La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

Redondeo

Thursday, January 12th, 2006

Esto de la práctica del redondeo, donde donas los centavos de la suma de tu cuenta al peso siguiente y ese dinero se destina a causas sociales, es controversial, pero creo que es muy útil. Al fin de cuentas de poco en poco si suma y la verdad es que ¿qué haces con las 4 monedas de 10 centavos que te regresan en el cambio de tu cuenta?

Hoy por primera vez en mi vida vi que alguien se negara a redondear. A mi dame mis 63 centavos dijo. Y yo que estaba haciendo fila atrás de ella me quedé sorprendida porque la verdad es que yo nunca he pero ni pensado en decir que no. Pero bueno, cada quien su dinero y sus causas sociales. Yo misma saliendo de ahí no le di propina al “viene viene” porque cuando llegué ni las luces de este uei y ya que me iba apareció de la nada a pedirme dinero y yo pensaba pero ¿porqué? si ni siquiera hizo el esfuerzo por simular que me iba a dirigir para salir del estacionamiento.

En fin.

a.

Mi clóset

Thursday, January 12th, 2006

Mientras tuve la fortuna de vivir en casa de mis papás y que la ropa sucia mágicamente apareciera doblada y limpita en el cajón la verdad es que nunca me preocupé por la organización del clóset y más bien me concentré en aprenderme en qué lugar estaba cada cosa que yo necesitaba. Cosa que no decidí yo, pero como tampoco lavaba pues que decida alguien más.

Hoy en día si lavo mi ropa y la verdad es que doblarla me da muchisisisima pereza, ni se diga guardarla. Cuando me agarra el gusanito de hacerlo hasta me queda bonito. Si me da el gusano las cosas quedan acomodadas hasta por colores. Pero es muy raro el caso. Así que el día de hoy me visto con ropa limpia: que está colgada en el clóset o doblada en los cajones, que está aventada acomodada en la silla de mi cuarto o que está de plano adentro de la secadora.

Hoy andaba leyendo este chiste, que no les pongo completo porque hace referencia a chistes anteriores pero que me hizo pensar en todo esto que les estoy contando:

Y es que claro que hay gente así. Que tiene la ropa viendo toda hacia el mismo lugar, con ganchos iguales, casi casi en orden alfabético. La mía de plano no es así. Lo fue alguna vez en casa de mis papás y aun recuerdo que la verdad es que la rara ocasión en que yo volvía a colgar algo nunca me detenía a pensar si estaba viendo hacia el mismo lado en que lo había encontrado. Es más, les podría apostar que seguro que lo ponía al revés, más por despiste que por rebeldía.

Y no crean que no me gusta el orden, simplemente no se me da la gana promoverlo entre mi ropa. Me conformo con más o menos saber dónde está todo para poderlo encontrar el día que lo necesito. De ahi en fuera, el desorden y yo convivimos en santa paz.

a.

Easy AdSenser by Unreal