El home office sería mi solución ideal si no fuera por el magnetismo irresistible que tiene mi cama sobre mi. Después de un rato de estar despierta me llama el nido, y frecuentemente escucho el llamado y me tumbo a la siesta. Me encanta dormir, pero como una actividad en si misma. O sea, por alguna razón distingo entre dormir y dormir al final del día. Muy pocas cosas superan el tomar una siesta de media tarde. Si hay un rayo de sol que...

Read More