Aunque me encanta leer, conozco muy poco de poesía y teatro.
Mi primer encuentro con Benedetti fue en la escuela. Nos pidieron leer Pedro y el Capitán. Lo hice. No lo entendí, ni le hice caso. También, ¿porqué se les ocurre dejar este libro a una bola de chamacos adolescentes?
Hace unos días, escondida entre noticias de la Influenza, el futbol y Obama decía que Benedetti ingresaba al hospital. Recuerdo que pensé que ya estaba viejo, que posiblemente la siguiente nota que encontráramos fuera la de su fallecimiento. Y hoy me enteré y me puse triste. Benedetti era una de esas personas dueñas del don de las palabras que van derecho a los sentimientos. Es imposible leerlo y no sentir algo.
Cuando viví en Barcelona compré muchos de sus libros y leyéndolo uno y otra vez fue que me identifiqué con algunas de sus oraciones, lo hice mío.
Meses después se había acabado el año del intercambio y como parte del preparativo para el regreso mi roommate Cecila (uruguaya), y yo, aprendiéndonos una de sus poesías. Es la única que me he aprendido en mi vida, eso fue hace 13 años y aún la recuerdo muy bien. La escribió acerca del exilio, pero para mí y quienes hemos pasado tiempo fuera de nuestros países, sentimos como que nos aplica. Acá la escribo (negritas mías de mis partes preferidas):
Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo
hay tanto siempre que no llega nunca
tanta osadía tanta paz dispersa
tanta luz que era sombra y viceversa
y tanta vida trunca
vuelvo y pido perdón por la tardanza
se debe a que hice muchos borradores
me quedan dos o tres viejos rencores
y sólo una confianza
reparto mi experiencia a domicilio
y cada abrazo es una recompensa
pero me queda / y no siento vergüenza /
nostalgia del exilio
en qué momento consiguió la gente
abrir de nuevo lo que no se olvida
la madriguera linda que es la vida
culpable o inocente
vuelvo y se distribuyen mi jornada
las manos que recobro y las que dejo
vuelvo a tener un rostro en el espejo
y encuentro mi mirada
propios y ajenos vienen en mi ayuda
preguntan las preguntas que uno sueña
cruzo silbando por el santo y seña
y el puente de la duda
me fui menos mortal de lo que vengo
ustedes estuvieron / yo no estuve
por eso en este cielo hay una nube
y es todo lo que tengo
tira y afloja entre lo que se añora
y el fuego propio y la ceniza ajena
y el entusiasmo pobre y la condena
que no nos sirve ahora
vuelvo de buen talante y buena gana
se fueron las arrugas de mi ceño
por fin puedo creer en lo que sueño
estoy en mi ventana
nosotros mantuvimos nuestras voces
ustedes van curando sus heridas
empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
vuelvo con la esperanza abrumadora
y los fantasmas que llevé conmigo
y el arrabal de todos y el amigo
que estaba y no está ahora
todos estamos rotos pero enteros
diezmados por perdones y resabios
un poco más gastados y más sabios
más viejos y sinceros
vuelvo sin duelo y ha llovido tanto
en mi ausencia en mis calles en mi mundo
que me pierdo en los nombres y confundo
la lluvia con el llanto
vuelvo / quiero creer que estoy volviendo
con mi peor y mi mejor historia
conozco este camino de memoria
pero igual me sorprendo.
Y uno de mis cuentos favoritos, por supuesto escrito por él:
Su amor no era sencillo
Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
Ceci me lo presentó como parte de su orgullo nacional, de ella también heredé muchas palabras que aún uso y le tengo gran cariño a un Uruguay que jamás he conocido.
Hasta luego, mi Benedetti, gracias por haber estado con nosotros.
-a-
2 Responses to “Mi Benedetti”

Y que mejor manera de recordarlo que leyendolo una vez más…yo también me puse triste.
Saludos
Hola Guerita, ojalá podamos charlar en el msn, necesito platicar contigo,