Abraza a alguien durante 15 segundos.
Te cambia el día.
Abraza a alguien durante 15 segundos.
Te cambia el día.
Leyendo por la red, visitando sitios de noticias básicamente pensaba “¿Qué van a reportar ahora que parece que los grandes sucesos recientes ya han sucedido?”.
O sea, ¿qué sigue de importancia inmediata a la muerte del papá, boda de Carlos de Inglaterra, muerte de Rainiero, nombramiento del nuevo papá, desafuero de AMLO?. Ojo que dije, inmediato.
Y claro, ¿qué me encuentro en CNN? Una noticia sobre como científicos en Indiana están tratando de resolver el drama causado por las palomitas de maíz que no se revientan. Como diría Carito, los huesitos de palomita.
Para quienes tienen curiosidad, la clave está en la consistencia de la parte exterior del grano de maíz. Para que la palomita explote necesita cierto grado de humedad, que con el calor provoca que se reviente el exterior del grano (hull, le llaman, así como casco de navío). Pero si es un “casco” débil, la humedad no se conserva y por ello es que no revientan. Oooooooohhhh, qué taaaaaaal. ¿A qué les dije algo que no sabían?— y seguro ni les importaba, je je je. Pero coméntenlo e impresionen a sus conocidos con su nuevo conocimiento palomil.
Otra cosa digna de notar es que los granitos que quedan son conocidos como “old maids” o sea, el equivalente en inglés a “solterona”. Hmmmm, tan sólo la crítica de eso debería de darme para un post completo. Pero hoy no. Hoy alabemos la esperanza de que un día muy cercano todos los granitos de tu bolsita de microondas se conviertan en una feliz palomita para tu consumo.
en fin
a.
En sexto de primaria tuve una profesora que resultó que años y años y años después lo que dijo aún retumba en mi memoria y se aparece de vez en cuando. Era mi maestra de ciencias sociales, y tenía un humor de la fregada, era una persona bien sería y muy temida entre los mocosos de la escuela.
Hoy me acordé que nos contó que cuando los países africanos empezaron a dejar de ser colonias europeas, algunos lo querían, pero que a otros les sucedio. Pero que en ambos casos había mucho una sensación de OK, ya soy libre y ¿ahora qué hago? O sea, que no sabían que hacer con su libertad. Porque nunca antes la habían tenido, ahora la estaban viviendo, pero lo único que los preparó de una condición a otra fue “un sueño” de ser libres.
Que muchos querían de hecho, regresar a la esclavitud.
Y me acuerdo pensar. No manches (o el equivalente de la frase que se usaba en ese momento) ¿Cómo que no quieren su libertad? ¿Cómo que no saben qué hacer con ella? ¿Cómo que preferirían la esclavitud? Seguramente me está choreando mi maestra, esto que ella describe no puede ser cierto.
Ah qué pequeña era entonces.
Ahora pienso no que no puede ser posible, sino ¿porqué demonio se hace uno eso a sí mismo?
En fin.
a.
Me dicen