Tal vez algunos de ustedes lo jugaron, pero para mi fue casi religioso. De hecho, jugué cada noche de todos los días que estuvo activo el juego y ahora tengo un severísimo síndrome de abstinencia que me tiene ligeramente enloquecida. Mis noches ahora tienen un huequito, chiquillo, pero ahí está.

Jugamos sobre google maps, comprando calles de verdad. En términos de estrategia me venció el romanticismo porque compré puras calles conocidas en mi primera compra. Avanzando en el juego y conforme me fui picando más adiós al romanticismo (con excepción de Lorenzo Boturini que me costó mucho trabajo conseguir pero o logré) y más tiempo a la estrategia. La búsqueda incansable de calles más largas, porque más construcción es más dinero del juego, pero además buscando comprar las calles de quienes empezaron a jugar a abandonaron rápidamente.

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Obviamente las ciudades más famosas fueron rápidamente atacadas. Yo nunca tuve ni París, Milán; Tokio, Nueva York. Ni las calles más grandes y famosas de México. En lugar de eso tuve calles larguísimas en Montana, Texas, Tennessee y el Libramiento Tlaxcala-Hidalgo (de más de $15,000,000,000 cuando acabó el juego).

Y yo cada noche, cada noche poniendo a mis calles edificios de uno en uno en uno en uno.

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Por cierto que quienes lo jugamos vivimos muchísimos bugs, casi todos ellos derivados del inesperado éxito que tuvo el juego. De hecho, en su primera versión pensaron que la gente sólo jugaría de buena fé, pero no. A la mitad agarraron y resetearon el juego, cambiando además las reglas para tratar de controlar a los que hacían trampa. Un bug que jamás se compuso es que en una tabla estoy al 101% y en la otra al 99%. La verdad es que debería ser 100% pero una vez perdí edificios, lana y pues el registro de ese día de juego.

Y viendo crecer el chanchito virtual. Durante las últimas semanas fui subiendo al tablero del TOP 10. Local, tampoco la armé muy bien, pero si empezara de cero tendría muchas mejores herramientas para hacer más lana más pronto.

Quedé en el lugar 5 del D.F. y 10 Nacional. Por cierto que además le agarré odio a ARQUITECTO*** porque tiene 3 cuentas. No se vale, házte payá con tu atascón y déjanos jugar. Ejem. Estuve mucho tiempo en el lugar 9 pero de la nada llegó uno, que yo dgo que no era mexicano sino Sueco o algo así y me quitó del 9. De hecho me sacó de la lista. Bueno, al final así quedé:

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Lo más interesante, para mi, es que alejada un poco de estar concentrada en el juego encontré varios temas que podría analizar:

1. Mi percepción del dinero
2. Mi preferencia por estar en el TOP 10 contra jugar por jugar
3. Mi aversión a los impuestos (me pasa en la vida real cada día 17 de mes)
4. ¿Porqué si puedo jugar religiosamente el monopoly y no he podido escribir el post al día que me propuse?
5. Mi curva de aprendizaje de una nueva habilidad, ya sea el negociar por una calle o buscar la mejor combinación de edificios que maximice el ingreso pero también el valor de la propiedad.

En fin, gracias Hasbro por el juego y pinche Hasbro por quitármelo. No tengo la menor intención de comprar el juego de mesa, especialmente porque, aunque me encantan los juegos de mesa, no tengo con quien jugarlos. Pero si tan sólo me salen con la versión de paga… chale, seguro que caigo.

¿Alguien más lo jugó? Para que me cuenten su experiencia.

-a-



2 Responses to “Monopoly City Streets”

  1. Mi geek-o-meter explotó, nunca lo he jugado :S aunque bueno, tampoco es que me gusten los juegos del estilo.

    Qué bueno que has escrito más, la vida es más rosa así.

  2. Me ha gustado mucho lo que explicas en tu post.
    Yo tambien he sufrido sindrome de abstinencia.
    Aunque ya me he recuperado.
    He escrito un post en mi blog refiriendome a tu post, si lo lees servirá como comentario del tuyo.
    Un abrazo desde España.

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