Tengo un amigo que está al borde de una depresión de agárrate que ahi te voy. Como no puedo hacer mucho por él más que escucharlo y ofrecerle mi orejita y hombro (o un ocasional kleenex) me fui a desayunar con él. Y entre muchas cosas bien profundas que se discutieron en esa conversación me decía que en el día internacional de la mujer venía oyendo el radio y que había un programa donde daban estadísticas poblacionales. Como que en México hay más hombres que mujeres y que las mujeres viven más años que los hombres.
Pero luego empezaron a salirse un poco del tema y se fueron a hablar que mientras la depresión es un fenómeno que puede restarle años a tu vida (de menos en cuanto calidad) que por el contrario, la risa te da vida, reirte alarga y mejora tu vida.
Si bien la depresión quita más vida de la que la risa te la alarga (eso dicen) lo bueno de reirte es que es algo que puedes hacer mucho más frecuente.
Esto salió al tema porque mi amigo tiene la fantástica cualidad (entre muchas otras, como ser de los seres más inteligentes que he conocido en la vida real y me enorgullece ser su amiga), pero tiene la cualidad de hacerme reir, innevitable y violentamente. Siempre acabaré con él con dolorcito en los cachetes por lo menos de sostener la sonrisa.
Así que el comenta sobre eso, que no hay vez que nos veamos que no me muera yo de risa y me dice que le agrada la idea de saber que tiene el poder de hacerme reir porque de cierto modo es un pequeño regalo que alargará y mejorará mi vida.
Dos cosas. La primera es que tu amistad ya es suficiente para hacer mejor mi vida. La segunda es que si de cualquier pequeña manera este pequeño bloggito los hace sonreir y/o reir, pues ya cumplí más propósitos de aquellos con los cuales inicié esta empresa.
Un abrazo y cosquillas para todos.
a.


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