Ayer y antier fueron días de muchísimo tráfico. Se le comenté a una amiga que me llamó al celular y me preguntó que dónde andaba, “estoy atorada en tráfico” le contesté y ella me dijo, bien segura “ah si es que los martes la gente como que maneja más pendeja” cosa que me hizo mucho sentido hasta que me dí cuenta que era miércoles, pero bueno.
El caso es que ahi estaba yo haciendo una hora o más en tramos que felizmente podrías hacer en veinte minutos pensando que la ciudad de méxico es tanto más bonita cuando la gente sale de vacaciones, por lo menos puedes transitarla.
Y me acordé de una teoría (no mía) en la que se propone que empecemos a vivir 24 horas, en tandas. Algunos trabajan de día, otros de noche. Estaría excelente. Porque uno de los grandes problemas que tenemos es que haciendo todo a la misma hora no cabemos. Peeeero, si tuviéramos horarios desfasados sería mucho mejor. O sea, hay que dejar de tratar de llegar todos a la misma hora. Si todos empezamos el trabajo y la escuela a las 8 de la mañana, con razón tenemos que salir de la casa a las 6 de la mañana para que te de tiempo.
Por el contrario, si unos entran a las 8 y otros a las 10 y otros a las 12, ya podemos ir saliendo escalonado y a horas más decentes, llegando a tiempo sin desgastarnos dos horas antes en tráfico viendo la jeta de todos los demás que traen la misma prisa que nosotros porque tenemos el mismo horario de entrada.
En fin, esas son las divagaciones del tráfico. Por cierto ¿ustedes creen o no que el hombre llegó a la luna?
Me dicen