Ayer, después de soñar que nadaba en un gran bowl de Corn Pops, me salí a la tienda y me compré una caja, misma que cené anoche y desayuné hoy.
Qué bueno es ese cereal aunque estoy segura que su valor nutricional ha de ser negativo, no?
a.
Ayer, después de soñar que nadaba en un gran bowl de Corn Pops, me salí a la tienda y me compré una caja, misma que cené anoche y desayuné hoy.
Qué bueno es ese cereal aunque estoy segura que su valor nutricional ha de ser negativo, no?
a.
Muchas veces en mi vida, he jugado que me subestimen a mi ventaja. Un ejemplo muy clásico es el juego de dominó, donde no tengo un look de buen jugador, pero la verdad es que me defiendo. Pero lo mejor de esos triunfos es la cara de que le cae el veinte a tu oponente que pues si, te subestimó y ahora anda perdiendo.
Un juego que siempre fue mi territorio y dominio es el Basta (basta uno, basta dos, basta tres…). al grado que de plano dejé de tener oponentes. Anoche, no sólo tuve un digno oponente, sino que sentí lo que es morder el polvo. Realmente me pasó la derrota del que subestima, pero al revés. Porque si estaba muy segura de mi habilidad como jugador y ¡tenga! que pierdo. Por 400 puntos (200 si caemos en la controversia de si se vale usar la misma palabra para varias categorías), pero como sea, estuvo divertidisimo con todo y que por momentos se me hacía (muy payasamente) increíble el concepto de ir perdiendo en un juego que por mucho tiempo gané y con gran margen.
Ahi la dejo para los anales de la humildad y la sana competencia. La moraleja es no subestimar al enemigo, no importa que.
a.
p.s. y eso que no estuve tan ardilla como cuando perdí en Jack.
Me dicen