Tengo un nuevo placer culpable y es el manicure. Así de terrible. Je je je. Confieso que no me había arreglado las uñas desde 1997 que fui a una graduación. Me las hice la semana pasada en un arranque de voy a invertir en mí (y un arranque subyacente del que no voy a profundizar en este medio) y me encantaron. Lo chafa es que es un vicio un poco caro, y ya anduve pensando si valía la pena aprender a yo limarme y pintarme mis propias uñas...
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Me dicen