Ir de México a Medellín fue anécdotico, como todo viaje que se precie. Siendo que mi vuelo salía a las 6 de la mañana, había que estar a las inhumanas 4 horas en el aeropuerto para poder salir.
Primero que nada, la fila. Yo no tenía idea que el aeropuerto lo habían cerrado el día anterior y había muchísima gente dormida en el piso por todos lados, luego, un compañero de asiento de esos que les fascina platicar lo cual provocó mi rápido cambio de fila a una que me dejaran dormir. Pero me adelanto, porque les decía que en la fila estaba la banda musical de Gilberto Santa Rosa. Lástima que no venían atrás de mi, porque adelante de mi hubo más de una hora de registrar cuanto instrumento y equipo musical, técnicos, cantantes y lo que más.
Cuando por fin llegué al mostrador me enteré que había un problema con mi reservación. Yo andaba medio dormida, pero me despertó el incremento de adrenalina que acompañó a las palabras: “si se quiere ir hoy, tiene que comprar otro boleto”. Que que quéeeeee???!?!?!
Sip, al parecer había un problema con mi reservación y en eso estuvimos como 15 minutos diciéndome que yo necesitaba un “paper ticket” para llegar a Medellín y siendo que el boleto lo habían comprado en Medellín y a mi sólo me había llegado un email pues estaba peludo. Cuando ya me andaba animando a irme porque no había como seguirlo arreglando desde México con la gente de Colombia un domingo a las 5 de la mañana, se me ocurrió decirle que si me buscaba por nombre en el sistema en lugar de por número de reservación y Santo Remedio. Corrí al vuelo porque nos tardamos mucho, y llegué perfecto.
El vuelo, sin contratiempos sólo que es de esos que no te dejan dormir. Me despertaron para ver si quería desayuno. No manches, yo creí que estar dormida era la señal internacional de déjame volar durmiendo en paz.
En Panamá hice conexión y estuve algo así como 20 minutos. Sólo éramos como 10 al vuelo de Medellín y claro, nos dijeron que esperáramos un bus, pero todos nos fuimos siguiendo al primero de la fila que bien emprendedor vio un avión y yo creo que pensó “ese es el mío” porque caminó hacia él, y todos los demás ahi como mensos siguiéndolo. Lo que causó que varios personajes de seguridad salieran corriendo hacia nosotros antes de que nos aplastara la rueda de un avión o algo porque íbamos en total y peligroso sentido contrario. Ya que nos subieron al bus nos dejaron de vigilar, supongo que porque ahora sí ni había cómo hacer alguna estupidez.
Después ya llegué a Medellín. Todo bien. Pasé por aduanas rapidísimo, bajó mi maleta y recibí una calurosisisísiia bienvenida de la policía aduanera y fiscal que me dijo “le voy a hacer una revisión física” y antes de que procesara lo que podría decir eso ya tenía las manos de la (LA) policía en las boobs, arriba, abajo, alrededor, y de ahi hacia abajo en una torteada regular. Como las de antro. Pero ese recibimiento caluroso de la parte superior del cuerpo… ejem… ese sí no me había tocado
De ahí a la revisión de maletas, que es un poco más leve en términos de intrusión. El que me revisó estaba de lo más intrigado con mi libro que traía, como que lo vi con cara de quererlo confiscar, pero le dije que aun no lo empezaba y además vio que era en inglés y ya me dejó pasar. Llevo una hoja del libro porque lo agarré y me quedé dormidísima.
Salí por fin. Me arrancó la maleta de las manos un cargador del aeropuerto y pues yo apenadísima porque ni tiempo de comprar pesos colombianos, sólo tenía mexicanos y un billete de $100 dólares, que no es mala onda, pero no le iba a sacar. Así que el chofer de la empresa que fue por mi (en un taxi) le dio 3000 pesos colombianos, que apenas ando entendiendo la conversión y creo que es como dólar y medio.
El chofer, una botana. Buenísima onda venía plátique y plátique. Por supuesto que en toda guía sobre Medellín te dicen que no menciones ni de broma todo el asunto del cártel y las drogas. Asi que yo venía comentando sobre lo verde del paisaje, pero este tipo nomás tuvo oportunidad y me contaron la versión local de Pablo Escobar y las diferencias entre su cártel y el de Cali, por ejemplo. Me comentó cómo es que Medellín ha mejorado increíblemente su calidad de vida y cómo Colombia ha mejorado también. Al parecer están felices con su nuevo gobierno. Y luego entrando a la ciudad, porque el aeropuerto está como a 40 minutos, me paseó un poco por los lugares que habían sido construidos por los narcos, que tienen un aire, hmmm, de naco. De naco gacho, como setentero mexicano, pero en kitch. Y la mayoría están abandonados. Y luego me contó que aparecían pilas de muertos en las calles, pero que ahora eso no pasa ni de vaina
Explicando mejor lo de los carteles. Según me dice este amigo, lo que pasó es que el cartel de Cali le metió mucho dinero a la ciudad. Pusieron negocios, grandes y pequeños, todos como frente de lavado de dinero. Pero en ese lavado de dinero procuraron el empleo de muchas personas. Cuando cae el cártel, también cae la economía de Cali. Gente que tenía empleos legítimos en negocios del cártel se queda sin trabajo de un día para otro y eso genera miles de problemas en la ciudad y se convierte en un lugar de mucho crimen.
Por el contrario Medellín no fue así. Los del cártel de Medellín se metían la lana para sus extravagancias personales. Y había una guerra terrible entre Escobar y los gringos. Escobar tenía prohibido la entrada a ningún negocio gringo a la ciudad. Entre otras chuladas que se aventaba, como reclutar personal a cambio de no matar a la familia de esas personas. Claro que de todos modos los mataban, especialmente cuando estas personas que trabajaban para él no cumplían sus caprichos. También se aventó la puntada de ponerle precio a la cabeza de los policías. Unos mil dólares por cabeza. Y se hicieron unas facciones civiles, unas anti secuestros que tenía un nombre bien interesante que ahora no recuerdo. Y luego estaban los PEPES que eran un grupo de personas en contra de Escobar que se chutaron a gente del cartel para irlo debilitando. Creo que PEPES quiere decir algo así como personas perseguidas por Escobar. Al final lo agarraron y lo mataron, pero primero hubo muchos movimientos, incluyendo un paramilitar que se inició para deshacerse de las guerrillas que fue matando a los lugartenientes del cártel para debilitarlo.
Hmmm.. bueno, lo conté como recuerdo que me lo dijeron en la tarde, pero luego se los investigo bien. El caso es que hoy en día, Medellín no ha hecho más que crecer y progresar. Se ha instalado en ser una ciudad industrial muy bonita, de gente trabajadora. Llegaron ya los negocios extranjeros, y eso conllevó a una entrada de dinero a la ciudad. Pero básicamente le echan ganas, la ciudad está limpia, la gente se saluda, no se histerizan con el claxon y cuidan sus áreas verdes.
Y luego ya al hotel. Que he disfrutado enormemente. Hace rato bajé a comer algo. La comida deliciosa. La gente increíblemente amable. Y mañana tempranito es mi primer día de trabajo en el cual espero que me traigan ocupada y por lo menos desquiten lo que le andan invirtiendo a mi viaje.
Así que les seguiré contando. Ahora voy a ver si ceno algo en lo que tengo mi partido de literati oficial de las noches.
a.
Me dicen