Hacía tiempo que quería escribir este post, pero no sé porqué como que no había tenido oportunidad de bajarlo a palabras.
Pero hoy me acordé así que les cuento.
Tengo un amigo de hace muchos años con quien tengo una conexión muy especial. En esa época lo describíamos como que estábamos en el “mismo wavelenght mental” o bien en alguna peda de café (porque así de pobres éramos– caray, 8 pesos 8 horas de café continuo): “a lo mejor si vivimos una vida pasada juntos”.
Como sea, tenemos una conexión fuerte al grado que aunque nos distanciemos/separemos siempre reaparece cada febrero (siempre, aunque a veces se le adelanta). Y además me habla o nos vemos justo después de que yo escuche la canción de Chiquitita de ABBA, pero tiene que ser de algún modo random, en la música de fondo del supermercado, por ejemplo, o que la traiga el coche de al lado al mío en algún semáforo, o saliendo del metro en Nueva York tocada por un flautista ambulante. Siempre pasa, la escucho, me llama. Creo que la conexión con la canción comenzó un día que ambos dijimos que esa canción nos “recuerda cosas que nunca hemos vivido”. Muy chistoso, lo dijimos al mismo tiempo y siempre se nos hizo que era una frase muy curiosa para calificar esa canción (o la que sea pal caso).
Por cierto, esa vez de Nueva York escuché la canción y le dije al chavo con el que iba, me va a llamar Xxxxx y dicho y hecho, al día siguiente, tan pronto me bajé del avión prendí mi celular para escuchar mis mensajes y no había llegado yo a la zona de migración cuando este amigo ya me estaba marcando para vernos. Créanlo si quieren, yo se que es verdad y hasta tengo testigos para comprobarlo.
Pero el post no es sobre Chiquitita, sino sobre una moneda. Resulta que hace añísimos estábamos en una fiesta en mi casa y nos salimos a comprar… qué se yo ¿hielos? ¿más chupe? ¿papitas? lo que sea. Y veníamos hablando sobre las conexiones emocionales y como algunas personas están más cerca que otras, por lo menos energéticamente hablando y bla bla bla. Así que llegamos y nos bajamos del coche, y el se baja de su lado y lo veo como que recoge algo del suelo. Yo me bajo de mi lado y veo una monedita tirada en el suelo y la recogí. ***pausa para recomendar que SIEMPRE que vean una moneda tirala la recojan, no sólo porque son de buena suerte, sino porque no quieres que la vida crea que te sigues de frente porque no necesitas el dinero*** fin de la pausa. Así que ya vamos caminando de entrada a un OXXO y se voltea mi amigo y me dice, ten y me da, una moneda de 5 centavos. Yo traía la mía en la mano, así que le digo, ah que bien, toma. Y le doy mi moneda. No sé porqué esa coincidencia de los dos haber encontrado la moneda en ese momento y decidir regalárnosla, se nos hizo muy chido, como de mucho acercamiento.
Ese día llegamos a mi casa y les hicimos agujeros a las monedas para ponerlas en los respectivos llaveros. Eso ha de haber sido por ahi del año ‘95 (¡madre! ¡10 años!) y yo aun la traigo en mi llavero. Él lo trajo hasta que perdió su llavero (léase: se casó).
Y esa es la historia de las conexiones. Ah y si se lo preguntaban, sip este febrero me tocó llamada, estaba viendo sábanas con mi mejor amiga en Liverpool y cayó la llamada. Ahora estoy esperando a que ABBA haga lo suyo de nuevo.
En fin
a.
2 Responses to “Conexiones”

Siempre existe una persona con la que llegamos a tener este tipo de conexiones, a mi me pasa tambien, y casualmente tambien hay una cancion, jejejeje
Pos a mi no me ha pasado con naiden. Creo! Dicen que hay muchas cosas extraordinarias a nuestro alrededor, pero de tarugos que ya nos hemos acostumbrado a ellas.
Al menos Laliz y yo, nos vestimos del mismo color un día.
Ah! y que loco ligar al Pollo con “testigos” o.O No se a qué mal pederez me recordó!