Sip, yo tampoco podía créerlo, así que vayan, lean y pasen la voz.
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Sunday, April 9th, 2006¿Qué te llevas a la tumba?
Sunday, April 9th, 2006En el sentido literal, no el metafórico.
Mi abuela decía que cuando ella muriera quería que la enterraran con una Coca-Cola y un cigarro (o varios, ya no recuerdo), y yo por más que chillé, berrée y patalée para que se cumpliera su deseo, no me dejaron. Tampoco me dejaron poner el disco de “A mi manera” o “My way”, cualquier versión en el velorio. Tuve que ponerlo la madrugada que regresé a México después del entierro. O bueno, depósito de cenizas porque se cremó.
Pero bueno, leí un artículo en BBC News, en la sección de tecnología que dice que cada vez más personas piden que los entierren con sus teléfonos celulares. Unos por si se despiertan y resulta que los enterraron por error, pero muchos más porque es un objeto que los define. De hecho, según el artículo, a algunos que cremaron los metieron al horno con el teléfono en la ropa y se dieron cuenta que ahí estaba porque explotó, asi que ahora ofrecen como un servicio funerario cremar el cuerpo y ponerle encima de las cenizas dentro de la urna el teléfono.
Lo asemejan un poco al entierro de los egipcios en el cual ponían todas esas cosas que creían que ibas a usar en la vida siguiente o cuando regresaras. Curiosamente, el cerebro se creía inservible por eso es que lo sacaban por la nariz (esto último lo saqué de STIFF del que hablé en un post pasado). Pero bueno, el resto de las cosas ahí las ponían, vajillas, espejos, muebles, etc. Digamos que es la versión electrónicomoderna de los egipcios.
Así que veamos, ¿qué me define? Definitivamente soy telephone happy, no solamente del celular. Últimamente es todo la Mac esto y la Mac lo otro, así que esos dos, se van conmigo. Soy bien pinche miedosa así que un osito de peluche no estaría mal. ¿Qué más? Como no me sé peinar, un scrunchy
Hasta hace un año, mi anillo del Tec, pero ese como que lo superé. Ah si, mis aretes de corazoncito que traigo puestos desde el 31 de marzo de 1999…
Bueno, los dejo para que piensen las suyas y les paso el link al artículo original.
a.
Resultados
Sunday, April 9th, 20063 a 0 Goooooooood
0 a 3 Saaaaaaaaaaad
Libros
Sunday, April 9th, 2006Siempre me ha gustado leer, pero en los últimos meses me ha ganado la pereza, la televisión, el sueño, bla bla bla.
Pero de enero para acá pareciera como que ahi voy agarrándole el hilo de nuevo, lo cual es fantástico.
Lo que siempre me ha gustado de leer es el acceso a las vidas ajenas. Sip, así de metiche. Además que siempre tienes la oportunidad de entretenerte, aprender algo, reafirmar algo, etc.
Y no sé porqué, pero como que me da por leer del más o menos mismo tema por temporadas. Y esta temporada es todo sobre escritores que me hacen reir. No necesariamente son libros chistosos, pero que están escritos con humor. Eso es lo de hoy.
Leì, y les recomiendo STIFF, un libro sobre la “vida de los cadáveres humanos”. Está morboso por partes, pero también está super entretenido y te deja con la sensación de que la investigación fue seria aunque muchas partes del libro no lo sean.
También leí The Donut que es un libro sobre la absurdidad del mundo corporativo. Ese lo leí en Medellín y todas las noches que cené sola me moría de la risa.
Y este fin de semana, no leí, sino devoré el libro de Jen Lancaster, que se llama: “Bitter is the New Black : Confessions of a Condescending, Egomaniacal, Self-Centered Smartass,Or, Why You Should Never Carry A Prada Bag to the Unemployment Office“. Es totalmente chic lit (así como la Cosmopolitan, pero en libro), pero no manches que buen libro, reí muchisisisísimo y me acompañó en mi noche de naúseas (ugh, horrible). Y lo acabé rapidísimo y ahi les va de que se trata.
Se trata de una chava mamonsísima que desde la escuela (primaria) demuestra su narcisiscmo y autocentrismo. Saliendo de la universidad y eso si a base de esfuezo personal sube la escalera del éxito, siendo cada vez más mamona, con más dinero y plenamente instalada en workoholic y fashionista. Vive en un penthouse en la ciudad de Chicago, muebles de super lujo, pocos amigos de quienes es condecendiente de todos modos posibles.
Y ahí es donde comienza lo bueno (lo bueno de la tragicomedia, pues) y es que de pronto, pasando los ataques de las torres gemelas en Estados Unidos pierde su trabajo. Se va, como nos vamos todos a quienes nos corren inesperadamente, creyendo firmemente en que pronto vas a conseguir un trabajo incluso mejor que el que tenías, sabiendo además que tus ex empleadores se van a ver perdidos sin ti. Je. Esa percepción te la cambia rapidito el tiempo. Especialmente cuando pasan los días y ves que no hay respuesta y no hay respuesta y no hay respuesta.
Así que pierde el trabajo, sigue gastando más o menos al mismo ritmo que traía antes, sube de peso, se aburre, se deprime, se enoja, trata de buscar un trabajo de menos paga, empieza a quedarse sin ahorros, deja de ver a sus amigos, su familia la presiona, se frustra, sigue buscando trabajo sin encontrar, reinventa su currículum, etc.
Luego se le empiezan a acabar los ahorros, su novio con quien lleva 7 años y con quien comparte el departamento, también se queda sin trabajo y ahi si se les pone la cosa súper complicada porque con ninguno de los dos teniendo ingresos, el mercado laboral difícil, sin ahorros y pagando una renta altísima se ven obligados a cambiar por completo su estilo de vida. Se mudan a un barrio deprimentísimo, pero con vecinos muy coloridos, siguen gastando lo que les queda, los cheques del seguro de desempleo. Ah y no les conté aun, pero se casan porque una boda es una excelente oportunidad de conseguir dinero y premios (regalos). Venden un coche, les quita el banco el otro. En fin…
Y al final la historia acaba muy bien, en el sentido en el que aprende la lección, toca fondo (varias veces) entiende que la vida no es sobre el dinero, entiende que definía su persona por dónde trabajaba, cuánto dinero ganaba y quién le pintaba el cabello. Y el libro es la historia de todo eso.
No puedo decir, además, que no me identifiqué y que aun hoy en día no me da un poco de coraje saber que después de mis estudios y experiencia tuvo que ser fuera de mi país donde se reconociera mi valor potencial a una empresa. Malditos. Pero bueno, la verdad es que con todo y todo nunca he llegado al fondo suficiente para que la historia de mi vida sea digna de un libro. Hurra por eso.
a.

Me dicen