Cuando me senté a empezar a escribir este post estaba esperando que sonara el teléfono y me pegaran de gritos. Cosa que, de milagro, no sucedió.
Resulta que los días 27 de cada mes, tengo que mandar una información, muy importante para el cierre de mes de nuestro cliente, pero de la que el insumo no me encargo yo, simplemente recibo la información por parte de la empresa (la mía) y la reacomodo en un correo y un formato que le pongo mi firma (escaneada) y reenvío.
El mes pasado le eché más ganas y después de mi firma hice un PDF antes de mandar la información, pero básicamente la recibo y retransmito.
Desde la mañana de ayer me andaban pidiendo la información (mi cliente) que como les digo se pone neurótico cada mes con el cierre. Sólo que mi insumo de información no había llegado. Hice unas llamadas a tierras colombianas y me aseguraron que para la tarde. Me imagino que se imaginan que para hoy nada de nada de información.
Mandé un aviso diciendo que “hoy por la tarde”, “probablemente después de la comida”, “por ahi de las 4 p.m.” y me fui, primero al Sport City o “la tierra de los mil iPods” y luego a plaza satélite por unas fotografías que debería de estar procesando en lugar de estar escribiendo este post.
El caso es que dan las 4 y yo atrapada en tráfico de regreso de Satélite hacia Tlalpan (para quien eso no le diga nada, lean LEEEEEEJOOOOOS), muerta de hambre y de cansancio, con los bracitos adoloridos por el esfuerzo de hoy en el gym. Y suena mi teléfono -Que ya son las 4, que qué onda con el documento-
Suspiré y dije, no me han enviado la información, pero no creo que tarde mucho, sigo en el coche, te marco alrato.
Como a la media hora llegué a mi casa y puse changuitos y abrí el correo y NADA. Nada de nada, y ahi si empezaron los mails amenazantes, porque ellos se tardan, pero a la que le gritan es a mí. Y decidí ponerme a empezar a escribir mi post que leía “Estoy escribiendo esto mientras espero a que suene mi teléfono y me peguen de gritos”, cuando de pronto llega un mail de mi jefa y como 5 minutos después: la información. (Coros celestiales)
Y como un minuto después, la llamada que temía. Con la fortuna de que en lugar de recibir gritos pude tener una conversación civilizada donde expliqué el origen de los retrasos, parte nuestra culpa, parte la de ellos y parte la del transportista. Yey. Todo salió bien.
Así que el post se suspendió, me puse a hacer los informes, con todo y professional finish de PDF y los mandé a trámite y ahora soy una mujer feliz a la que no le pegaron de gritos como en otras ocasiones y ahora si escribí mi post y tengo que ponerme a hacer dos presentaciones, pero papita en comparación a lo que creí que se me venía encima.
Lo que si me di cuenta es que después de una semana de andar en xinguísima pues tengo abandonado el pobre blog y eso no me gusta. Así que tan sólo termine mis presentaciones vengo y me pongo a opinar sobre, hmmmm, sobre… bueno sobre lo que traiga en la mente en un par de horas.
a.