Waving Good bye
July 8th, 2007 by alice
Un día llegó mi abuelo a la tienda de mi papá a decirnos que se iba a Mérida a ver a mi abuela (sip ella vivía allá y él en Tequesquitengo, pero esa es otra historia). El caso es que se iba a para su 50 aniversario de casados (a mis cuentas llevaban 14 años de vivir separados, pero esa también es otra historia, supongo que hay matrimonios que funcionan mejor así). El caso es que a mi ni me invitaron, pero de todos modos me lancé al viaje, así sin pensarlo demasiado, a punto de exámenes finales pero yo no veía impedimento para no ir, y se me hizo sumamente necesario irme.
Nos fuimos en camión. De hecho, este es el viaje de está anécdota de las piñas por Oaxaca, y allá estuvimos en Mérida. No me acuerdo muy bien, pero le calculo que pasé allá una semana y que me regresé en avión, seguramente por el tema de los exámenes finales.
Me divertí mucho esa semana. Fuimos al mercado a comprar mameyes, fuimos a desayunar tortas de lechón y a cenar cochinita pibil. Me contaron historias de hacía 50 años. Y luego pasó la semana y era hora de regresarme a terminar mi semestre de la universidad.
Ese viaje fue un mes de mayo y la útlima vez que vi a mi abuela. En agosto ella murió y para cuando llegamos ya no la vi ni nada. Todo fue un remolino de avisarnos que estaba grave en el hospital, tomar un avión, recibir la noticia y quedarme tan aturdida que no sabía bien como reaccionar o que hacer. Me acuerdo de algunas cosas, aunque no de todas. Me acuerdo que cuando la sacaron del velatorio hacia el crematorio empezó a llover y que yo pensé que el cielo lloraba con nosotros. Me acuerdo que en septiembre me fui un año a Barcelona y que mi pesadilla recurrente era que entraba yo a la iglesia cargando sus cenizas y me tropezaba y se regaban las cenizas por todo el pasillo de la iglesia y que la teníamos que barrer para volverla a guardar (si metí yo las cenizas a la iglesia, no me tropecé). Me acuerdo que mi entonces más cercano amigo pasó conmigo en el teléfono de las 10 de la noche a las 5 de la mañana (él pagó la llamada) y después me acompañó a hacer algo que mi abuela me había pedido para su funeral, que no pude hacer…
Pero de eso no se trata el post. Se trata de mi último recuerdo de ella. Muchos, en el funeral, se acercaron a verla en la caja. Yo no. Y lo hice a propósito para no dañar mi último recuerdo de ella. La última vez que nos vimos nos dijimos hasta luego, yo no tenía idea en ese momento que era un adiós definitivo, pero la última vez que la vi fue en el aeropuerto cuando me fue a dejar, nos abrazamos, nos dijimos hasta luego, me agradeció la visita y yo pasé hacia la parte donde ya sólo dejan pasar a los viajeros (aunque en el mundo pre 9/11 podían pasar hasta casi la sala de abordaje, por lo menos allá en Mérida) y caminé como 5 pasos y me voltée a verla a través de una puerta de cristal que nos separaba y la vi diciéndome adiós con la mano. Y ese es el último recuerdo que tengo de ella, y para mi significa muchísimo porque aunque ya no la vi en los momentos finales, tengo un claro momento de habernos dicho adiós.
Hoy no es el aniversario ni nada por el estilo, pero no dejaba de pensar en ello, así que lo viene a escribir.
En fin.
-a-
This entry was posted on Sunday, July 8th, 2007 at 8:41 pm and is filed under el día a día. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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July 10th, 2007 at 10:53 am
Hola Alice: soy de Argentina y conoci tu blog hace muy poco tiempo, cuando una amiga me lo mostró. Me gustó este post porque me hace acordar a cuando falleció mi abuelo. Yo no fui a su velorio porque la verdad es que no queria verlo en un cajón y preferí quedarme con un buen recuerdo de él. A veces me arrepiento de no haber ido, pero se que el lo entiende, esté donde esté ahora.
Muy bueno todo, suerte y segui asi