Gracias por fumar es una de esas películas, que si se lo permites, te mantiene entretenido de principio a fin. Está basada en una novela por Cristopher Buckley y es una película de Jason Reitman (el hijo del director de Ghostbusters).

Lo que más me gustó, sin duda, es el diálogo. Acompañado de algunas actuaciones poco pretenciosas y algunas muy memorables, como la de Rob Lowe, o el chavoto hijo del protagonista, Joey, interpretado por Cameron Bright.

Aaron Eckhart protagoniza como Nick Naylor, el cabildero principal de la unión de las principales cigarreras en Estados Unidos. Su trabajo es convencer a quien se le ponga enfrente que estàn equivocados, de tal modo que parezca que al estar el otro equivocado automáticamente él (Naylor) tiene la razón. Esta estrategia de argumentación es su principal herramienta en la lucha por poner un enfoque positivo sobre los cigarros en un momento en el que el consumidor está en plena conciencia de que fumar es malo para la salud.

-”¿Según quién?”- Diría Naylor al respecto.

La trama nos lleva a ver un momento en el que se está discutiendo en el Senado la inclusión de la imagen de veneno en las cajetillas de cigarros, momento paralelo al que Naylor está buscando acercarse a su hijo quien vive con su mamá y con el nuevo novio de la mamá.

Al principio de la película es el día donde en la escuela van los papás a hablar sobre su trabajo. Cuando Naylor pasa al frente su hijo le murmura “Por favor no arruines mi niñez”.

Fuera de lo que les he dicho, es difícil reseñar esta película. Por un lado están los únicos amigos de Naylor, “El escuadrón de la muerte” o los respresentantes de la industria del alcohol (licor) y las armas de fuego. Es excelente el momento en el que se ponen a discutir cuál de sus industrias mata más personas al año, o bien, cómo es que pueden zafarse de tal o cual momento incómodo, como el niño de 15 años que tiene cáncer, “pero ya dejó de fumar”.

-”Hey, pero no queremos matar a nuestros clientes, de hecho, más me vale mantener vivo a este niño para que me siga comprando. ¿No es eso lo que quieren las cigarreras? Vender más. Quienes quieren verlo muerto son los que están en contra del cigarro”.

Lo que más me encantó de la película es que no tiene un ángulo moralista, no habla desde el punto de vista del sentido social de preservar la salud, sino de la libertad individual de elegir. Incluyendo elegir el mejor modo de matarte despacio. Y todo ello en un tema que en los últimos 10 años se ha vuelto terriblemente controversial, el prevenir a los niños que fumen, el promover que quien fume lo deje.

Yo personalmente siempre me he descrito como una persona que es demasiado coda como para fumar. Cuando veía que prendían un cigarro para mi era como incendiar el dinero, y nunca lo empecé. Afortunadamente porque me he dado cuenta que me cuesta demasiado trabajo dejar los vicios que disfruto.

Finalmente, recomiendo mucho esta película. Hacía mucho tiempo que no salía de una sala de cine pensando que aún existen aquellas que están muy bien escritas.

Ah y también sale Katie Holmes, casi señora de Cruise. Ella siempre se me había hecho guapa y muy inteligente (claro, basado en su actuación como Joey, no me maten). Pero con todo el media hoopla con el tema de Tom Cruise y el escuincle y bla bla bla, ya me ganó la hueva y por eso ni la mencioné allá arriba. Pero sale de reportera.

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