¿Les conté que tengo trabajo nuevo? :D !!!
Por fin, ando muy feliz porque es mucho trabajo y es de mucho reto lo cual me entusiasma, me gusta que me den un puzzle de negocios y ponerme a resolverlo. Otra cosa que me gusta de mi trabajo nuevo es que mi jefe está a mediana distancia y tengo que responder por objetivos. Ya me pasó un micromanager espantoso que estaba a 10 pasos de mi oficina y pasaba cada dos minutos a preguntar que estaba haciéndo, cómo estaba haciéndolo, para cuando pensaba resolverlo, quién me estaba ayudando y qué podía hacer para ayudarme a lo que invariablemente pensaba: salte de mi oficina uei y déjame trabajar en paz.

Pero bueno, les cuento que trabajaré para una empresa colombiana y la semana pasada una persona con quien voy a trabajar muy de cerca y mucho tiempo visitó México de negocios y tuve la oprtunidad de convivir con él un par de días.

En ese par de días fuimos a comer un par de veces y el estaba instalado en comer “mexicano”. La primera vez que vino en el hotel que se quedaron pidieron comida “auténtica y tradicional” mexicana y ¿qué les sirvieron? pues gusanos de maguey, escamoles, y chapulines fritos. Así que esa vez (en diciembre) me preguntó que si eso comíamos en nuestras casas a lo que tuve que explicar que “nel mi chavo”.

Esta visita le tocó comer tacos en la calle, tacos en un local más establecido y me invitó a cenar a la Hacienda de los Morales pero preferí cenar en los Almendros (mhhhmmm comida yucateca, slurp) y ahi fuimos donde me dijo que estaba fascinado con la horchata y cuándo le dije que había condensado para prepararlo en su casa casi le da un infarto de la emoción. Como la política de la compañía prohibe consumir alcohol en los viajes de negocios (que a mi me da igual porque no tomo) me tocó verlo vaciar 3 vasotes de agua de horchata. Y después ya de camino al hotel veníamos platicando de la comida fuera de tu país y su teoría es que es difícil que algo que comes no te guste, que lo que pasa es que no has “codificado el sabor”.

Este amigo colombiano propone que las cosas que no te gustan no es porque no sean sabrosas sino porque no las entiendes. Más o menos como un niño que te dice “no me gusta” a algo que aún no ha probado. Lo que pasa es que tu cerebro no tiene la codificación del sabor que es el paso previo a decidir si algo es de tu gusto o no y como ejemplo me comentó el sushi. Él dice que el sushi te puede encantar, pero no de entrada, y que a todos los sabores les tienes que dar los primeros tres bocados sin pensar en me gusta o no me gusta sino pensando, ok tienes que entender el sabor y una vez codificado ya podrá saber si te gusta o no.

Me pareció interesante su teoría. Claro que aunque así fuera no estoy de humor de darle 3 bocados a algo como por ejemplo el pastel de riñón que comen los británicos para decidir si me gusta o no!! ;)

En fin

a.



One Response to “Comida con turistas”

  1. la proxima vez llevalo al huarache azteca.

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