Lecciones de un seminario corporativo
August 2nd, 2007 by alice
Hoy tuve mi última sesión de apoyo a un seminario corporativo. Fue la tercera vez que presente el mismo caso.
En realidad más que presentar modere la discusión de la sala. Ocasionalmente buscando traducir a palabras más académicas o a lenguaje de negocios las ideas de los participantes y ocasionalmente resumiendo participaciones de un minuto de duración a una frase sintetizada que se vea mejor en el cuaderno y en el power point.
Y hoy además de los aplausos al final, que casi siempre significan yey ya terminamos, se acercaron varios a felicitarme.
Confieso que se siente bien que te agradezcan haber pasado un par de horas frente un grupo y que te comenten que sacaron algo positivo de ese tiempo.
Y lo bueno de enseñar es que nunca lo haces sin aprender algo y ese es el motivo de este post.
¿Qué aprendí? Por un lado que todavía no encuentro una organización, grande o pequeña que no tenga problemas de olimpo.
Se acuerdan como el olimpo siempre está dibujado como que tiene una nube entre el olimpo y lo que hay abajo??? Así son las empresas. Los que están en el olimpo quieren noticias de los que viven abajo, pero no quieren asomarse a ver en serio como está la onda.
En el mejor de los casos cuestionan la información que reciben, en el caso mediano reciben la información y mandan corregirla a algo que sea más agradable a los ojos de los habitantes del olimpo y en el último de los casos, el peor, deciden que no les parece la información, matan al mensajero, lo cambian por uno que sepa llevar mejores noticias allá arriba y se encargan de que todo el mundo se entere que malas noticias = muerte. Así que verdad mal, la realidad como la desean es lo óptimo.
Y ese fenómeno del olimpo es parte del origen de la diferencia de visión y ejecución de las personas que componen los diferentes niveles organizacionales.
En este seminario pasé tiempo con por lo menos 4 niveles directivos y pues en términos de la persona es difícil distinguir uno de otro. Es más creo que hay un componente importante de suerte entre los seleccionados para alta dirección y los que están en mandos medios. Digo suerte porque hay a algunos que no se les ve que la capacidad, habilidad o aptitud haya sido la diferencia.
Otro elemento importante es que las personas comprometidas con su trabajo aprecian y disfrutan la capacitación. Pero los temas que se toquen en la capacitación deben de ser relevantes (cuidado con las modas), aplicables (la teoría es deliciosa), y congruentes.
Este último elemento es el más difícil de obtener. La congruencia debe de reflejarse tanto dentro de la cultura corporativa como a través de los niveles de la organización.
De otro modo la capacitación se convierte en un ejercicio de simulación donde todos sabemos que hay una brecha grande entre lo que es y lo que se enseña que debe de ser. El problema es que las metas sólo se consiguen en el mundo de lo que es. En el mundo de lo que debe ser sólo viven los sueños y las buenas intenciones.
También debes de cuidar que la aplicabilidad de la enseñanza sea universal. No se vale que sea obligada para algunos y para otros no. Especialmente cuando los otros sean el cuerpo directivo primario.
La última lección aprendida sobre la que quiero hablar es la medición perversa.
La medición es un elemento esencial de los objetivos. Pero mientras las empresas asignen metas dentro de los diferentes departamentos que se contrapongan entre sí, la organización va a tener muchos problemas para crecer y sus empleados van a pasar demasiado tiempo tratando de explicar que salió mal y porque es que no se llegó a la meta.
Un ejemplo de metas opuestas es subir ventas y hacer un programa de ahorros. Cuando alguien pone una meta de ahorrar (que en esencia es bueno), casi siempre se condena al absurdo. Por ejemplo, controlar los costos de papelería haciendo una lista “oficial” de lo que puedes pedir. Ahi de ti donde un día necesites algo que no venga en la lista. O, por ejemplo, cuando los de ventas piden incrementar los gastos de publicidad, o de viajes o de representación para apoyar a las ventas, pero como hay una meta de ahorro, se cancelan viajes, se bajan presupuestos y básicamente empiezas a tener problemas. El peor de los ahorros es cuando empiezan a quitarle costos al producto a costa de la calidad. De una vez les digo que todo eso que ahorren se va a ir a pèrdidas por reposición, garantías, o bien, por que el cliente percibe que la calidad que dices que ofreces no la respaldas.
En fin, esos son más o menos las lecciones de participar en un seminario empresarial.
-a-
This entry was posted on Thursday, August 2nd, 2007 at 5:37 pm and is filed under el día a día. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.






August 3rd, 2007 at 6:59 am
Aunque hace tiempo deje de estar es este tipo de situaciones, no deja de parecerme divertido como se desarrolla la dinamica en una empresa.
Saludos
K