Las asambleas populares que organiza López Obrador no representan al pueblo. La voluntad de éste se expresa por el sufragio universal y el voto secreto, no levantando la mano en una plaza
Para justificar la posibilidad de hacer desmadres institucionales, Andrés Manuel ha citado el artículo 39 de nuestra Constitución que proclama: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instruye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.
Este artículo se inspira casi directamente en las ideas que J.J. Rousseau expuso en su influyente libro El contrato social de 1762. También la Constitución de Estados Unidos empieza: “Nosotros el pueblo hemos… ordenado y establecido esta Constitución”. El asunto es cómo se puede hacer “operable” que el “pueblo” hable, ordene y establezca su mandato constitucional.
En todos los países civilizados se ha establecido que el pueblo habla por medio de su voto personal libre y secreto. El pueblo no habla levantando la mano en una plaza, ni menos gritando en las calles, apachurrando a los demás. Por eso en el artículo 21 de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, dice que la voluntad de la gente se expresa en elecciones periódicas y de sufragio universal. Se sabe que una asamblea populista no representa a ningún pueblo y una chusma es lo contrario a un pueblo.
Un líder habla en falso cuando proclama que representa al pueblo sin contar con los votos en la mano.
Sin votos, el líder comete la falacia que se llama “de composición”. ¿Por qué? Porque un pueblo puede ser compuesto de muchos pueblos y de muchos grupos; así un pueblo no está definido y cualquier grupo de gente o de casas puede ser llamado “pueblo”.
La palabra “pueblo”, como las palabras “justicia”, “democracia”, “certeza”, “complot” y una sarta de palabras de uso corriente en estos conflictos electorales, son palabras que carecen de definición y, por lo tanto, cualquier político de primera o de tercera, y también cualquier líder religioso o social, puede utilizar la palabra “pueblo” para significar un pueblo de la sierra, significar a todos los mexicanos o significar un zócalo lleno.
Un nada despreciable 26 por ciento de los pobres parece que votaron por Felipe porque creen en la modernización, entonces Andrés Manuel sabe que el 64 por ciento de los pobres no votó por él, por lo tanto no puede llamarse candidato del “pueblo”.
Hay una organización que se hace llamar “de los 400 pueblos”, nombre que seguramente es engañoso, pues faltaría saber la lista de esos 400 pueblos y luego comprobar en cada uno de dichos pueblos, mediante una votación personal y secreta, si sus habitantes se sienten representados por dicha organización. Falso de toda falsedad. El título de dicha organización es ideal para pedir dinero a los políticos a cambio de falso apoyo.
En lógica argumentativa se estudia que otra de las falacias que a veces se empalma con la de “composición” es la llamada “falacia de la equivocación”, porque usas la misma palabra, “la voz igual, equi voz”, para llamar a dos o más cosas diferentes. Así Andrés Manuel siempre puede decir: “el pueblo me apoya, porque he convocado a un representante de cada ‘pueblo’ de México para que esté presente el 16 de septiembre para definir las futuras acciones”.
Andrés Manuel así comete la “falacia de la equivocación” porque ha convocado a una asamblea de todos los “pueblos” de México para definir las acciones para establecer a un gobierno a su medida. Dicha asamblea es falsa y tan sólo los fanáticos del indestructible se la creen. Tales representantes de esos “pueblos geográficos”, no representan a ningún “pueblo gentilicio”.
El pasado 17 de agosto, por ejemplo, dijo AMLO: “El Ejército no debe ser utilizado para suplir la incapacidad de los gobiernos civiles, mucho menos para reprimir al ‘pueblo’, a quienes luchan por la libertad, por la justicia y por la democracia”. Aplaudir por favor. Vean la perversidad: “si no me puedes correr, eres incapaz; si me corres a empujones, eres opresor”. Je, je.
¿Pero no son más pueblo los millones que votaron por todos los demás partidos y que esperan que su voto cuente y se respete? ¿A poco los que asisten a las asambleas improvisadas son los que conforman “al pueblo” y los demás no conformamos ningún pueblo? No mamey en tiempos de melón. Una plaza llena representa a un pueblo cuando todos sus habitantes caben en dicha plaza, lo que puede suceder solamente en una pequeña comunidad.
Ningún candidato representa a ningún pueblo y la palabra pueblo debería de ser apartada solamente para ser utilizada por los malos poetas, porque los buenos poetas son sumamente precisos en la utilización de su vocabulario, pleno de significado.
Por eso, en todo el mundo que cuenta con cierta civilidad, la voluntad del pueblo se expresa mediante su voto y no mediante sus gritos en asambleas callejeras de carpa y cirquete.
——–
Reproducido con permiso del Autor, Enrique Canales, publicado en Reforma, tomado de Reforma. com
Me dicen