La realidad es que en la Ciudad de México no estamos preparados ni para el calor, ni para el frío ni para las lluvias.
Así de mal acostumbrados hemos vivido, aunque ahora los veranos sean más cálidos, la lluvia inunde con más frecuencia y el frío nos haga no querernos levantar de la cama en todo el día.
Algunos ejemplos del frío:
1. Todos sacan su gardarropa calientito, que siendo el DF consiste de prenda sobre prenda sobre prenda porque pocos están ajuareados pa’ estos climas.
2. La gente lo conversa. “Que frío” y “Pero que pinche frío” se escuchan por todos lados. La gente está haciendo amigos en las filas y en las paradas del transporte y adentro de los elevadores porque todos venimos temblando/tiritando de frío. Hasta estamos un poco dejando de hablar del tráfico.
3. Traigo el coche más puerco que de costumbre porque me da pena enorme llevarlo a lavar. Se me hace malísima onda con los que trabajan con mangueras a las 7 de la mañana. Eso ha de estar frío y no bromas. Por el otro lado me siento mal de que encima que hace frío no les den trabajo y ese día no ganen. Arrghhh, bueno, lo llevaré a lavar y le daré un chocolate caliente al amigo del lavado de autos.
4. Los refrescos de lata te los traen en vasos sin hielo. Y hacen bien.
Brrrr.
-a-




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