Ese Leal me dejó en su blog un batón con una sola pregunta: ¿Qué hago yo por mí país? Y sé que me estoy tardando en contestar y que además no tengo una respuesta enorgullecedora pero ahi va:

Hoy en día no hago demasiado. Tengo una leve inclinación hacia tratar de evitar portarme mal bajo la bandera de “todo el mundo lo hace”, como por ejemplo pasarme los altos o estacionarme en lugar prohibido. Pero la realidad es que hoy en día no tengo una conciencia clara que se dirija a mejorar mi país por lo menos en lo que respecte a mi granito de arena.

Pero no siempre ha sido así. Buena parte de mi carrera laboral estuvo involucrada en el área de educación y ciencia y en esa época mi lógica de mi papel promotor de un México mejor era como sigue:

¿En qué terminan siempre las discusiones sobre un México mejor? En la educación. Siempre. “Es que es un problema de educación”, decimos. Y no importa si empezaste la conversación hablando de delincuencia o de corrupción siempre llegas al fondo del asunto en los valores básicos, en la educación.

Pues bien, durante casi 4 años yo estuve de manos llenas metida en la educación, y ese creía que era mi papel de contribuir a los problemas (a la solución, pues) tratando que los chamacos que pasaron por mis manos por lo menos le echaran un segundo más de coco y dejaran de hacer las cosas de modo mecánico. Le pusieran más orgullo al trabajo bien hecho y en tiempo, etc.

Cuando yo iba a dejar el Tec un exalumno y yo coincidimos en Monterrey y me sacó lagrimitas porque me recordó que en mis exámenes siempre puse una leyenda que decía “knowledge is more important than grades” y dice que al él si lo marcó. Claro que para ese momento, unos 3 años después de haberle dado clases a mí misma como que ya se me había olvidado. Como que en algún momento me ganó la decepción de trabajar para un imbécil que estaba en mi opinión fomentando el desempleo entre los egresados de mi carrera por sus malas decisiones en cuanto a los formadores que ponía a enseñar a esas generaciones. Aún no se lo perdono y creo que un día la va a pagar. Pero bueno, por cada pendejo que pulula en la universidad también hay muy buenos maestros y aún mejores alumnos y aún queda esperanza.

El fin de semana comentaba que la solución es que cada uno de nosotros hagamos lo que nos toca hacer y lo hagamos bien. Ya. Eso es todo. Que solito cada uno se controle de pasarse de la raya y es todo lo que necesitas para que México funcione.

Un ejemplo, si los que se pasan en un cruce el siga sabiendo que no alcanzan a pasar y bloquean el paso de la calle que cruza porque les tocó el alto y no hay hacia donde avanzar cuando a la otra calle le toca el siga se frenaran entonces se reduciría mucho el roadblock que sucede porque todos quieren pasar aunque no haya espacio.

Otro ejemplo es autorprocurar soluciones en lugar de esperar a que alguien más lo solucione por tí. No sé si lo he escrito en este espacio, pero creo que mucho de lo que pasó en el 2mil con las elecciones es que la ola de esperanza que se creo “con el cambio” no se permeó en acciones de la población en general. Cuando Fox debió ser simplemente el facilitador para que cada uno de nosotros hiciéramos el cambio, muchos se quedaron sentados y cruzados de brazos a ver cómo él solito la iba a hacer para mover todo esto hacia adelante (adelante es un término complejo, digamos el adelante que se había propuesto en ese momento para México). Asi que si hubieramos querido vocho y changarro no había que esperar a que nos tocaran en la puerta con el regalo sino salir a conseguirlo. Como esto no se llevó a cabo en el momento del entusiasmo compartido, la emoción se fue desvaneciendo y fue reemplazada con una apatía y desilusión generalizada en la cual más y más personas dejaron de procurar por sí mismas y se metieron en la ruta de “yo aquí me quedo quejándome”.

Y ahora ¿qué tenemos? Pues estamos en año de elecciones sin opciones verdaderas para el liderazgo. Los que tenemos que escoger gobernante la tenemos difícil porque no hay buenas opciones. Con todo mundo que platico de esto acaba diciendo que votará por “el menos peor”. Por el otro lado ¿quién quiere gobernar este país en este momento con estas condiciones? Yo opinaría que nadie, porque nadie puede sacar el país adelante solito y estamos por demás fragmentados, intereses y pasiones divididas. Tan divididas que la unión que hace la fuerza que promueve el beneficio colectivo no es interesante. La opción que me queda es procurar por mí y por los míos y haciendo eso a lo mejor me llevo entre las patas al colectivo nacional, o peor aún a las generaciones futuras, hoy en día inexistentes y por lo tanto irrelevantes.

Así es como la veo. Como confesé allá arriba no estoy orgullosa de mi poca conciencia a favor de un México mejor. Seguro que trato de no elegir cosas que lo empeoren pero ya no tengo en mis manos a los chamaquitos en quien alguna vez creí que estaba depositando mi granito de arena, así que le pensaré un poco más y regreso a contarles qué hago yo por México.

a.



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  1. Ramas. » 3, Marzo, 2006. - [...] Personales. claxon — Reggaetón: nuevos descubrimientos. Alice dice — México. Los debralles ...

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