Son muy pocos los segundos que tardas en convertir una envoltura para regalo en un pequeño montoncito de basura. Sin embargo, envolver los regalos es una parte esencial de la experiencia de dar y recibir.

Por breves momentos tienes un sentimiento de anticipación y alegría. Para quien dio el regalo siempre es muy satisfactorio ver la cara de quien lo recibe, una vez que el papel cae y se da cuenta de qué es el regalo. Esto es especialmente intenso cuando es un regalo que sorprende, tanto porque les gustó mucho como porque no les gustó nada.

Yo estoy en proceso de envolver regalos. Toda una tanda de regalos ajenos que se van a usar en la rifa de una oficina.

Como yo no tengo una oficina, y la gente con la que trabajo está a un vuelo de distancia, este año me perdí de la reunión navideña, el intercambio incómodo con los compañeros de trabajo (siempre es divertido ver quién es el manchado que pide algo mucho más caro que el límite de dinero del intercambio) y la oportunidad de pasar tiempo en la oficina sin hacer mucho. Eso es, las últimas dos semanas del año. Aunque algunos están en santa chinga, como cuando trabajé en el gobierno, en general son semanas muy leves. Este fin de año si que lo está siendo para mi y qué bueno porque llevo una semana incómoda de un dolor de gargante y algunos estornudos tímidos que ni me dan bien ni se me quitan.

No extraño no tener convivio navideño. Es raro que me lleve tan bien con los de la oficina que quiera pasar más tiempo con ellos del estrictamente necesario. Pero ahora que estuve envolviendo regalos me di cuenta que este año a mi no me va a tocar participar en ninguna rifa o en ningún intercambio. Buuuu!!! Regalos menos para mí este año. Ni modo, todo sea por la alegría de no tener que estar aguantando anécdotas imbéciles de gente que no soporto.

Bueno, los dejo por el momento porque no he terminado mis compras navideñas y me quedan por lo menos 4 regalos que envolver ;)

a.

p.s. se reciben regalos, detalles en mi mail. :D

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