La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

Pendejadas corporativas

Todo el día he pensado en escribir un post sobre pendejadas corporativas. Iba a describir algo que va entre que en mi empresa nos avisan por email que no tenemos Internet, hasta que las cuotas de ventas que nos ponen a los vendedores (independientemente de la industria) son tan arbitrarias e irreales como subirle a la demanda real probable un 12% porque es un número bien chido, porque es el día del cumpleaños de la hija o porque es el número con el que el jefe llega al bono.

Claro que una llamada hoy por la noche me dio la pauta del blog. Desde que sonó el teléfono ya me latía de que venía la llamada. Le atiné más o menos. Si era una pendejada corporativa, pero no sabía bien los detalles, a lo que si le atiné es a un “¿Cómo ves que sigo en la oficina?”, que vi venir porque desde la mañana me dijo mi asistente lo que tenía que sacar hoy antes de irse y supe que de nuevo se le había amontonado mil chamba y que es bien chillón cuando se tiene que quedar tarde en lugar de ir anticipando que lo tiene que hacer. Es más, casi no le pagan porque no mandó su recibo y se dio cuenta apenas que hoy era casi quincena.

Pero bueno, lo que pasó hoy fue lo siguiente. A mi asistente le dijeron que o sacaba algo o que no se iba. Cuando me llamó para decirme me comentó que lo habían regañado porque eso no estaba hecho. Pasó todo el día y en la noche, además de reclamarme que iba tarde me reclamó que yo fui la culpable de que lo regañaran. ¿Cómo? Muy sencillo, por la cadenita corporativa de “yo no fui, fue teté”.

Nosotros en la empresa hacemos embarques mensuales de mercancía, la cual debería de llegar mensualmente al punto de venta. La de septiembre llegó unos días tarde, pero no demasiado, y en lugar de estar en cinco días en tienda, como debía de ser, se tardó en llegar casi 3 semanas. Eso son pésimas noticias para mi negocio porque son días que la mercancía ya está en inventario (y lo infla), pero no está vendiéndose, y cuando llega la mercancía que sigue se encima, no hay donde exhibirla, se infla el inventario y sufren mis ventas siguientes.

Así que por ahí del 25 de junio pregunté que si a nadie le preocupaba esta situación de la llegada a tiendas y me dijeron que nel, que siempre es así los fines de año y que lo que pasa es que se duplica el trabajo pero no contratan a más personas y que no me preocupara. Ja! Si estaba colgando mi venta de fin de año de esa gente.

Le llamé a mi jefa y le conté la información. Me dijo que era increíble y que por favor escribiera un mail a uno de los jefes de allá pidiendo su ayuda. Fine. Lo hice. Paso el tiempo. Cero respuesta. Llegó otro embarque y ando volando uno más.

De pronto hoy en la mañana, todos allá en el corporativo cliente están vueltos de cabeza que porque el jefe anda diciendo que URGE que saquen la mercancía, y entonces le llama al jefe de distribución que le llama al jefe de no sé donde que le llama a mis compradores que presionan a mi asistente, que anda en chinga todo el día y que en la noche me llama para reclamarme que lo pusieron como lazo de cochino hoy por un correo que mandé hace un mes sobre algo que ya se resolvió sin la intervención de nadie.

De haber sabido que mis correos iban a tardar dos meses en que alguien diera la luz verde y el mensaje de URGENTE.

En fin.



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