El lunes viajé a Bogotá y regresé el martes mismo. Es pesado, pero ya me estoy acostumbrando. Lo malo de esta ocasión fue mi compañerito de fila, Mr. Ventana del Avión. Eso si que fue odioso. Yo había pedido pasillo por si en lugar de dormirme me daban ganas de jugar con la computadora, digamos que para poderme levantar en paz. La cosa es que la noche anterior me fui a dormir mucho más tarde de lo planeado, en parte porque le reloj de la...
Read More

Me dicen