Pequeñas cosas
June 23rd, 2007 by alice
Hay momentos en los que me siento como si hubiera roto el espejo de alguna diosa griega y me estuviera castigando no con 7 años de mala suerte, pero si con eventos versión ladilla (de las que no matan pero como xingan) y hasta me pongo un poco en guardia pensando que demonio puede seguir.
Afortunadamente ya he vivido suficientes años para saber (después de haberlo vivido en carne propia y más de una vez) que no importa que, la vida sigue.
A lo mejor saliendo de la experiencia eres una persona un poco diferente a la que habias sido hasta el momento. Pero de que la vida sigue, sigue.
Al día de hoy no ha habido tragedia personal, familiar, nacional o incluso mundial que haya provocado que mañana no amanezca.
Quienes lo dicen tienen razón: todo tiene remedio menos la muerte.
Durante dos semanas estuve tratando de poner mi vida en perspectiva. La ruta que escogi fue leyendo las noticias. Mientras más trágicas y ójetes, mientras más sangrientas e impensables, mejor. Y eso sirvió su propósito en su momento pero me di cuenta que vivir pendiente de lo malo es agotador y que además te impide poner atención a lo bueno y bello que te rodea. Así sea sólo en tus recuerdos.
Entonces decidí que llorar nada resuelve pero si te hincha los ojos y la nariz. Así que trate de concentrar mi atención a lo bueno. O por lo menos no dejar que los malos pensamientos me dominaran al grado de no captar cuando algo gracioso, tierno o bueno sucede.
Y esas son las pequeñas cosas. Tan sólo del día de ayer tengo tres ejemplos.
Salí del cajero del banco y me subi a mi coche. Estaba echandome en reversa cuando sale una chava gritando y agitando los brazos atrás de mi. Me freno, abro la ventana y me da mi tarjeta que deje olvidada. Se me hizo buenisima onda.
De ahí fui a verificar mi coche y estaba vacío! No sólo eso sino que fui el último coche que atendieron porque ya era tarde me decidí a ir en el último minuto. Eso también estuvo de pelos.
Y por último. Andaba pérdida por polanco y se me cerró un coche obligandome a dar vuelta en una calle en lugar de seguirme derecho para no estamparme y felizmente resulta que me empujó justo a la calle que yo andaba buscando. Nice.
Y es que así es la vida, es como un collar de pequeños momentos hilados unos a otros. El chiste es no perderte las perlas por andar mentando madres por la basura que sacas de vez en vez.
En fin
-a-
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