La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

‘Toy de malas

Tuesday, February 6th, 2007

¿Les pasa? Que de pronto amaneces y todo parece ser buena excusa para ponerte de mal humor. Así ando, más o menos. No estoy del todo encamionada, pero no estoy de buen humor. Ando como que de malas. Blagh no sé como explicarlo mejor.

Ayer fui al Blockbuster a rentar Babel. Fui a la pared y no había ninguna película así que fui con el monito de la caja y le pregunté si entre las películas que habían regresado no estaba la de Babel. Me respondió con un escueto “No”. Le pregunté que si podía fijarse en el cajón a ver si alguien la había regresado ya y me dice “No está, esa es la película que todos se quieren llevar”. Okey. Así que me fui. Peeeeeero, me regresé porque decidimos rentar otra película (la de You, Me and Dupree, que merecería su propio post, pero me da pereza).

Haciendo la fila para pagar la otra película el mismo monito de la caja que me atendió le entrega a un señor la película de Babel. Y me puso de malas y le dije a la chava de la otra caja que porqué a mi no me la habían dado y al señor, que además entró después de que yo me fui y quedó delante de mi sólo cuando yo había hecho la fila dos veces. Me dice de lo más tranquila “es que el señor la pidió”. Así como si cuando yo me acerqué a pedirla no hubiera contado. Arrrghhh, ya estaba enfilándome para hacer berrinche cuando la niña se agacha y me da la película.

Así que ya no entendí nada, en quince minutos pasamos de que no había ninguna copia a que había dos.

Luego hoy ando como de malas. Es mi semana pesada del trabajo porque es la semana en la que tengo que hacer la venta. Los compradores me dan cita cuando quieren, así que además no puedo ser ejecutiva y chutarme todos de una vez, tengo que ir, regresar, ir, regresar e ir y regresar. Pero bueno, en general la xinga es sólo una semana al mes, así que fui de más o menos buen ánimo y me fue mejor de lo que esperaba, pero, también como esperaba por abajo de mi meta.

Mi jefa está muy preocupada por el tema de mi meta. En conjunto si voy a llegar, pero por cuenta individual, digamos, me las voy a ver peludas para llegar, y mi estrategia era ir juntando los meses con superávit para compensar los de déficit. Este es un mes de déficit. Claro que esa estrategia no le pareció nadita a mi jefa, no le gustó como le contesté el mail donde me preguntaba de las consecuencias a mis números de un evento desafortunado que pasó y fui honesta y directa respondiendo la pregunta cuando lo que mi jefa quiere es que le responda no el problema, no las consecuencias del problema, sino las soluciones que voy a llevar a cabo para que el problema deje de serlo. Fair enough. Sólo que yo no sabía que eso era lo que ella estaba buscando.

Me regañaron por un par de malentendidos más y me doy cuenta que no estoy extasiada de feliz con mi chamba. Pero la verdad es que hace como 10 años que ningún trabajo me entusiasma. Ojalá pudiera hacerme millonaria de bloguear o de soñar o de ir al gimnasio y dedicar una hora a mejorar mi condición física. Pero como no me pagan por eso, es hora de ponerme las pilas y tratar de actuar más como mi jefa quiere que lo haga.

Si tan sólo me dijera qué es lo que quiere.

Por lo que le entendí en la llamada de hoy, ella quiere que yo sea más como ella, pero sin la independencia que ella goza. O sea, que me lance a implementar, mejorar, cambiar, analizar y conquistar, peeeeero, previo aviso de qué estoy haciendo y cómo lo estoy haciendo. Como me he negado a caer en la reportitis creen que hago menos incluso de lo que hago. Y luego los reportes más creativos que me dan más ganas de llevarlos a la práctica ni los leen.

Entonces me pongo de malas. Abro el excel, intento hacer el reportito y me da un pinche sueño tremendo y mejor leo las noticias o me pongo a escribir o veo que mis blogueros favoritos no han actualizado entonces busco algunos blogs nuevos… lo que sea para no hacer el reporte. Hasta que me cae encima el reloj y lo hago. O medio lo hago. Medio de buenas.

Lo último que me puso de malas es que llevé mi celular a componer y aún y cuando estoy todavía en tiempo de la garantía, no me lo recibieron porque la carátula tiene un golpe. Más que un golpe es un rayón como de embarrarlo por una pared, no de dejarlo caer al piso aunque me ha pasado. El caso es que estoy amolada, mi pantalla no se ve y si no me se de memoria el teléfono no puedo marcar. Eso me deja pocas opciones de a quien llamar, definitivamente a nadie en mi oficina de Colombia porque son numerotototes que nunca marco, marcaba el número de contacto. Blagh.

Me dicen que me lo componen previo pago de $700 pesos, pero la verdad es que ni los quiero pagar porque el teléfono me salió malísimo. Entonces llamé para cancelar mi servicio y mi penalización por terminación anticipada del contrato son 10,800 pesos así como la leen.

Me ando debatiendo entre comprar un teléfono mediano medio chafita y transferir la cuenta y joderme lo que queda del contrato o aguantarme con el teléfono jodido y pues renunciar al sms, al identificador de llamadas y en buena medida, a mi directorio. A ver qué pasa con eso.

Bueno, me voy porque como les dije tengo mucha chamba y muy pocas ganitas.

a.

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