La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

Kinsey, reseña

Monday, April 4th, 2005

Hablemos de Sexo.
poster

Alfred Kinsey fue una figura definitivamente controversial. No habiendo vivido en los cincuentas y por ello doy gracias al cielo (gracias cielo) no me enteré en su momento del asunto revolucionario sexual que causó la publicación de sus libros: El comportamiento sexual en el macho humano que salió a la luz en 1948, seguido en 1953 por, El comportamiento sexual de la hembra humana.

Yo me enteré de Kinsey por la serie de Biography de A&E, en su versión “Mundo”, claro. Me acuerdo que se me hizo muy curioso, porque, si bien tampoco es como que vivimos en una sociedad educada y abierta completamente a la sexualidad, tampoco se me había ocurrido pensar cómo era vivir en una época distinta, con aún menos conocimiento y mucho más tabú. Por ejemplo, me sorprendió ver que el average american compraba a montones este libro, aún y cuando era de naturaleza científica, o sea, lleno de estadísticas, tablas y sin dibujitos. Sé que hay personas que están muy a favor y muy en contra tanto de los libros, como de su autor, sin embargo no podemos negar que fue revolucionario.

En sus libros, Kinsey desnuda (pun intended) el comportamiento tras puertas cerradas de las personas. Su método de investigación fueron las entrevistas para lo cual tomaron miles de declaraciones personales de por toda la Unión Americana, usando un modelo de cuestionario diseñado para obtener información muy completa y muy privada. Se garantizaba la confidencialidad del sujeto tomando notas en clave y asegurándoles que la clave sólo era conocida por los investigadores del proyecto.

Los resultados fueron claramente sorprendentes (incluso increíbles para algunos) y contra aquello que el americano promedio creería que era lo que en realidad sucedía. Kinsey reporta que las personas no tienen sexo solamente dentro del matrimonio y en la posición misionera, por el contrario, estaban teniendo relaciones sexuales dentro y fuera del matrimonio, antes y después de casarse, consigo mismos, con personas de su mismo sexo (con animales, con niños… ahi la dejo).

Ahora si, Kinsey, la película.
kinsey dos

Liam Neeson (fantástico) interpreta la historia del Dr. Alfred Kinsey, desde su infancia reprimida por un padre ultraconservador, su incorporación al mundo académico entomológico con una obsesión un poco más allá de científica, hasta su entrada a la arena mundial con sus estudios del comportamiento sexual humano.

Hay una frase que los sujetos entrevistados repiten mucho “¿Soy Normal?”. Éjele, pensé, ese mero es el meollo del asunto. Yo creo que científicamente es correcto estudiar las relaciones sexuales así como es válido cualquier otra área del conocimiento humano. Y Bill Condon, escritor y director de la película, maneja muy bien el avance de la historia para reflejar tanto la visión de Kinsey como un científico frío y alejado de la condición humana del sujeto estudiado, contra el resto de las personas involucradas.

La esposa de Kinsey siempre lo amó, entendió y admiró, desde que fue alumna de él. Pero eso no impidió que saliera utilizada y hasta lastimada. En su búsqueda por lograr la comprensión del fenómeno (siempre más importante el qué hacen que el porqué lo hacen), Kinsey no repara en sus acciones. Izando la bandera de la ciencia, ofende, ignora, usa y abusa. La sociedad lo admira y lo reprueba.

En algún momento dice, refiriéndose a la falta de información sobre la normalidad sexual y el impacto en la declaración de crímenes sexuales:

Everybody’s sin is nobody’s sin. And everybody’s crime is no crime at all.

Para que se den una idea, el día de hoy, en Estados Unidos, hay 9 estados que prohiben el sexo oral, incluso para parejas casadas. Hay como 15 estados que prohíben el uso de vibradores. Sin embargo, es el mismo país donde socialmente se discute libremente la legalidad del matromonio gay. Claro que la legislación sexual absurda no es exclusiva de los gringos, si quieren leer más, aquí y aquí.

kinsey tres

Miren, en temas de religión, política y sexo, nunca nos pondremos de acuerdo así que ni intentarle. Ya sabía yo que reseñar esta película iba a ser complejo. Aunque la recomiendo, pero no si son frágiles en sus suceptibilidades.

Finalmente, ojo con el peinadito que le ponen al pobre Neeson, un elemento más que hace difícil que lo tomen en serio.

Eso del final, fue chiste.

a.

Under the Rainbow

Monday, April 4th, 2005

taza

Ayer tomaba un cafecito rico en esta tacita de Nueva York. Yo estaba en un estado contemplativo. Veía la taza con atención mientras pensaba muchas cosas. Por ejemplo, pensé que yo compré un block de notas, uno de esos cubitos de hojas blancas, que en sus laterales tienen una impresión de algo, muy parecida, pero que la mía es azul. Pensé que es un lindo memento neoyorquino y que es muy pre-2001. Y pensé que yo nunca me fijé en ese estilo en particular porque mi color favorito durante años ha sido el azul. (pinche complejo de pitufo, dirían)

Menos recientemente. Recientemente me he reencontrado con el rojo. Leí alguna vez que tus gustos y preferencias a nivel cerebral forman cadenas de neuronas que permiten hacer heurísticas (una especie de shortcut mental). Pero que se renuevan constantemente, más o menos cada dos años. Y que eso explica porque cosas que odiabas, de pronto disfrutas mucho. Como, por ejemplo, la gente que odiaba la mayonesa y ya la come, o los nopales, o el dulce. Y funciona al contrario también. De muy niña, me fascinaba más allá de lo comprensible comer (agárrense): yemas crudas de huevo con azúcar. Blagh. Me encantaban y ahorita nomás de contarles me dio aaarghhhh.

Pero bueno, regresando a lo de los colores. El rojo es un color que ha ido tomando lugar en mi vida de a poco y recientemente. Nunca como ahora he tenido tantas cosas rojas, como tazas, un reloj, muero por unos tenis rojos (asi como los rosas de la princesa), ropa—mucha ropa, de hecho. Así que ayer que veía la taza pensaba que la última vez que fui a NYC (diciembre 2002) y compré chucherías que nunca me hubiera fijado en una taza roja. Pero que seguramente hoy en día si.

Esto coincide también con cambios de energía en mi vida. El otro día venía con el Pollito en el coche y veníamos hablando de la energía y cómo se va modificando. Así que por ejemplo, el aura la puedes tener de cierto color en un momento, cuando estás enfermo o triste, pero de otro en otro momento. Y me dijo que él quería hacer un post sobre los significados energéticos de los colores. Que curiosamente posteo hoy.

Anoche que me iba a dormir me quedé pensando que eso de la taza podría ser un buen post y esa era la idea hoy en la mañana. Cuando despertando voltée al techo de mi cuarto y vi un arcoiris increíble en el techo. Pero, perfectamente formado. Hermoso. A mi me gustan. Creo que es lo que más me gusta de que llueva y haga sol, la posibilidad de ver un lindo arcoiris (lo siento, asi de cursisota soy). Y, claro como que yo veía a la ventana y no entendía como era que se estaba formando porque pues nunca lo había visto así antes. Así que me emocioné y le traté de sacar fotos. Claro que son muy malas, pero aqui están:

Intento uno:

arco uno

Intento dos:
arco dos

Intento tres:
arco tres

Je je je, hay más intentos, pero esos son los posteables. La verdad es que no hacen justicia porque acostada en mi cama viendo hacia arriba clarito se hacía la orilla amarilla, naranja, roja, azul, moradita. Y brillante brillante brillante.

Como tenía al buen consejero espiritual en el teléfono aún le dije y me dijo que es una excelente señal. Espero. La verdad es que este año ha probado ser infinitamente mejor que el anterior y eso me emociona.

Para cerrar con lo del rojo, resulta que hace tiempo me puse una pulserita roja en la mano derecha. Bueno, es más bien un hilo rojo que era muy largo así que daba muchas muchas vueltas, pero he ido perdiendo pedazos, así que ahora sólo queda un fragmento de lo que fue, pero ahi anda aún. La idea de ponérmelo es precisamente que el rojo significa acción y que yo llevaba demasiado tiempo en el azul. Así que era para recordarme dejar de vivir en el mundo de las ideas y empezar a vivir punto.

Dulce diría que dejara de ver la vida por la ventana.

Y creo que por partes así ha sido.

En fin

a.

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