depresión (que ustedes no lo saben, pero era común para mi encerrarme en mi oficina y llorar, más de confusión que de otra cosa) hasta llegar a un estado de felicidad constante, que es eso. Mucha felicidad, decorada con chispas de alegría y sobre todo, mucha calma. Creo que la falta de estrés emocional es lo que más me ha ayudado, y justo hoy me preguntaba si por fin mi vida está adquiriendo un poco de equilibrio.

Equilibrio, además es lo que más he deseado… desde que me acuerdo. En términos emocionales, claro, porque también deseo miles de otras cosas, como un crucero por el Mediterráneo, otro que va de Escandinavia a Rusia, deseo un BMW y un Beetle para el fin de semana, ah y una CRV. Pero hablando en serio, creo que lo que más he deseado en las uvas de año nuevo es el equilibrio en las fases de mi vida, que siempre han sido pendulares, me va bien en algo, me va de la patada en algo más. Y ahora como que todo anda, por lo menos bien, y por ejemplo, anoche, todo estaba muy cerca de… hmmm no perfecto, pero increíble. Hay tanta energía positiva contenida en las cosas más pequeñas, como quedarte dormida en tu posición favorita sintiéndote segura y protegida.

Y aunque mi vida laboral ha ido disminuyendo en ingresos (sip, la verdad es que lo que más he recibido de lana por una chamba fue de los 23 a los 26 pero luego decayó y como buena chavita babosa no ahorré un carajo y ahora las consecuencias), pero ha incrementado mucho en satisfacción emocional. Por ejemplo, pensaba que siempre he elegido trabajos que no tienen nada que ver ni con mi línea principal de estudios ni con mi visión de mi misma en el futuro. Digamos que a la pregunta de cómo te ves en 10 años que me hice a los 20… hmmmm pues me fui para lados insospechados y para muestra este año. Pero lo que si han tenido en común los trabajos es que han tenido que ver con el crecimiento y el bienestar. Estuve en ciencia, estuve en educación y ahora estoy tangencialmente en salud. Como les estaba diciendo, la verdad es que estoy de lo más feliz. Cansada, porque son horas larguisisisisimas, pero de verdad contenta y entregada con lo que ando haciendo ahora.

Así que para cerrar este rollo, desde acá le mando un abrazo virtual a mi amigo, a quien ya no puedo ver, y que no lee este blog, pero se que sabe que estoy con él en estos momentos tan difíciles. Siempre lo he estado, cada febrero, cada vez que Chiquitita aparece en los momentos menos esperados.

a.

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Aaaaaarghhhhhhh

10 de la mañana:
Hice casi 20 minutos en poder dar vuelta de Revolución a Insurgentes. Había 3, si tres, policías “dirigiendo” el tráfico e ignorando los semáforos. Lo que acabó sucediendo es que unos automovilistas le hicieron caso a un policía, otros a otro y otros nomás decidieron que 3 veces el verde sin poder pasar era suficiente y se aventaron en masa. Conclusión: un nudo espantoso del que nos tardamos en desenredar hasta que por fin pude dar vuelta. Por cierto, que los 20 minutos enteros contados a partir de que yo era la primera en fila para dar la vuelta :(

3 de la tarde:
Esta si no manches. Hice 45 minutos de San Jerónimo a Altavista. Espantoso, hooooras en Revolución, del inicio, nuevamente a la vuelta de Altavista, con ganas de aventarme en sentido contrario en Av. de la Paz. Lo peor es que estaba retacado de camiones y pecers y taxistas de los que creen que tu coche no va al lado del de ellos y que se pueden aventar así nomás sin ver. Así que llegué al trabajo tarde, acalorada y un poco malhumorada, pero creo que ya se me pasó.

Anyway: arrrghhhhhh al tráfico!!!

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Felicicisisisisisimo Cumpleaños papi!!!

Y a quienes no leían este bloguito cuando publiqué esta foto. Este es mi papá:

papabebe

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