Ayer, aún sabiendo que estaba lloviendo por la ciudad y que eso causa la hidropendejez mexicana, las coladeras brotantes, las calles inundadas y que nadie llegue a ningún lado a ninguna hora decente, me lancé a una reunión de trabajo y un café medio de trabajo medio social.
Después, camino a mi casa me tocó escuchar mi CD de Mp3 de la canción número 2 a la 114 (aunque confieso que algunas las adelanté porque no estaba de humor para oirlas). Hice hoooooooras de regreso, lento, en la lluvia, apenas cambiando la velocidad a la segunda para frenar y regresar a la primera. Y estaba pensando en todo y en nada. Pero me vino una imagen a la cabeza.
Cuando viajé a Israel en Semana Santa había en el business center del hotel donde nos quedamos unos cuadros perfectamente mal dibujados, como si fueran de niños que ya están aprendiendo a hacer figuras pero que no lo dominan todavía.
Como estaba compartiendo la tarjeta para usar el internet, me ganó la curiosidad de saber porqué en un hotel habían elegido esos cuadros de decoración. Además, ninguno combinaba, había de paisajes, de personas, naturaleza muerta, flores y hasta un Mickey Mouse con unos Goofy y Donald salidos del mundo bizarro.
Me acerqué a los cuadros y vi que tenían unas plaquitas donde venía el nombre del autor, la fecha de creación, y la fecha de haber iniciado las clases de arte a partir de su enfermedad. Y ahi me cayó el veinte, había pacientes en recuperación de una embolia, de cáncer, de enfisema, de accidentes paralizantes. Los cuadros eran una exposición de lo que se hacía en este centro de rehabilitación; básicamente ayudar a las personas a recuperar el sentido, o la movilidad, o simplemente entretenerlos mientras el cuerpo se va recuperando (o no, según cada caso).
Los cuadros también marcaban la fecha entre el accidente o la enfermedady el cuadro. A dos meses, a cuatro meses, a un año. Y me hice para atrás y los vi de nuevo y como que ya no vi lo mal dibujados que estaban, sino a la persona detrás del pincel o la crayola. Una persona que enfrentada a un golpe inesperado que les cambió la vida, deciden reiniciarla a través de la expresión artística. El hombre que pierde el uso de la mano derecha y pinta con la izquierda. La mujer que vence el dolor de moverse para poder pintar sus flores.
Wow.
Me impresiona como el arte sana. Ni siquiera tienes que producir el arte, basta con que lo aprecies. Pintura, música, escultura, arte, escribir, leer, bailar. Es como si a los humanos nos hubieran dado un escape creativo, en mayor o menor medida, en un área o en otra, pero que este escape creativo es a su vez una especie de llave a la puerta del alma de cada uno.
Piénsenlo un poco, es verdaderamente poderoso. Es parecido al proceso con el cual una herida en el cuerpo cicatriza, pero diseñado para la parte emocional-expiritual de los humanos, donde no hay células sino sentimientos, donde no hay radiografías que lo diagnostiquen, donde las palabras dentro de ti son imágenes sobre ti mismo.
Interesante reflexión para una tarde lluviosa.

Loading …