Esta encuesta si estuvo de lo más interesante en sus respuestas. Está muy parejo el apego que le tenemos al celular y al iPod.
A mi me daría mucho más coraje perder mi celular pero creo que es porque mi iPod es muy baratito
Cuando alguna vez estudié en la escuela sobre Jordania, y seguramente no fue más allá que saberme de memoria su capital, jamás imaginé que algún día fuera a ser un destino vacacional.
Pero ahi estaba yo en el aeropuerto un viernes saliendo hacia Atlanta porque la ruta comprable al medio oriente para semana santa fue México-Atlanta-Paris-Amman, lo cual llevó alrededor de 22 horas de viaje.
La visita a Estados Unidos fue breve, compré unos libros que terminé dos de tres durante el viaje. Pasar por migración es ridículo ahora cuando uno va de tránsito. “¿Cuál es le motivo de su visita a los Estados Unidos?” Hmmm, voy camino a Paris, en realidad no estoy visitando Estados Unidos. “¿Cuánto tiempo permanecerá en los Estados Unidos”. Hmmmm, tres horas. Tal vez menos. Huella digital, fotografía, sello, pásele ud. al aeropuerto.
El viaje a Paris tuvo de highlight que mi asiento estaba en el segundo piso del avión, donde nunca me había tocado. Eso estuvo divertido. Por lo demás fue medio dormir y ver películas. Y la emoción de pisar París, aunque sólo de camino. Cuando veníamos de regreso se nos ocurrió que hubiera estado divertido pasar por lo menos una noche en París, pero bueno, será en otra ocasión.
Llegamos a Amman como a las 7 de la noche. Ahi hicimos fila para cambiar dólares a dinares y fila para pagar nuestras visas. El oficial de inmigración nos recibió con un muy divertido “Ah, de Mèxico. ¡Rafa Márquez!”. Si son bien futboleros en Jordania.
También desde el aeropuerto emocionada de pisar el país más lejos de mi país donde he estado. Los letreros en árabe e inglés (gracias al cielo que en inglés). Los trajes locales de hombres y mujeres.
Después de ir a recoger las maletas que milagrosamente llegaron sin percance tanto de ida como de vuelta nos encaminamos a recoger el coche que habíamos rentado para viajar por tierra pasando por varios puntos turísticos y de interés de camino a Israel. Bien creídos que del aeropuerto el servicio incluía que nos guiaran al hotel, saliendo del aeropuerto nos dimos cuenta que no, que la verdad es que el servicio acababa muy pronto después de haber intercambiaro el voucher de la tarjeta de crédito por las llaves de un Toyotita Corolla que la verdad es que nos funcionó perfectamente.
Así que ahi íbamos, yo navegando y usando de mapa uno chiquito que venía en nuestra guía del Lonely Planet.
Amman, afortunadamente, no es una ciudad muy grande. Lo que si es, es una ciudad desconocida para nosotros, enredada, donde las glorietas se llaman “squares” y donde hay más letreros en árabe que en inglés. Además que era de noche y empezó a llover. Pero estábamos del mejor humor de empezar con la aventura así que nos pusimos a descubrir la ciudad en busca del hotel.
Nuestro hotel, el Regency, estaba en una de las calles principales por las que tardamos un rato en encontrar. De hecho, cuando por fin lo vimos, yo todavía estaba tratando de dar con la calle sin saber que ya estábamos sobre ella. Lo bueno es que veníamos del lado del hotel donde estaba el letrero en inglés, porque hemos venido en contravía y lo hubiéramos leído en árabe y ya saben de qué hubiera servido eso.
El primer momento de humor de la noche fue cuando nos topamos con otro hotel de Amman, el Kempinsky, y me dice mi novio. “Miiiira, ahi está el Kempinsky” Y yo toda emocionada, “yey lo encontramos” y me dice “Si, pero en ese no nos vamos a quedar. Aunque si lo consideré para el viaje”.
Resulta que yo no me había involucrado con nada de los preparativos del viaje más que asegurarme que pudiéramos obtener visas de ambos países y que los pasaportes estaran vigentes. Para mi todo era irlo descubriendo al mismo tiempo de irlo viviendo porque justo antes había estado el 100% concentrada en sacar la chamba completa, la lista casi interminable (porque cada que sacaba algo de la lista, mi jefa metía cosas nuevas) y no descansé hasta que me trepé al avión y ya por fin me puse a pensar en lo emocionante de mi viajecito y que ojalá no pasara nada malo como las cosas que ves en las noticias.
Al cabo de 45 minutos de estar en el coche encontramos el hotel. Como la calle estaba en construcción el estacionamiento estaba del lado del hotel de al lado del nuestro. Por supuesto que al segundo de haber estacionado el coche y a punto de bajar las maletas se soltó a llover ahora si con ganas. Para cuando entramos al hotel ya estaba yo mareada del coche, cansada de 22 horas de viaje y ensopada de pies a cabeza.
Entramos al hotel y luego luego recibimos muestras de la hospitalidad jordana. La verdad, y esto me van a ver decirlo varias veces es que los jordanos son gente super amable y tienen una hospitalidad increíble. Les encanta recibir turistas y te dan la sensación que les da mucho gusto tenerte ahi de visita. Como si estuvieras visitando su casa no de turista en su país.
Entonces, estamos haciendo la fila para el check in cuando nos preguntan si estamos seguros de querernos quedar. Y yo confundida. ¿Cómo no me voy a querer quedar en el hotel que tengo mi reservación? Nos explican que el hotel no tiene luz en los cuartos al mismo tiempo que están haciendo el check in y nos confirman habitación en el piso 14. Yo ya había decidido quedarme ahí, quería cena, baño y dormir. Pero cuando me dijeron que no había luz y que estábamos en el piso 14 si pregunté que si había elevador. Ya me veía arrastrándome 14 pisos muerta de cansancio y mojada como venía.
Pues si había elevador. Y había luz en las áreas comunes del hotel, sólo no en las habitaciones. Nos quedamos ahi.
Cuarto de Amman con flash:
Cuarto de Amman sin flash:
Y ese fue el primer día en el que en Jordania nos intercambiaron las pequeñas incomodidades por comida. Nos dieron de cenar gratis en el buffet del hotel, que estaba delicioso. Me encanta la comida árabe. Que además, a diferencia de la mexicana fuera de México, o la japonesa fuera de Japón, es igualita a la que conocía yo de aquí así que pocas cosas se me hicieron desconocidad y de ahí en adelante, pan árabe, jocoque y aceitito de oliva acompañaron cada comida.
Y después de cenar acabó el primer día. Al día siguiente visita a Amman y camino a Madaba y el Mar Muerto.
Vistas de Ammán. (click en la imagen para agrandar)
Me dicen