Mi hermana es quien mejor lo puso, “todo lo que quiero de mi abuelo lo tengo ya en mis recuerdos”. Estábamos hablando de la pregunta de mi papá de si queríamos quedarnos algo ahora que desmonten su casa. Yo pedí los libros, pero eso no quita que los recuerdos que tengo los tengo conmigo.
Mi abuelo murió la semana pasada. Y yo no había escrito por eso. Primero por debatirme entre venir a contarlo acá o no, y en segunda porque se me hacía que no había nada que postear ni antes ni después de este post sobre mi abuelo.
Quiero poner varias imágenes sobre los recuerdos que tengo asociados a él. Por ejemplo, que me enseñó a jugar dominó y que eso fue determinante, muchos años después, para ganarme a mi bola de amigos de la prepa. Que no hay quien entienda la “botana” mejor que él, que tuvo un gato que resultó gata aunque se quedó llamando Elmer. Que fumaba puro y le entraba al traguito como parte de un ritual diario. Que vivió en Teques y sacó durante años una foto diaria de como se ponía el sol hacia el lago visto desde una esquina de la casa.
También me di cuenta que mi familia no tiene relaciones familiares, sino individuales. Cada quien tiene una relación personal con alguien más y eso es todo. El concepto familiar se diluye un poco. Por ejemplo, yo qué sabía que mi hermana era la consentida de mi abuelo, para mi que no era ninguno de los nietos, o todos. O la primera mitad de la camada. Pero bueno, son cosas que uno se entera cuando la persona cesa de estar.
No hay como escribir este post y que de justicia a la relación que tuviste con alguien. Pero si no lo escribía no iba a tener como continuar con este blog. Asi que voy a tratar de actualizar este post con cosas que me vaya acordando, como los viajes a Mérida en camión, o las horas que pasamos en la combi viajando de México a Miami, o los consejos, o la serenata de ronquidos.
te quiero mucho y acá te traigo.
-a-
11 Responses to “El papá de mi papá.”

Lo siento mucho Alice.
¡Un abrazo fuerte!
hola alice, siento mucho la muerte de tu abuelito. pero tienes razon, los recuerdos es lo que verdaderamente te deja un sentimiento de pertenecencia. espero que compartas con nosotros esos recuerdos, pues (como dijo victor hugo me parece)recordar es vivir. un abrazo
He compartido tus sentimientos desde la primera línea del post, pasé por lo mismo y resultó catártico escribirlo en alguna parte.
Te mando un abrazo.
Gracias por sus abrazos.
alice
Mis mas siceras condolecias…. un gran abrazo para ti!!
Yo me acuerdo de la regniada que nos metio cuando pedimos un “Tom Colllins”… “las senioritas no toman ginebra” jajaja… Esos viajes a Teques no hubieran sido lo mismo sin el ahi. Un abrazo hon!
Otro abrazo de mi parte Alice.
Y para las señoritas que acabamos siendo.
Gracias a todos por los comentarios.
Alice! Yo te quiero mucho a ti!! Y entiendo como te sientes, cuando se fué mi abuelo sentía lo mismo que tu, y fué muy dificil. A veces todavía le chillo cuando algo de repente me lo recuerda vividamente, aunque siempre me acuerdo de el. y tengo como tu, muchas hisrotias guardadas en mis recuerdos.
Te mando un abrazo grandote grandote!
Que la modernidad no nos haga indiferentes,
que la indiferencia no nos vuelva fríos,
que la frialdad no se coma nuestro humanismo.
Con todo cariño para tí y para tu abuelo:
martes 17 de abril de 2007
El juego de mi abuelo, el juego de mi padre
¿Que sería el baseball sin ampayers?
Una forma insensata de correr las bases.
(Según el Mago Septién).
Tarde tropical en el estadio de la Isleta,
al fondo del campo y después de la barda, la márgen del río.
Un barco pasa y toca la bocina.
La gente empieza a llegar al graderío de madera,
y yo estoy sentado entre mi abuelo y mi padre.
Los pies me cuelgan en la grada y me da miedo caerme.
Traigo mis pantalones cortos y mi playera.
Nunca había visto un diamante y veo que es muy diferente al campo de fut.
Me gusta la mezcla del pasto con la tierra y como están distribuidas las bases.
Los peloteros salen a calentar de unas casitas que están entre las bases,
y el cuero de sus manoplas despide un aroma agradable.
el sonido de las manoplas al recibir la bola es dulce.
y la bola es una canica blanca que va y que viene a una velocidad alta.
Y escucho la conversación de mi padre y mi abuelo.
Este juego de promoción es para traer gente después de más de 20 años de ausencia.
Y empieza el señor de los cacahuates, los doraos salaos, doraos salaos.
Mi padre compra cuatro paquetitos y me da uno.
Me gusta el sabor de esos cacahuates que no son los normales que venden en la escuela, estos están calientitos.
Después de calentar los equipos se menten al campo y otro barco al fondo pasa y nos saluda con otro toquido de bocina.
Salen los peloteros al cuadro y la afición aplaude,
yo no se nada de ese juego, pero me atrae mucho el ambiente.
El picher lanza y lanza a una velocidad que me pone nervioso si le pega a alguién,
las bolas de foul llegan al público y no las tienen que regresar,
es un juego que te da, que no te exige.
Mi padre con paciencia y mi abuelo con más paciencia,
me van explicando el juego,
no entiendo mucho, pero poco a poco lo voy interpretando,
es un juego de probabilidades, es un juego matemático.
no es un deporte,
es simplemente un juego y se juega hasta jugarlo, sin importar el tiempo.
puede durar tres horas o tres días.
lo importante es jugarlo.
nunca más dejare ese juego de mi padre y de mi abuelo.
Mi abuelo ya murío y solamente me queda mi padre,
se que un día tendré que ver el juego solo,
ese día voy a llorar entre silencio.
por el juego de mi abuelo,
por el juego de mi padre.
De veras a todos gracias por sus abrazos y palabras. Se aprecia más de lo que acá puedo escribir.