Tengo un nuevo proyecto.
Empezaré con una introducción al contexto. Son dos cosas. La primera es que llevo varios meses enfrentándome con quiebres grandes entre lo que describo que soy y como acabo actuando, encontrándome además con sorpresas agradables (como creer que la disciplina no existe en mí o que no soy “a morning person” y luego cumplir mi proyecto de levantarme temprano) y otras que rayan en lo bien pinche (como que soy súper dulce y sacar lengua y uñas afiladas).
Cada vez que identifico esta brecha, me confundo, sobre todo porque he hecho un esfuerzo grande en buscar definirme y conocerme. Y luego voy por la vida y entre el piloto automático y escenarios no previstos me encuentro que not-so-much. O que ya cambié de nuevo y es hora de hacer una nueva evaluación. De cualquier modo, me confunde.
El segundo antecedente: como todo buen adolescente yo era un barrilito de pólvora esperando una excusa, la que fuera para explotar. Y es que en enojos, yo iba en busca de las palmas y los récords mundiales.
Cuando explotaba me incendiaba duro. Hay una expresión en inglés que describe la furia como seeing red, pues esa frase existe porque literal describe lo que pasa, te deja ciego el enojo, y por lo menos a mi, incapaz de pensar en algo que no sea como sacar esa energia en una bola de fuego contra lo que en ese momento consideras tu enemigo.
Muchas y muy tristes han sido las veces que he tenido que ir a pedir disculpas por pasarme en mis reacciones, que desmesuradamente han ofendido, lastimado y hecho daño, a veces, irreparable.
Los invito ahora a mi presente y pasado inmediatos. Ando enojonsísima, con los botones que me encienden a flor de piel y de nuevo con reacciones que, cuando me calmo, veo que superan la ofensa.
También me ando ofendiendo de más. Creo que traigo una búsqueda obsesiva por lo que percibo como justicia, pero además, por conseguir que quede claro que tengo la razón cuando la tengo (o cuando creo que la tengo pues). Nada de todo esto hace fácil la convivencia conmigo, lo sé.
Esto que les digo me pasa y es pinchisisísimo. Horrible. Y ya no quiero que sea asi.
No me acuerdo de otra época de mi vida, que no haya sido la secundaria (vil y llano ataque adolescente permanente) en que haya escuchado tanto el “pero no te enojes”, “ten más paciencia”, “no reacciones así”, “respira” y varios mas del estilo.
La verdad es que no es modo de vivir, y es hora de tomar control de esto y superarlo de una pinche vez. De ahí el nuevo proyecto porque: 1. Consume demasiada energía, 2. No crea nada y destruye mucho, 3. Me voy a llenar de arrugas mi carita y de canas la cabeza y de piedritas el saco, 4. Consigues mas moscas con miel que con vinagre y 5. Como recientemente comprobé, el odio y el rencor con amor se mueren y matarlos da mucha paz.
Para resumir, el proyecto es ajustar mi actitud, dejar de enojarme, controlar mis reacciones y esconder mis botones en aquel lugar donde los presionen o no, se vuelvan irrelevantes. De entrada, ya no quiero quedarme trabada, temblando de coraje, murmurando sobre lo enojada que estoy y o sufriendo o planeando venganza (sufrimiento futuro, por cierto).
Tengo una estrategia que voy a usar que sé que funciona, pero requiere de frialdad para llevarla a cabo. Por frialdad me refiero a cool and controlled. Y la ilustraré con una anécdota.
Hace años, me enojé con mi mejor amigo, ni me acuerdo porqué, ni es relevante a la historia, el caso es que me molesté y se me hizo buena idea lanzarle una patada. Cabe mencionar que mi mejor amigo es cinta negra de Karate, y ante mi patada le dio tiempo de que le hiciera gracia, antes de calmadamente poner su mano leve en mi tobillo y quitarse del arco de la patada con un giro y simplemente permitir que mi patada terminara su camino. El camino, cuando se movió mi target, fue una televisión contra la que fui a dar. Imagínense un sonoro ¡toink! Y lo único que se me lastimó fue el orgullo, porque después de pegarle a la tele acabé en el suelo cual saco de papas. Y él hizo un movimiento elegante, es más, la leyenda dictaría que no fue la mano sino un dedo con el que simplemente me dio un toquecín y usando mi propio impulso, zas, plaf y cuas al piso.
OK, pues con el enojo es lo mismo. Cuando algo que te enoja, y funciona mejor con los enojos violentos pero irracionales como por ejemplo:
- “es que no me saludó”
- “es que ya te dije que no me gusta cuando haces _____”
- “no me dio la razón”
- “anda diciendo chismes sobre mí”
pongan sus etcéteras…
Si quieren evaluar si su enojo es irracional el mejor método es explicárselo a alguien. Si se dan cuenta que hay que dar muchas explicaciones adicionales o que les ponen cara de que no entienden como algo así puede enchilarte tanto, posiblemente es irracional.
Ojo que irracional no quiere decir que no es válido. Pero ese es otro post.
Regresando a la técnica. Lo que haces es: dejas pasar aquello que te hace enojar. Lo que haces es quitarte de enfrente y dejar pasar esa energía a que se embarre donde naturalmente cae cuando su target (que eras tú, y por decisión propia, además) se quita del camino. Es importante ponerle atención y verlo pasar, pero no permitir que te toque, mucho menos que se te quede.
Eso es todo, los ves pasar, no los recibes, no te enganchas, sigues feliz de la vida.
Como todo es increíblemente más fácil decirlo que hacerlo. Sobre todo porque hay cosas que te prenden tan rápido que cuando te das cuenta ya estás encabronado. Pero esas meras son las que más necesitan que en vez de recibir el golpe de la energía negativa y rabiosa las dejes pasar. Y para eso necesitas conseguir un segundo de pausa entre lo que te pasa y como reaccionas. Y para eso necesitas, poner siempre atención a lo que está pasando en ese momento (el equivalente budista de estar completo en el presente), y practicar.
Cuando lo consigues, es delicioso y maravilloso. Quitarte del camino de una ola de mala vibra es como el primer trago de una bebida fría en día de calor, ¡aaaaaahhhhhhhhh! Y mientras más lo haces, mejor te sale. Después de un par de veces hasta puedes contemplar con silent amusement aquello que no dejaste que en esta nueva ocasión te molestara. Es como ver pasar un moco enorme amarillo y asqueroso que iba a cubrirte, pero mejor con un elegante paso va a dar lejos muy lejos de tí.
(Edit, me encontré un chiste que lo ilustra perfectamente, vine corriendo a ponerlo) 
Y luego piensas en otra cosa y sigues con tu vida. Y usas la energía que hubieras desperdiciado en tu enojo, para otra cosa. Lo que sea. Como ir a buscar una bebida fría y disfrutar del primer sorbo.
Ese es mi proyecto. Ya les contaré como voy. Creo que a como he estado estas últimas, semanas-meses, sólo puedo mejorar, pero veremos.
Ah y como proyecto paralelo quiero controlar quejarme. Empezando por Twitter, y luego las verbales. Creo que eso matará por lo menos la mitad de mi conversación y un par de posts (el resumen: dicen que muy aceptadores de que les digan “pecsi”, pero señores, en el anuncio y hasta en la lata lo muestran con comillas, así que ni tan tolerantes). Ejem, empezando ahora ya.
¿Alguien que quiera unirse?
-a-
a.k.a Solím
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p.s. nunca dedico posts pero: “to you two, who know where my buttons are, and are NEVER afraid to push them consequences be damned”
10 Responses to “Threshold”

si hay una ventaja en enfocarse puramente en la razon y olvidarse de los sentimientos, es esa: la capacidad de no enojarse sin motivo real,valido y racional
Qué buen post, yo espero que lo puedas lograr.
Muy buena noticia de las quejas, no sabes qué quejosa me vuelve la gente que tuitea quejas y quejas.
Mucho éxito en esto, me has sorprendido con tus proyectos de mejora.
Si ha sido un año de experimentos, espero que este se consiga también. Ahí vamos.
HOYGA Princesa de los cafés:
Yo siempre la he tenido en el concepto de que Ud es un amor de mujer… y ni en cuenta de sus problemas de ira, a excepción de cuando le escriben en mayúsculas jajaja
Un fraternal abrazo de oso para Ud.
Se le quiere
Hola!
No pues si la idea no es romper la imagen que tienes de mí, es solamente declarar una intención de mejora que tengo.
En su mayoría me ha funcionado. Hay “botones” que aún me prenden, pero los voy controlando. Creo que tengo que venir a leer mi post diario y así es como lo haré.
Igualmente el abrazo, igualmente sabes que se te quiere.
El enojo irracional, la voluntad incontrolable de escupir fuego, la falta de control emocional. Son síntomas de algo mayor y más interesante.
Ser consciente de tus desaciertos es un paso adelante.
Considera terapia. Hay batallas que no se ganan sólo razonando la solución.
Siempre, todo, es más grande de lo que parece ¿no?
Si he ido a terapia, hace tiempo que no, creo que desde que empecé a leer sobre budismo.
8 semanas después…. hay algun avance?
Yo lo intento cada día, y es un proyecto de 2 horas, a las 2 horas ya me está saltando un ojo, ja.
Pues cuando me acuerdo si paso el día entero muy bien. Pero como todo, altas y bajas. Lo bueno fue declararlo como propósito eso ayudó a mantenerme en perspectiva.
Hola!
me encuentré con tu post en el preciso momento que estoy pasando por algo similar, solo que mi desenfreno, en cuanto a comentarios no pensados, me ocurre solamente con una persona. La verdad a veces no me importa mucho porque siento que es mutuo jaja pero las veces restantes si me afecta la forma en que reacciono. Espero/deseo que a este tiempo tu proyecto haya funcionado. =)