En traslado

May 26th, 2008 by alice

El home office sería mi solución ideal si no fuera por el magnetismo irresistible que tiene mi cama sobre mi.

Después de un rato de estar despierta me llama el nido, y frecuentemente escucho el llamado y me tumbo a la siesta.

Me encanta dormir, pero como una actividad en si misma. O sea, por alguna razón distingo entre dormir y dormir al final del día.

Muy pocas cosas superan el tomar una siesta de media tarde. Si hay un rayo de sol que te cae a través de una ventana, mmmh, delicioso. Si esa siesta es acompañada, todavía mejor.

Pocas cosas superan eso.

Todo esto venía pensando yo en el tráfico de la mañana. Los dos choques reglamentarios, la gente con prisa y cara de mal humor. Eso del traslado nos mata a muchos. Supongo que por eso nos inventamos algo más que hacer al mismo tiempo que nos trasladamos.

Estaba atrás de un camión, lleno de gente, que estaba cruzando dos carriles sin dejarnos pasar. Una señora estaba tejiendo, el señor atrás de ella durmiendo.

Si yo no fuera al volante no tengo idea si me quedaría dormida en la ruta desde donde vengo y hacia donde voy. Supongo que en algunos tramos, o a algunas horas. Pero como no tengo chófer, ni privado ni público, me voy entreteniendo en lo que puedo.

Recientemente es en audiolibros, antes fue con el radio, hasta conversaciones con los locutores llegue a tener, imaginarias, claro. Antes fue el teléfono, del coche a mis amigos en sus oficinas. Pero eso sale caro. Hoy día también está el twitter o este mismo blog. Y como último recurso, pensar, sólo que ese trato que no sea porque pensar agota.

Pensar agota.

En fin.

-a-

This entry was posted on Monday, May 26th, 2008 at 8:37 am and is filed under Living, personal. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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