El lunes viajé a Bogotá y regresé el martes mismo. Es pesado, pero ya me estoy acostumbrando. Lo malo de esta ocasión fue mi compañerito de fila, Mr. Ventana del Avión. Eso si que fue odioso.
Yo había pedido pasillo por si en lugar de dormirme me daban ganas de jugar con la computadora, digamos que para poderme levantar en paz. La cosa es que la noche anterior me fui a dormir mucho más tarde de lo planeado, en parte porque le reloj de la habitación estaba mal y creí que eran como dos horas menos de lo que en realidad era. Cuando desperté porque ya habían llegado por mi había dormido un par de horas menos que las que pensaba y para cuando por fin me subí al avión estaba muerta de sueño pensando ya quiero dormirme en el vuelo, ya quiero dormirme en el vuelo.
Entra Mr. Ventana del Avión, nomás me quedo dormida, zaz, me zarandea que quiere ir al baño. Me levanto, lo dejo pasar, va, regresa, se acomoda, me trato de dormir de nuevo y nada, como que se me espantó el sueño. Ni modo, agarro la revista, bajo mi compu y veo un programa de TV, se me acaba la pila (de la compu), dan de comer, se me acaba la pila (mía) y me quedo dormida de nuevo. Juro que nomás me quedé dormida de nuevo al fulano este le salió una fuga y tuvo de nuevo que levantarse al baño, pero lo más chocante fue la zarandeada, esa urgencia con la que me sacó del sueño cuando cinco minutos antes estaba yo despierta papaloteando.
Maldito.
Así que no dormí nada y más bien estuve reflexionando sobre el zoológico que es el aeropuerto, porqué el fulano de al lado no pidió pasillo si es de los que se levantan varias veces durante el vuelo y porqué es que cuando llaman a abordar de las filas 25 a la 36 del avión subes y hay gente sentada en las filas 11, 12, 15, 19… y sin niños, sin muletas, sin sillas de ruedas y evidentemente sin sentido del orden. Yo creo que son los hijos de la creencia de “apañón mata shot”.
En fin, hoy tuve dos de tres citas de venta de los dos meses siguientes. Como vamos bajitos en ventas por el semestre estaba yo ya bastante estresada. Cada que voy a vender veo mi meta de ventas más y más lejos. Hoy me recibió el comprador con la noticia que vamos un 8% abajo en las ventas contra el año pasado y 400mil pesos arriba en inventarios. Sniff Sniff. Terribles noticias para mis ventas del segundo semestre.
Ah y me recibió de milagro porque salí a las 10 camino a Santa Fé y llegué a sus oficinas a la una de la tarde. ¿Mi cita de las 11? En buenísima onda me recibió a las 4:35 de la tarde. Fue horrible, estrés, tráfico, ruido. Mil llamadas al celular y del celular reportando mi estatus de arribo. Lo único bueno fue que al esposo de la compradora le agarró el mismo tráfico así que cuando llegué me dijo, ay pobrecita que te tocó tan feo y quedamos de vernos después de comer.
Por la tarde una hora de bajada desde Santa Fé y eso que le gané a la mayoría de los coches que conforman el Rush Hour en los puentes y sobre Reforma.
Ya llegué agotadísima y no he querido prender la compu del trabajo porque no tengo ganas de leer mails, y empezar a escribir las malas noticias de la talla que ya no quieren comprar, del color que me dejaron porque no se vende, de la camisa que creí que me compraban y que a la mera hora simpre no y ahora hay que colocarla en otro lado …
Lo peor es que mañana tengo la cita que me falta así que en algún momento de esta noche tengo que somarme a ver qué fue lo que pasó hoy, resolverlo en la medida de lo posible, y estar disponible mañana y sin pendientes para poder atender a mi compradora. La que me compra menos cada vez. Espero que ahora sea diferente pero bueno, nunca se sabe. Ojala que sea una sorpresa positiva y no empecemos con que no estamos vendiendo y bla bla bla.
Ahi les cuento después.
Buenas noches.
a.
