Budismo involuntario

November 2nd, 2007 by alice

Ayer leía esta cita de Buda:

“The origin of suffering is attachment.”

Y la tuve en mi mente casi todo el día. En el artículo que la leí hablaba de que las personas generan apego a todo, pero que el apego es tan inútil como querer conservar las nubes. Y seguía hablando de como para tener una vida más libre había que aprender a dejar ir, a eliminar los apegos (esto me lo viene diciendo andrés desde que teníamos quince años) y que en esencia, como las nubes, hay que observarlas y no sufrir porque se van. Se van porque se van. Como todo lo demás en la vida que no permanece, incluyendo la vida misma.

Desde la prepa colecciono canicas. Bueno “coleccionar” no es el término exacto, más bien las junto. Cuando veo que las venden me cuesta mucho trabajo no comprarlas. Tengo en casa de mis papás unas botellas vacías (de cuando iban los chupicuates a la casa) que ahora están llenas de canicas de diferentes tamaños y tipos. (Seguro ahora que lean esto me las van a mandar a mi casa para ya no andar acumulando más basura mía en la de ellos, je). Pero un contenedor en especial me siguió desde mi primer departamento donde viví solita hasta donde vivo ahora, desde mi primer trabajo, hasta el que tengo ahora. Es una pecera, que en mi primera oficina tenía canicas, agua y le poníamos flores (que me llevaba mi mami), Acapulcos, Anturios, Lilis, lindas lindas florecitas en mi pecera con canicas.

Leugo se vacío y se fue conmigo al Tec donde estaba o en mi escritorio o en mi librero y además de canicas tenía dulces (para calmar a las fierecillas de licenciatura que iban a visitar a su directora de carrera, si hay alguien de ustedes leyendo les confieso que los dulces estaban porque ustedes con algo metido en la boca era más difícil que se quejaran de sus profesores, compañeros y materias).

Después me fui del Tec con todo y chivas (menos algunas chivas que ya no quería que me amarraran con sus recuerdos) y me traje mi pecera a mi casa donde estuvo felizmente decorando encima de mi televisión con sus canicas y sus dulces de café, hasta el día de ayer en el que se me cayó de mis manitas de mantequilla (o de estómago como algunas veces me dijo mi mamá) y se hizo más que pedacitos, más que trizas, astillas.

img00651.jpg

Todo porque se me hizo buena idea regalar algunas canicas a los niños que estaban pidiendo Halloween. Y cuas.

Después tuve mi momento zen de recoger pedacitos de vidrio, barrer astillas (que hoy seguían saliendo aunque ya trapeamos) y bueno, de las canicas ni se imaginan, yo creo que van a pasar meses y van a seguir saliendo.

En fin.
-a-

This entry was posted on Friday, November 2nd, 2007 at 10:18 am and is filed under el día a día. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

3 responses about “Budismo involuntario”

  1. verde said:

    No sabía que Buda hubiese hablado inglés

    mmm

  2. arboltsef said:

    It’s not your fault, como dirían en good will hunting.

    Eso del apego y el abandono, son los problemas occidentales por excelencia.

  3. Ramas. » links for 2007-11-04 said:

    [...] Budismo involuntario at alice dice :: blog (tags: alicedice humor budismo abandono zen cotidianidad)   [...]

¿Tu qué dices?






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