EConde escribió alguna vez una frase más o menos así: “a todos les acabas viendo cara de post”.
Así uno va por la vida, pues viviéndola, ¿no? Pero uno que sea bloggero, va por la vida viviéndola y medio pensándola en términos de post. ¿Cómo puedo contar esto que pasó? ¿Cómo se verá en diálogo? Ah, esta foto de este momento da para ilustrar el post.
¿O no?
Desde que inicié mi blog y decidí tomármelo “en serio” (ay si yo les contara la cantidad de hobbies que he botado a la mitad) compré mi dominio. Mi buen amigo y administrdor del blo me dijo que con la condición de que yo escribiera más o menos seguido. Como a las 5 meses ya estaba escribiendo un post o más diario. Y alguna vez me llegué a levantar de la cama pensando que no quería dejar un día sin escribir algo… aunque si me he volado varios. Además, si tengo cierta intención– que no siempre se cumple– de escribir cosas que tengan sentido (ejem, ejem– trato, pues).
Así que construyendo sobre lo que decía de ser un bloggero anónimo ahora quiero hablar de dejar de ser un bloggero. Yo nunca fui de llevar diarios. Alguna vez el típico en la adolescencia, mucho siguiendo los pasos de Jo de Mujercitas (junto con Tom Sawyer, mis libros favoritos de la infancia-adolescencia). Pero nunca seguí un diario como un ejercicio constante. Hasta ahora. Y la verdad es que dejar mi blog sería difícl. Por el momento no tengo intención de hacerlo, y eso que sé que me consume horas del día (o de la noche, depende a qué hora escriba).
Pero le obtengo muchos beneficios. Por un lado es una herramienta infalible (a menos que se vaya la luz, o que no tenga internet, o que no tenga computadora, o que el servidor no sirva…) para desahogar aquello que se me acumula en la cabeza. Pero, curiosamente además, ha sido una herramienta para conseguir amigos (buenos y muy buenos), conseguir oportunidades de trabajo (buenas y muy buenas), y me ha ayudado como un ejercicio de disciplina, que junto con la paciencia, son dos virtudes que me cuestan mucho trabajo (muuuuuucho, no son lo mío).
Ahora bien, ¿cuándo será bueno dejar un blog? Supongo que cuando el costo sea mayor que el beneficio. Cuando de plano la obsesión sea demasiada y provoque que deje de ser funcional en otros ámbitos de tu vida. Cuando deje de ser funcional. Cuando sea una obligación y no un placer. Cuando los sustituyas por una actividad que lo haga excluyente.
*suspiro*
Pero como decía arriba, por el momento aquí sigo y le planeo seguir un rato. Por cierto, en dos semanas este bloguito cumple un año. Awwww que liiiindo!
a.

Me dicen