
El contexto en el que fui a ver esta película el viernes fue: recién “plantada” por mi mejor amiga, con los ojos y el ánimo a media asta y acompañada por el Elote in love (en ese momento, ella vive amor en “L”, ya les contaré), en su versión que caminaba dejando corazoncitos por el piso y le flotaban alrededor, es más haciendo sonidos de *pop* *pop* *pop*– los corazones, no ella.
Pero yo estaba de humor de ir al cine, pero no de humor de dedicarle gran espacio neuronal. Al revés, mientras menos, mejor. Nuestras opciones:
Casa Maldita: I don’t think so, soy una coyona de a madre. (O sea, jelou, no dormí con Sexto Sentido).
El Aviador: I don’t think so, tres horas.
Elektra: I don’t think so, no vengo de humor de un Heroe wannabe, con todo lo que entiendo que está atractiva, visualmente.
etc..
Así que decidimos ver “Las Ex Novias de mi Novio”, título tan teto que prometía ser palomera y de poco esfuerzo. Y nos metimos. Previa escala para llenarnos de provisiones. Por cierto, es rarísimo que yo meta palomitas o refresco o lo que sea al cine. Pero el viernes, dadas las condiciones que menciono nos armamos de nachos, refresco y palomitas grandes. Todo un “combo nacho” (triste, pero cierto: me acabé los nachos antes de los créditos de inicio de la movie).
El resumen de la trama es que una chava decide investigar el pasado amoroso de su exnovio, y para llevarlo a cabo espía la “palm” o agenda del nuevo milenio, de su chavo. Y el desmadre que se arma por esa decisión, claro.
(aprovecho para comentar que yo no promuevo el uso de espionaje en las agendas de los novios, novias, parejas espirituales o pingüinos que duermen en tu cama)
Bueno, pues la(s) sorpresa(s). Yo iba en ánimo de chick flick, pero me encontré cosas bien interesantes, como por ejemplo, que una trama muy simple, mientras avanza la película se va complicando y toca temas éticos interesantes del ámbito laboral y de parejas.
Si, es cierto, hay un romance, pero no entre las personas que tu imaginas. Y las actuaciones son buenas, la Britanny Murphy tiene potencial, y bueno Holly Hunter en un reprise (más o menos) de su actuación en Broadcast News. Además de una divertida Kathy Bates, que yo la sigo viendo con cara de Misery– y tratando de olvidarla en About Schmidt (especialmente en el jacuzzi con Nicholson, wak), quien la verdad es que ya puede hacer lo que se le pegue la gana y lo hará bien. Finalmente, robándose la pantalla está Julianne Nicholson, quien recuerdo de sus apariciones en Ally McBeal, pero en esta, me identifiqué impresionante, excelente.
Por cierto, mujeres, siendo que no durará mucho tiempo en cartelera (me supongo, no lo sé) les recomiendo que agarren a una amiga y vayan. Mientras más cursi y romanticona, mejor. Si tienes un mejor amigo, ve. Si tienes un amor atorado, ve. Si tienes una palm, ve.
Bueno, tampoco.
Por cierto, el soundtrack de la película y buena parte de la trama giran alrededor de las canciones de Carly Simon. Setentera, ardida, poca madre. Chéquenla un día, es como de oldies but oldies. Ja ja ja, no es cierto, les paso un fragmento de una canción que viene al caso con el tema en cuestión:
(We Have) No Secret
We have no secrets
We tell each other everything
About the lovers in our past
And why they didn’t last
We share a cast of characters from
A to Z
We know each other’s fantasies
And though we know each other better
when we explore
Sometimes I wish
Often I wish
That I never knew some of those
secrets of yours
Por cierto, en la película, el personaje de Brittany, (Stacy) es fan de la película Working Girl, de una muchacha de Nueva Jersey que la arma en NYC. Y está obsesionada por trabajar con Diane Sawyer, reportera gringa, quien está casada con Mike Nichols, quien dirigió Working Girl. Además, Carly Simon recibió un Oscar por la canción de esa misma película, “Let the River Run”. Todo bien redondito.
En fin.
a.
Me dicen