El otro día venía regresando a mi casa por la lateral de periférico después de salir a cenar. Y esperando el cambio de la luz del semáforo me vino un flashback de una vez que choqué con el coche de adelante en ese mismo tramo de la lateral del periférico.

Ese día yo venía baboseando y no alcancé a frenar por completo cuando vi que el coche de adelante ya estaba en cero. Así que le di un pequeño “besito”. La verdad es que estuvo muy leve, los coches han de haber sufrido, a lo más, rasguños. Pero la señora que venía manejando el coche de adelante se bajó muy enojada y pues yo también me bajé, vi que el daño era mínimo, le pedí perdón y le dije que nos fuéramos ya. Supongo que eso la enchiló más porque sin recordar los detalles exactamente de cómo sucedió, me pidió ir a hablar con mis papás. Todo el tiempo instalada en que casi casi le había dislocado la espalda y me late que quería ir a decirles a mis papás que ya no dejaran manejar a la loca rebelde de su hija. O algo por el estilo.

Llamé a mi casa (creo que del teléfono público de la esquina) y le conté a mi mamá que había chocado con el coche de enfrente, que no había pasado nada, que yo no veía que se hubiera dañado ni su coche ni el mío, pero que la loca esta quería ir a verla para acusarme. Como vivía yo cerca acabó siguiéndome a casa de mis papás.

Mi mamá me contó más tarde que si me oía alterada cuando llamé por teléfono, entonces ella decidió preparar la casa para nuestra llegada. Le llamó a su chaman asesor de cabecera y le dijo que no dejara que “las malas vibras” entraran a nuestra casa y mi mamá bien emprendedora hizo un sartén con la cáscara de algunos ajos y creo que bugambilias y miel o algo así y le prendió fuego junto a la puerta. Para protegernos de las vibras, pues.

Entonces ya llegué yo y abrí la puerta con mi llave y FUAAAASSSSS un flamazo de las de acá se dejó venir hacia la puerta. No manches, pegué un grito. Y mi mami agarrando el mango del sartén preguntándome que donde estaba la señora y yo pensando no mames a lo mejor se la agarra a putazos. Pero no, sólo era para protegernos de la mala onda que me venía tirando la susodicha esta por no aguantarse un pequeño golpe.

En retrospectiva yo creo que la señora se enojó más de mi actitud de “no pasó nada, ya vámonos” que del golpe en sí. Pero bueno, para no dejarlos en ascuas, en algún momento entre donde choqué y la casa la fulana se aburrió de seguirme y llegué sola a mi casa. La verdad es que no quedaba lejos, pero supongo que en el camino se dio cuenta que era una babosada lo que quería hacer y me dejó en paz. Pero ya me imagino si ha tocado la puerta en casa de mis papás y la ha recibido un flamazo acompañado por mi mamá sosteniendo el sartén.

:P

El flamazo fue breve y chico, no más que lo que hacen en un restaurant con las crepas en brulée, pero el sacón de onda si fue de los grandes.

Así que la moraleja es que con mi familia no se juega porque nosotros jugamos con fuego, je je je.

En fin.

a.



3 Responses to “El flamazo antivibra”

  1. jajajajajajaja, no manches, ahora si que ni a cual irle, jajajajaja, a la señora enojona o a tu jefa con el sarten en la mano, jajajajaja, pero que cosas….

  2. AHORA SI QUE ME REI, NO ESTABA ENTERADO

  3. Me encanta que la palabra “besito” ya se ha hecho costumbre para todos, y más para mi, soy bien cariñoso con los carros de frente.

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