La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

“Nunca Sabes”

Sunday, April 10th, 2005

Dicen que uno debe comportarse siempre bien porque uno “nunca sabe”. Y esa frase “nunca sabes” tiene como una especie de sabiduría universal.

Desde el gringuísimo “always wear clean underwear because you never know“, hasta el siempre se amable con las personas porque “nunca sabes”. **aunque, por el otro lado, sí saber y saberlo todo ha de ser agotador**

El punto es que nunca sabes quién conoce a quién que te conoce a tí. Quién va a salir de tu más recóndito pasado a incorporarse en tu presente. A quién vas a conocer en las más insólitas circunstancias que además curiosamente conoce a alguien que en su momento fue muy especial en tu vida, pero ya no lo es.

Por ello, un excelente modelo de “portarse bien” es la multicitada receta siguiente:

Siempre cuida
tu lengua en público
tu mano en privado
y tus pensamientos siempre.

Garantizado para reducir problemas.

Sin embargo, pareciera que las personas estamos casi casi diseñadas para complicarnos la vida. Y un poco más los mexicanos siguiendo la influencia telenovelera de “quien bien te quiere te hará sufrir” o “dios prefiere a los pobres” o “inserte aquí la que ud. haya detectado”, que siempre inspiran para concertir tu historia individual en un martirio digno de ser producido por la televisora que esté sobre periférico que sea de su predilección.

Tengo más cosas que decir que son ramas de este asunto, por ejemplo, que sí hay tal cosa como el amor sin adrenalina (¡deje de sufrir!), que es debatible la validez del interés que le pones en la vida de otras personas (desde estar obsesionadamente al pendiente de las noticias hasta de estar obsesionadamente pendiente del ir y venir de tus vecinos), y la necesidad de hacerte responsable de las cosas que salen de tu boca. Es un poco triste, pero yo tengo la política de no decir nunca nada de nadie que no le pueda decir a su cara, que es una ruta de responsabilidad a posteriori, pero que no te libera de problemas como los consejos de allá arribita.

Pero teniendo en cuenta que las redes sociales no se estiran demasiado, ni online ni offline, cada vez es más común encontrar coincidencias con las personas que vas conociendo. Amigos en común, compañeros de trabajo en común, familiares en común, que lo que tienen de mágico o exótico es la idea de que a esta persona la podías haber conocido antes, en otra circunstancia y a través de una ruta de conexiones sociales diferentes.

Así que cada quien. Yo alguna vez trabajé en el gobierno y era la encargada del presupuesto, me reportaba en línea directa la persona de compras. Y tanto a ella como a mí llegaron proveedores a proponernos desde algunos arreglos especiales hasta tranzas consagradas y nunca acepté. Tiempo después he reflexionado sobre esta situación, la mayoría eran cosas muy chicas, mi presupuesto era muy muy muy modesto y aún así me ofrecían trampas, pero en realidad el asunto fue que “nunca me llegaron al precio”. Quiero explicar esta idea muy bien, me refiero a que el costo de que por alguna circunstancia, la que fuera, alguien se enterara que yo acepté eso, seguro que iba a ponerme una “marca” de por vida y nunca me ofrecieron nada que valiera la pena a ese nivel. Así que nunca tomé el riesgo. Además eso fue en mi primera chamba, tengo potenciales 40 años laborales adelante, y uno nunca sabe cómo esa información puede reencontrarte y morderte el trasero.

Así que esa es la recomendación dominguera de hoy, pero alrato regreso.

a.

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