Hace dos días hablaba con mi roommate sobre la educación de negocios. El me argumentaba que un tema que nunca te enseñan en la maestría de negocios (yo estudié un MBA, precisamente) es probablemente el tema más importante de todos y esto es como lidiar con las personas.
Yo coincidí, le dije que muchos problemas de negocios no son de negocios sino personales. Y bueno, pronto me llegó una cucharada de justo esto que hablábamos. Pero antes, una anécdota.
Hace unos 7 años trabajaba yo para un centro de investigación científica y tenía un puesto de dirección. El resto de los directores eran señores que seguramente tenían hijas de mi edad, no compañeras de trabajo con el mismo nivel, así que con ellos siempre tuve el problema de que me tomaran en cuenta como un equivalente, y que no me trataran como niñita.
Un día, de regreso de una reunión en Hacienda o en Conacyt fuimos a cenar una bola de directores. Como yo estaba en pleno proceso de integración decidí ir. A mi jefa se le hizo buena idea porque muchos asuntos relevantes a la operación se discuten en ese tipo de eventos sociales. Al finalizar yo tenía que llamarle al chofer que fuera por mi, pero un compañero me dijo que el me llevaba. Le dije que OK y nos fuimos a mi casa donde me pidió pasar al baño y que le diera un vaso de agua. Después de eso me intentó besar, cosa que me dio asquísimo porque la verdad es que parecía una especie de sapo con canas y le dije que nel y lo saqué de mi casa. Es más creo que se dsalió hasta con todo y vaso.
Ya sabrán hacia dónde va la historia. Para la semana siguiente todos los directores sabían que este fulano había pasado a mi casa y este uei contó una serie terrible de cuentos sobre lo que había pasado después de que me fue a dejar. Creo que no dijo que me había acostado con él, pero para cuando circuló el chisme seguro que hasta decían que lo había filmado, puesto en internet y cobrado por ello.
Cuando me enteré, me alteré mucho por “mi imagen”. Así que fui a hablarlo con mi jefa, en esa época mi guía y confidente. Ella me dijo que en el gobierno sólo había dos percepciones sobre las mujeres: o que eras lesbiana o que eras puta. Me dijo, bueno, ya escogiste una de esas dos imágenes, felicidades y no les hagas caso.
Regresemos al día de hoy. Primero los antecedentes. El domingo me di cuenta de que un punto de venta estaba usando mis muebles para exhibir mercancía de otras marcas. Decidí no confrontar al encargado en ese momento porque yho estaba alterada por el descubrimiento. Resulta que estos muebles son carísimos y que de ellos se desprende buena parte de la imagen de la marca, pero decidí jugarla despacio.
El lunes averigüé cómo era el procedimiento para irme saliendo con la mía. Lo que yo quería es muy simple, que regresen mi mercancía a mis muebles. Para añadirle al problema, en la tienda habían pintado encima de mi logo con pintura roja. Poner ese logo salió más caro de lo que se imaginan. Resulta que hablamos con el encargado y dijo que OK que regresaban mi mercancía a su lugar, pero que íbamos a vender menos, que había menos espacio y que les mandaran menos mercancía.
Eso de recortar la mercancía es terrible porque afecta a las ventas al público y por lo tanto afecta mis ventas subsecuentes al cliente. Así que sabiendo que el problema era el espacio fui hoy a medirlo. Resulta que no sólo no es más chico, sino que es más grande!!! Je, suena muy menso, pero le demostré en cuestión de 5 minutos que esa objeción que me estaba diciendo, la del espacio, no era la razón por la cual no me regresaban a mi lugar. De ahí se aventó una serie de excusas una más nerviosa que la otra. Una a una le fui tumbando sus objeciones, al final me dijo, es que no son la única marca que se vende aquí a lo que le respondí que tenía razón pero que eso no era motivo para que yo hubiera pagado por un espacio que estaban ocupando otras marcas.
Finalmente me dijo que el no tenía la autoridad para ayudarme a lo cual le dije, perfecto, entonces voy a hablar con quien tenga la autoridad y saqué mi celular. A el casi se le salen los ojos y mientras yo me fui a hablar con el corporativo, quien me tuvo en hold 20 minutos, pero que en la conversación de 5 resolvió el asunto entero con buen resultado para ambas partes, mientras yo hablaba con el otro resulta que este mono había aprovechado para acusarme con otras personas del corporativo, para chingarla, con una de las compradoras que por si me ve con malos ojos y hoy confirmó todas sus malas sospechas sobre mi persona.
Arghhhhhhh. Para cuando regreso con las buenas noticias de que todo estaba resuelto este baboso ya se había encargado de ir con el chisme de que yo había llegado gritando que estaba muy prepotente, que llegué a darle instrucciones y que el se sintió amenazado y hasta le dio miedo que yo le fuera a pegar.
Házme el favron cabor. Cuando me enteré de lo que este fulano había dicho ahi si me dieron ganas de golpearlo, por marica nena.
Viéndolo en retrospectiva, creo que se sintió amenazado de que lo fueran a regañar y decidió acusarme a mi primero. La verdad es que como estrategia le funcionó perfectamente porque cuando estuve haciendo llamadas en el corporativo para explicar que todo había sido un malentendido, a nadie le importaba que me hubieran apañado el espacio por el cual pagamos y mucha lana, sino que TODO pero TODO se centró en regañarme por ser una grosera, una prepotente y una agresiva. Que no me iban a tolerar este comportamiento y que con esa actitud no íbamos a llegar a ningún lado y nadie pero NADIE con quien hablé me dijo nada de que me habían robado mi espacio. Al parecer el robo de bienes raíces es bien tolerado, pero gritos ficticios no.
Salí de ahí con ganas de pedir el video de seguridad para que me viernan hablando con él y me mostraran el momento en el que este imbécil temió por su vida.
Terrible. Después, cuando me tranquilicé del enchile que me dio me quedé pensando que mi error más grande fue el de andar persiguiendo el chisme. Debí de haberme quedado con lo que yo sabía y es que yo estaba actuando dentro de los límites de mi trabajo y en defensa de mi marca. Si creen que soy prepotente o gritona, so be it, a lo mejor debería de no haber legitimado sus quejas sino concentrarme en el resultado de mi trabajo y no enredarme en chismes. De cualquier modo, hoy perdí y ahora resulta que soy una amedrenta-gerentes.
Chale.
Asi que todos ahora pongamos changuitos que este episodio tenga repercusiones menores en lo que son mis ventas futuras porque no ando de humor de estar desempleada nuevamente.
En fin.
a.

Me dicen