Domingos en dos ruedas

Resulta que yo tengo amigos que me sonsacan a lo positivo y a lo que es mejor para mí, como deben de ser loa amigos, really.

Pausa para decirles que I know, I’m very lucky.

Por ejemplo, yo no tengo ningún amigo que me vea en el piso tirada de borracha y que me sonsaque a tomarme una cuba más (si ustedes si tienen algunos amigos asi mi consejo sería da dos pasos hacia atrás y piénsalo mejor).

Lo que yo tengo son por lo menos cinco que me escucharon decir un “como que me gustaría comprarme una bici” en el mejor estilo vago de “un día de estos, ya veremos” y luego me acompañaron a ver algunas y ante mi indecisión me “sonsacaron” a comprarla y después me acompañaron a usarla.

Cuatro pí¡rrafos me tomó sacar el peine de a lo que va este post.
Compré la bici después de haberla metido en la camioneta (apenas cabe). Es una bici así toda jota, de ciudad porque aun no ando para andarle aprendiendo a velocidades o ir semi acostada o buscando competir, o sea, tipo que serí toda de chava de la condesa si le hubiera puesto una canastita de esas tejidas y de colores.

Aquísera buen momento para contarles que está decorada con huellitas de perrito :D (¿dije jota? Quise decir jotísima). I love it. :D

El dia siguiente de comprarla, tenis en vez de botas en pies, me lancé a las calles alrededor de casa de mis papás donde aprendía andar en bici y donde según mis cí¡lculos me subípor última vez a una hace no menos de 23 años.

Mis papás preocupadones. Medio pude la bajada, la subida ni de broma y después de probar por 20 minutos me rendí y me fui a curarme con una siesta y algunos tweets culposos el dolor de pantorrillas.

Para el domingo siguiente me lancé con planes muy firmes de darle unas vueltas a Reforma en uno de esos paseos ciclistas que tanto joden al automovilista que despierta temprano. Je.

Llegamos, me fui empujando la bici al lugar de reunión, hacía mucho mucho frío así que me hice panda empezando por un café con un panquecito y terminando eso, nos fuimos. Ahora si tambaleante pero sobre la bici.

Una vueltecita al Ángel, un vamos hacia la palma, un vamos a la Diana se convirtió en un: “como que siento que no voy tan mal” vamos a hacer un poco más, un poco mas lejos aprovechando las calles cerradas.

Pausa para contarles que eso de “es como andar en bicicleta” es pinche cierto, no sé si lo aprendí bien o el instinto de supervivencia es muy cabrón pero le agarré en chinga.

Pensaba avanzar de glorieta en glorieta y rajasrme pronto, pero igual prendí el GPS del Runkeeper en el cel. Fuimos hacia el Colón y eso se convirtió en paseemos al lado de la Alameda y cuando llegué a Bellas Artes tuve un momento de no mames, sí que ando haciendo más de lo que era mi plan.

En un momento de confusión y distracción, concentrada en seguir las bicis me seguí y me seguí. Para entonces ya me sentía mucho más segura porque Cris y Alejandro venían instalados en guardaespaldas, cuidando que yo ni me matara ni fuera a matar a alguien.

Cuando me di cuenta estábamos en la merced, cuando me di cuenta de nuevo en pleno corazón de la delegación Venustiano Carranza, que conocí bien la zona en una época oscurona de mi vida. Luego de una pausa de gatorade y otro no mames ahora sí que estamos lejos y con la idea montada de que en ese momento ya era mejor avanzar que devolverse (ja, justo eso aplica a mi vida hoy) seguimos. Subidita, curva, bajadita, subidita que subi de pinche milagro y madres llegamos al Palacio de los Deportes y su vecino el Foro Sol donde estuve justo el jueves antes en el concierto de Pearl Jam (\m/). Vuelta, semí¡foros, recta recta y madres Churubusco que hoy puedo decir que habiendo escalado siete puentes (empujando la bici, sorry) lo veo con renovado respeto.

Par de pausas, una larga para hablar conmigo y ver mis opciones de escape y seguimos adelante. Cuando fue hora de cruzar Insurgentes hacia Patriotismo no me dieron las piernas y anuncié mi derrota y pensamos planes para irnos en metro o que alguien fuera por el coche a Reforma y regresara a levantar a la caída en batalla.

La sola idea de irme en metro me aterró, más por bajar las escaleras de Barranca del Muerto que otra cosa, asi que saqué el ipod, recluté la ayuda de los Foo Fighters y de las carreras de 5k y seguí, Patriotismo, Condesa, Roma, entre cantando y sintiendo que moría de las piernas.

De pronto, vuelta, vuelta y llegamos a Florencia, cuando entré y vi de nuevo El Ángel se me llenaron los ojitos de lágrimas porque queriendo y sin querer le di la vuelta al circuito.

Digo, 3 horas tomó, pero igual fueron sus buenos 36 kilómetros. Not to shabby.

De nuevo gracias a Cris que me animó, cuidó y abrió camino todo el tiempo, además enfí¡ticamente alejando a los coches que si se ponen pinche locos. Y pues a todos los demás involucrados en el conejazo. Love ya guys.

El domingo siguiente sólo hicimos 16 kms en algo así como hora veinte. Ahora si sin dolor, paseando y mega divertido. Quiero mis domingos siguentes que no sean de carrera siempre en dos ruedas. It’s the shit.

4 Responses to “Domingos en dos ruedas”

  1. Me encanta el ciclotón, espero en el siguiente nos veamos algunos kilómetros :-)

  2. ¡Muchas felicidades Alice!
    Yo también ando mirando con ojitos de antojo todas esas bicicletas de niña que están sacando últimamente, sólo que en mi caso el plan está más difícil porque hay que enseñar al NIÑO a andar en bici (Agus nunca aprendió :S)

    Me encanta leer de tí ^^
    Saludos

    • alice says:

      Hola!!

      Vayan!!!! Está increíble, ¡increíble! y si tiene bicis buenísimas ahora. Creo que no hay límite en aprender a andar en bici así que dile a tu marido que no pasa de un par de sentones y lo vemos en el velódromo :D

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