La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

Life and things like it

Sunday, September 2nd, 2007

Uno de los grandes problemas de que tu trabajo te guste, y peor aun, que seas bueno haciéndolo es que más temprano que tarde te empieza a definir.

Mientras estudias no hay problema, ¿a que te dedicas? A estudiar (o la versión que esos años signifiquen, a lo mejor eso es tomar chelas y jugar billar, cada quien). Pero cuando sales de la escuela y empiezar a tomar caminos laborales tu definición se vuelve más corta.

Soy abogado, soy arquitecto, soy consultor, soy músico, soy psiquiatra. Lo que me jode un poco es la palabra “soy”. Yo creo que las personas deberíamos de crecer sabiendo que somos más que a lo que nos dedicamos. Por ejemplo, soy una persona, me dedico a soñar, a preguntar a descubir, a emocionarme. Me dedico a respirar, a convivir, a amar, a escuchar. Cuando no me da flojera me dedico a bloguear ;)

Tengo un amigo que después de subir rápidamente la escalera jerárquica del trabajo que tenía hasta llegar un puesto abajo del más arriba posible (al que sus estudios le impedían acceder, además) estaba de lo más feliz. Super orgulloso de sus resultados. Te enseñaba los estados financieros de la organización con una mezcla de cariño y orgullo, como si estuvieras viendo las fotos de sus hijos como iban creciendo.

Un día lo corrieron. No fue del todo inesperado, se medio veía venir, pero no lo corrieron en medio de la turbulencia, sino después cuando llegó la calma. Se super mega sacó de onda. Dice que no, pero la verdad es que fue una época de mucha depresión y autocuestionamientos.

Hablábamos de vez en cuando. Llegó a llorar conmigo por teléfono, yo no tenía idea de como consolarlo, especialmente porque yo estaba desempleada haciendo una maestría que no podía pagar (y que no he acabado de hacerlo) y en general viviendo mi propio drama.

Me contó que el era quien llevaba a los niños a la escuela porque levantarse temprano para tenerlos a la hora de entrada de clases también le perimitía ser el primero en llegar a la oficina. Cuando la oficina se acabó se seguía levantando temprano a llevar a los niños pero después de dejarlos en la escuela ya no tenía a donde ir, no quería regresarse a su casa a no hacer nada, pero no tenía más que hacer. Sus días cambiaron radicalmente en muy poco tiempo, antes siempre venía pensando desde el coche en su agenda del día, de la semana y del mes. Y ahora nada. Agenda vacía, obligaciones llevar a los niños a la escuela y no más.

Entonces lo que hacía era que se iba a la iglesia. Llegaba ahi como a las 7 y media de la mañana y se quedaba un rato. Medio rezando, medio llorando. Medio pensando en el futuro medio lamentándose del pasado. Medio tomando decisiones medio arrepintiéndose de decisiones pasadas.

fue una época muy difìcil. Tiempo después también corrieron a parte de su equipo de trabajo y se asociaron y pusieron una empresa a la que le está yendo particularmente bien. Siempre que hablamos me la presume, a veces me invita. Lo que si he notado es que cuando habla de él ya no menciona lo que hace equivalente con quien es, supongo que en algún nivel muy dentro aprendió esa lección.

Otro amigo mío, pero de la maestría la terminó sólo para ver que un compañero de ambos subía la escalera corporativa a la velocidad de la luz mientras el no tenía más que problemas con su jefe. No me acuerdo muy bien como estuvo la salida de su trabajo, pero fue lenta y dolorosa. Primero perdió el bono de productividad, tuvo un enfrentamiento con su jefe, pidió un cambio de área que nunca llegó, se llevó su pecera a su casa y un día el resto de sus cosas. Se acabó la chamba y cuando sus planes creía que lo iban a llevar al éxito lo llevaron a la calle se hundió en el porquè porquè porquè.

Este amigo a diferencia del otro no se iba a la iglesia, pero empezó a ir al gimnasio y bajó de peso. Botó a su novia y se consiguió otra. Y empezó el proceso largo de colocarse nuevamente en otra empresa. Cuando ya tuvo chamba de nuevo pasó un año de infierno porque no le gustaba su trabajo nada nadita y era cuestión de tiempo antes que perdiera ese también.

El manejó diferente su depresión. El me decía que se levantaba diario temprano no porque tuviera algo que hacer, sino porque no soportaba la idea de no tener nada que hacer con su día. Además que no quería que sus papás y hermano vieran que se quedaba en la cama. Esa sola idea de que lo vieran fue suficiente para que sus dramas los viviera despierto en lugar de metido en la cama.

Claro que una vez levantado se obligaba a hacer algo, así que hacía listas de cosas que hacer. Ponía en la lista cosas que si estuvieras trabajando no eran dignas de mención en la agenda, pero ahora eran parte de su día. Todo lo que tenìa que hacer lo ponía, y luego lo más importante lo iba tachando. Esa libreta la usó todavía cuando empezó su trabajo nuevo y me la enseñó un día y me contó lo importante que fue para él en los periodos de desempleo revisarla y ver que pasaban los días pero que las hojas no estaban en blanco sino que habia cosas que hacer y el las estaba haciendo.

Pues bien, yo si tengo trabajo, me gusta medianamente y soy medianamente buena en lo que hago. No me describo por lo que hago, pero tampoco estoy rebotando de las paredes de felicidad.

Yo también hago mis listas, pero la mayoría de las cosas pasan de un día a otro en pendientes de hacerse hasta que por fin cuando no hay más remedio se hacen. Supongo que de nuevo ando en un periodo de redefinición de mi vida y mi futuro. Si esta década es la productiva ¿qué voy a hacer con ella? Y pues esa respuesta está en un lugar dentro de mi esperando a que la escuche.

La verdad es que sé exactamente lo que tengo que hacer sólo tengo que empezar a hacerlo.

Por lo menos ahora no estoy empezando desde square one, creo que lo acumulado del camino me permite empezar ahora desde algunos pasos más adelante. Pero de que es un comienzo lo es.

-a-

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Del dicho al hecho

Sunday, September 2nd, 2007

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