La vida es demasiado corta para andar leyendo blogs

Juegos Mentales #3 (y final)

Thursday, June 11th, 2009

Empecemos por agradecer a todos los que vinieron a poner sus comentarios. Ahora además de sus opioniones sobre el consumo de m&m’s empecé a conocer sus gustos por Panditas y Skittles (pero no se preocupen a los que no habían tenido oportunidad de decirme su sabor favorito, al final una encuesta).

Toda esta serie de posts salió de algunos conceptos que se me han hecho interesantes leyendo Mindless Eating de Brian Wasink quién además de explicar cómo es que nuestro cerebro percibe diferente a distintos estímulos, principalmente inconcientes, te cuenta de varios experimentos que crearon para ir probando sus hipótesis.

Una de las cosas que más me llamó la atención es que cuando a los participantes del experimento les hacían predecir los resultados la mayoría decían, nooo, a mi no me pasa eso, sólo a los demás se les distorsiona la percepción, yo me conozco muy bien y conozco perfectamente qué me motiva a comer.

Tomemos el ejemplo de las palomitas. En una matiné les regalaron a las personas que venían llegando (después del lunch gringo, que se come allá al mediodía) un bote de palomitas, ya sea mediano o grande (tamaños gringos, así que grande y enorme) de palomitas. La cuestión es que las palomitas tenían 5 días de haberse hecho, según el investigador, nada que hiciera enfermar a la gente, sólo que de tan viejas rechinaban. Claro que no les dijeron que estaban viejas. Pero la gente se daba cuenta que estaban horrorosas y lo que encontraron en el experimento es que la gente las probaba, las bajaba al piso, y en unos minutos las subía y las volvía a comer.

Al parecer que estén ahí es suficiente para que la gente coma, incluso cosas que no les gustan.

Ojo que pausa para decir que si la comida no te gusta no te la comes, no es como que alguien porque ve duraznos y le chocan se los come.

Regresamos. Luego, al salir, les hicieron una encuesta “sobre la dulcería” pero una de las preguntas era que si creían que habían comido más o menos por tener el bote grande o mediano de palomitas. La respuesta casi universal: No, yo como hasta que me lleno, no más, no menos.

Já.

Resulta que en promedio los de los botes más grandes comían más palomitas, no importando que no eran frescas. Pero sorprendentemente, la gente no cree que algo así los pueda afectar, mucho menos influir sin que se den cuenta siquiera.

Entonces pasaron al ejemplo más divertido, el de los dulces, que les vine a platicar aquí. Su intuición no les falla, cuando los dulces saben diferente, como las gomitas, panditas o Skittles, mayor variedad definitivamente te hace comer diferente. Casi hace sentido, ¿no? Si hay una clara diferencia. Pero ¿qué pasa cuando el sabor no cambia? ¿Creen que los colores les afecte el modo en el que comen? No hay diferencia de sabor, los colores son sólo pinturita sobre el mismo chocolate, ¿porqué habría de afectarte?

Bueno, pues lo hace. Las respuestas a las preguntas son:

En promedio, la gente come más cuando le presentan la opción mezclada que cuando les presentan la opción separada por colores; y
En promedio, la gente come más cuando en un bowl con la misma cantidad de dulces uno tiene más colores que otro.

Ahora, el porqué. Y como les había dicho hay 3 conceptos asociados que habría que describir. Uno de ellos es la saciedad específica de los sentidos.

Lo que sucede es lo siguiente (todo lo que sigue es medio larguito por si quieren ir por un snack antes de seguir leyendo) los sentidos se saturan ante la recepción de un estímulo. Entonces, cuando empiezas a comer algo, el primer bocado es el mejor y de ahí va disminuyendo tu gusto hasta el hastío (utilidad decreciente, segundo concepto), y tu cerebro lo sabe por anticipado, incluso antes de experimentar el estímulo.

Entonces, la gente come más cuando hay más variedad. El ejemplo que ponen en el libro es, cuando sólo hay helado de vainilla la gente consume X cantidad, pero cuando hay helado de fresa, vainilla y chocolate la gente comerá más. Lo que pasa es que el cerebro reconoce que la variedad (tercer concepto) es la clave para que la saciedad tenga una especie de reset, por lo cual tardas más en llegar al hastío y cuando la comida te gusta más, comes más.

Acá debo de hacer otra pausa para decir que no sólo estoy parafraseando el trabajo de alguien más sino que algunos conceptos psicológicos me eluden, por eso es que usé “reset”, pero la idea se mantiene.

OK, todo muy bien, cuando ves más variedad comes más, pero cuando parece que hay más variedad, también. O sea, con que pienses que hay más variedad es suficiente para que se controle la saciedad. Por eso es que del bowl revuelto comes más y por eso es que cuando ves más colores diferentes comes más, porque no es necesario que el sabor sea diferente, solamente es necesario que percibas la variedad.

O sea, de un bowl de m&ms rojos comerías por decir algo, 40 unidades. Pero si te presentan un bowl con 6 colores (o 5 o 7 eso ya no importa) comerías hasta 75 unidades. No son números reales, pero en la investigación descubrieron que el efecto del color, o el efecto de la percepción de la variedad te influye en el comportamiento hasta casi consumir el doble de lo que consumirías en otra circunstancia.

Ahora díganme, ¿ustedes creen que comerían diferente sabiendo que el cerebro es constantemente influído por detalles impercibtibles como estos que describí?

Ah … y la encuesta.

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