La verdad es que con todo lo que me gusta el humor, yo no soy tan bromista. En ocasiones soy ingeniosa, podría llamárseme ocurrente, pero la verdad es que nunca he llevado a cabo alguna broma elaborada o compleja.
Como muchos saben, hoy es el equivalente gringo del día de los inocentes y muchas páginas de internet juegan con su audiencia haciendo versiones falsas de sus sitios, o anunciando noticias falsas. Claro que en este año en particular, las noticias están demasiado serias para bromas, pero como dice Calleja:
Simon says:
nada arruina april fools!
Y él sabe porque es uno de los superpoderes que vienen con ser Lord of the Orange.
Hace algún tiempo leía uno de los libros de Dilbert, y hay una sección que se llama así “office pranks” y donde Scott Adams publicó algunos emails enviados por sus lectores sobre el tema.
Mi favorito es uno que dice que a un tipo, le robaron las llaves de su coche y le hicieron un duplicado, y que durante meses alguien de la oficina le hacía cosas muy sutiles. Como cambiarlo de lugar, pero sólo uno o dos espacios. O cambiarle las estaciones del radio de lugar en la memoria, quitarle las monedas del cosito del coche (¿cómo se llama esa cosa, eh?)
o así. Dicen que lo hicieron por tres meses hasta que el tipo se fue a una chamba mejor y en la fiesta de despedida le regresaron el duplicado, donde el muy apenado tipín aceptó haber llevado su coche a checar porque le radio se volvía loco. Je je je.
Hay otra de un tipo en el departamento de contabilidad que no se acercó a su computadora en todo el día porque le dejaron pegado en el monitor un post-it que decía que el filtro del monitor contra las radiaciones había fallado y que era peligroso acercarse, firmado por el departamento de I.T.
Otro que se me hizo chistoso, aunque no sé si funcione en la vida real es cuando estás trabajando en un cubículo, y por el pasillo alguien se queda platicando un junto a donde estás, siempre ponen una mano para recargarse sobre la orilla superior del cubículo. El ocupante del cubículo podrías, tranquilamente pintarle las uñas con corrector.
Unas más sencillitas incluyen:
- contestar tu teléfono y decir “¿Qué?, no te oigo” en voz progresivamente más fuerte hasta que o te peguen de gritos o te cuelguen.
- subirle el sonido a las bocinas de la computadora de un compañero.
- usando la fantástica tecnología de “tres a la vez” marcar dos extensiones al mismo tiempo, no decir nada y ver cuánti tiempo tardan en darse cuenta que ninguno le marcó al otro.
- marcar la extensión de un compañero cada vez que salga de su oficina o cubículo, colgar antes de que conteste (repetir)
- moverle al compañero que no sabe mucho de computadoras los settings de su mouse para que (a) ruede lentísimo y (b) invierte las funciones del botón izquierdo y derecho
- róbate algo de la oficina de un compañero (sus peces, su platita, un peluche) y deja una nota de rescate, mientras más mensa, mejor.
Finalmente,
- pon confetti (o basurita de perforadora) dentro del paraguas de algún compañero.
Ya, esas son las que les dejo para su sano entretenimiento, si quieren, dejen más.
Ya me voy a tener vida offline!
a.

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